Domingo, 23 de septiembre de 2018 8:58 AM

Ascendidos oficiales de las FAR en Ciego de Ávila

•El Moncada marcó el camino. Hoy se multiplican los seguidores de aquella gesta en Ciego de Ávila.

Los unió en la plaza de la Región Militar el recuerdo de aquellos muchachos que, 65 años atrás, iniciaron la senda por la definitiva independencia de Cuba. Bajo el implacable sol de julio, un grupo de oficiales avileños esperaba la ceremonia mediante la cual serían ascendidos en sus grados militares.

La voz de firme retumba en la explanada y de inmediato empieza el homenaje a quienes constituyen el brazo armado de la nación, y en cuyos hombros descansa la responsabilidad de que seamos invulnerables ante agresiones enemigas.

El toque de ¡Atiendan todos!, el desfile de la bandera, y el himno nacional, irradian energías que agradecen los corazones. Pronto llega, a través del teniente coronel Osmany Rubio Herrera, el saludo del jefe del Ejército Central, general de división Raúl Rodríguez Lobaina, dotado de ideas esenciales en el afán de preservar lo conquistado por Fidel y su pueblo.

Explica el texto que, como fieles seguidores de la Generación del Centenario, a los cubanos les ha correspondido realizar una sucesión de asaltos en busca de mejores destinos para la patria y por hacer realidad los sueños de justicia en la Mayor de Las Antillas.

Y esa convicción constituye práctica cotidiana en personas como Zurania Bouza Galván, ascendida a capitán de corbeta. Con los ojos tan resplandecientes como el blanco de su uniforme marinero, recibió sus nuevas charreteras de manos de su hijo Cristian Alejandro y de su papá, Faustino Ovidio Bouza.

Quizás Faustino era el más conmovido, al ver la continuidad de su obra. Luego de una carrera militar durante la mayor parte de su vida, el ahora Teniente Coronel retirado siente que la semilla que una vez plantó se agiganta para defender la sociedad, como mismo lo hiciera él desde sus años mozos.

Zurania vive uno de sus mejores días, casi comparable con la llegada al mundo de su niño, que ya es un hombre. Recuerda cómo la mayoría pensaba que le sería imposible hacer vida militar, pero junto a su familia demostró que sí podía.

Por eso no titubeó al hablar en representación de sus compañeros. Dijo que no cejarán en el propósito de asegurar la protección del país. Convencida está de una realidad: por esa misión que hoy les toca cumplir, tanto sus compañeros como ella sienten orgullo y un serio compromiso ante el pueblo y sus familias.


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