Lunes, 12 de noviembre de 2018 12:54 PM

Con olor a Ceballos

Apenas contaba con 17 años cuando llegó a la, entonces, Empresa de Citrícola de Ciego de Ávila. Venía cargada de sueños y de gratos recuerdos de su preparación en el Instituto Politécnico Iselín Arencibia Buchillón, del poblado de Falla, en el municipio de Chambas.

“Me había graduado como Técnico de Nivel medio en Riego y Drenaje, y la ubicación para trabajar fue aquí. Comencé como guía de campo en las escuelas, con estudiantes que tenían la misma edad que yo. Allí solo estuve dos meses, porque enseguida me propusieron una plaza de sanidad vegetal, la cual disfruté mucho.

“Un par de años después, pasé a atender la actividad de riego por aspersión. El área que me tocó era muy extensa. Toda la parte oeste desde Santo Tomás hasta Ceballos. Entonces se me ocurrió decir que necesitaba un caballo, y no pasaron dos días y ya tenía uno a mi disposición, con una montura maclera que chirriaba.

“Sinceramente nunca en mi vida había montado a caballo. Pero Evelio Paz y Andrés Vega me enseñaron y, también, a ensillarlo. Todos los días recorría mis áreas, venía a la dirección de la empresa, iba a Mancha a entregar el parte del riego, y por las tardes dejaba el animal en la Brigada Lenin, cercana a Ruspoli. De allí salía a pie, en botas de goma, hasta la carretera, para irme a casa. Trabajaba hasta los domingos.

“Me gustó mucho lo que hacía, al igual que aquel experimento relacionado con el riego con profesionales de la Universidad de Ciego de Ávila.”

Cada jornada motivaba a Orlaida Onelvia Pérez Peréz a superarse e imponerse nuevas metas. Luego tuvo su primer hijo y, concluida la licencia postnatal, que en aquella época era de tres meses, comenzó a trabajar como señalizadora de plagas y enfermedades.

Con el cambio, también cambió el caballo por una bicicleta. En ella viajaba, diariamente, desde Ciego de Ávila hasta Ceballos. La tirada era larga, pero ni la sentía, en ese entonces le sobraban juventud y deseos de hacer.

Por eso, en un abrir y cerrar de ojos, le llovieron las tareas. La ubicaron en la dirección de la empresa a atender Ciencia y Técnica, además de Calidad. Como todos en Cuba, sintió la dureza del período especial. En esa etapa llegó su segundo hijo, y trabajar lejos de casa se convirtió en una complicación más.

Confiesa que, más de una vez, pensó en flaquear; dejar atrás todo aquello que había logrado en su profesión. Mas no consiguió irse. La nostalgia se asoma a sus ojos cuando recuerda lo que aprendió de Lázaro Licor, Armelio Borroto, Jorge Sánchez y Guillermo Clero, a quienes considera parte de su familia. También recuerda con mucho cariño a Laudelina Toledo Arrieta, a quien le agradece sus enseñanzas para enfrentar cada tarea.

Gracias a ellos, con quienes de algún modo se siente comprometida, como una hija con sus padres, conoció bien sobre todos los procesos agrícolas, lo cual le sirvió de base para convertirse en la Especialista en Sistema de Gestión de la Calidad de la, hoy, Empresa Agroindustrial Ceballos, su único centro laboral.

Ni siquiera se molesta en ocultar su orgullo cuando se habla de los resultados de la entidad, a la cual representa cada año en la Feria Internacional de La Habana, y en otros eventos. Me muestra el expediente que presentó para optar por el Premio Nacional de Calidad  y sus ojos brillan, mientras aclara: “Aquí está sintetizado el esfuerzo de muchos”.

No por casualidad, han logrado estar entre las cuatro organizaciones cubanas que pasaron a la segunda fase en tal competición. Ahora, 34 años después, aquella chiquilla convertida en una gran mujer, continúa cargada de aspiraciones, disfrutando el olor del campo; desandando los terrenos de Ceballos, adornados, hoy, con cultivos diversos.

Algo que tampoco ha cambiado es su persistencia. Su amor por lo que hace, y ese inmenso cariño que siente por el lugar al que reconoce como su casa, en el cual creció, no solo en el plano profesional, sino también, como ser humano, ganándose el afecto y respeto de sus compañeros de labor.

Esta mujer conoce bien los procesos agrícolas y, aunque ya no anda a caballo, recuerda con mucha pasión la década del...

Posted by Empresa Agroindustrial Ceballos on Wednesday, August 22, 2018


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