Animales en Cuba: sin voz ni voto

“El mundo sangra sin cesar de los crímenes que se cometen en él contra la naturaleza”.
José Martí

Chucho deambula por las calles del bulevar de Ciego de Ávila desde hace tiempo. Los que frecuentan el lugar ya lo conocen y algunos hasta le echan sobras de comida, pero nadie se decide a acogerlo en su hogar como un miembro más de la familia. Su salud se deteriora por las garrapatas y las pulgas que se lo comen vivo, la desnutrición, las inclemencias del tiempo y, por qué no, por la falta de amor.

La historia de Chucho puede ser la de cientos de perros y gatos callejeros que se encuentran por toda Cuba, abandonados a su suerte por dueños inescrupulosos o, simplemente, porque todo lo que conocen es la calle.

Como si esto no fuera suficiente, reciben los maltratos constantes de quienes los empujan, golpean y hasta utilizan como carnadas para entrenamientos con perros de peleas.

De otro lado, los animales de trabajo, como los caballos, son un blanco de abusos constantes por parte de sus dueños, quienes los someten a extenuantes jornadas, sin agua ni alimentos, y bajo la amenaza de fuertes golpizas cuando se niegan a caminar o caen desfallecidos por el cansancio.

En los últimos años, este tema ha ganado espacio en los medios de comunicación del país, y es que la escala de maltratos contra los animales indefensos constituye una alarma social.

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Violencia contra los animales,¿naturalizada?

En el año 2017 se hizo viral un video en redes sociales de un cubano, en la oriental ciudad de Manzanillo, que quemaba vivo a un perro en la calle, ante la mirada atónita de los transeúntes. El hecho encendió las llamaradas de un fuerte debate en toda la Isla por los derechos de los animales, pero, desgraciadamente, casos como este, todavía pueden encontrarse.

Según Neglis García Valdivia, psiquiatra del Hospital Psiquiátrico Provincial Docente Nguyen Van Troi, la violencia no aparece de la nada, siempre hay algo que induce a la persona a ser de esa forma, es una conducta aprendida. Es raro que un niño maltrate a una persona o a un animal sin una experiencia anterior.

“Generalmente, cuando una persona llega a la adultez y maltrata a su pareja, a los animales o tiene un comportamiento social inadecuado, es porque lo aprendió en su infancia por los padres, abuelos, amigos o personas allegadas. Si en casa existe violencia contra los niños, estos descargan su ira en los animales para reafirmarse a sí mismo que también pueden.”

Y es que la violencia es una sola, la persona que es capaz de maltratar a un animal, luego arremeterá contra un ser humano sin sentir remordimiento o pena por ello.

Otras historias podrían escribirse sobre las peleas de perros que, aunque conocidas por todos, intentan invisibilizarse en nuestra sociedad, al igual que las actividades ilícitas que arrastran a su alrededor, como las apuestas y las desagradables riñas. A lo que habría que sumar las peleas de gallos, práctica extendida, por igual, en el país desde hace décadas.

Sobre estas últimas, grandes patriotas de las luchas independentistas cubanas, como Manuel Sanguily y el General Máximo Gómez, manifestaron su repudio. Al decir del Generalísimo, las lidias de gallos constituyen “un espectáculo sangriento” y “ajeno a la cultura moderna”.

Los animales lidian en su entorno natural por alimentos, territorios o apareamiento, sin embargo, es una historia muy diferente entrenarlos para pelear y, encima, lucrar con ello. Las peleas de gallos han estado presentes en Cuba desde hace décadas, mas ello no significa que se deban fomentar como un elemento tradicional, pues califican como inhumanas, insensibles y alejadas de nuestros valores identitarios.

Perros desechados

Muchos de los animales que deambulan por las calles de la ciudad tienen destinos fatales, ya sea por los malos tratos, accidentes o porque son desechados para “sanear la ciudad”.

El programa de Zoonosis, perteneciente al Ministerio de Salud Pública, cuenta, desde hace varios años, con cierto desprecio colectivo por algunas de las prácticas que forman parte de sus objetivos.

• Lea sobre el maltrato de Zoonosis a los animales.

El doctor Manuel Álvarez Ramírez, jefe del programa provincial de Zoonosis, refirió que, como parte del Programa Nacional de Prevención y Control de la Rabia y la Leptospirosis, esta institución se encarga del saneamiento de perros y gatos callejeros para evitar la proliferación de enfermedades parasitarias, micóticas, leptospirosis y rabia.

Existe un carro de recogida para toda la provincia y siete centros de observación canina en varios municipios, a donde son trasladados los animales, excepto en Venezuela, Bolivia y Primero de Enero.

“Si a las 48 horas no son reclamados o adoptados, se sacrifican con sulfato de estricnina, único veneno que se utiliza en el país, el cual provoca la muerte de una manera indolora”, aseveró el doctor Álvarez Ramírez.

Sin embargo, un estudio de la Real Academia Nacional de Farmacia de España asevera que la estricnina, en dosis relativamente altas, bloquea la transmisión neuromuscular, causando graves espasmos, dolorosos e incontrolables, los cuales arquean el cuello y la espalda, con rigidez de extremidades, y llegan a fatigar al músculo, ocasionando parálisis respiratoria.

¿Realmente la solución reside en sacrificar a los animales? Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Veterinaria, la masa de perros en Cuba se estima en más de 1 958 000, a lo que se suma un medio millón de gatos.

El procedimiento para disminuir la población de perros y gatos callejeros establecida por Zoonosis es una tarea sin fin, mientras sacrifican a unos cientos de animales, nacen otros cientos más.

La esterilización sería más oportuno, afirmó Álvarez Ramírez, no obstante, esto corresponde al servicio de veterinaria estatal, no a Salud Pública, pero por dificultades de financiamiento y afectaciones de los medicamentos es muy difícil.

Lo que sí está claro es que el sacrificio continuado no es la solución al problema, y menos con un veneno como la estricnina. Las esterilizaciones tempranas para evitar las innumerables reproducciones, la concientización de la población y la adopción son las vías para lograr actitudes más justas y equitativas con los animales.

Ley de protección animal en Cuba, ¿realidad o utopía?

Perro La inexistencia de un marco legal que regule la protección y el bienestar de los animales en Cuba ha sido un tema debatido durante décadas, el cual aún no ha dado resultados.

A principios del siglo XX, llegó a La Habana Jeannette Ryder, una norteamericana que se propuso acabar con las injusticias de este mundo y ayudar tanto a humanos como animales victimizados por el hambre, la crueldad y el maltrato. Para cumplir su objetivo, fundó, en 1906, la Sociedad Protectora de Niños, Animales y Plantas, también conocida como Bando de Piedad.

Otra protectora animal en Cuba fue María de las Mercedes, madre de la afamada escritora cubana Dulce María Loynaz, quien constituyó el asilo La Misericordia, donde refugiaba a cientos de canes vagabundos.

En el año 1987 se instituyó la Asociación de Protección de Animales y Plantas, cuyo objetivo fundamental era la creación de una Ley de Protección Animal y el cuidado de perros y gatos callejeros en un asilo, sin que esto último pudiera concretarse. Con Nora García al frente, la esterilización para evitar la reproducción constituye una de las principales acciones que desarrolla esta organización desde hace más de 15 años.

La primera propuesta de ley en defensa de los animales llegó en 1988, pero se acordó que el país no estaba preparado para promulgar dicho proyecto. Los intentos continuaron en la década del ‘90 del pasado siglo, en el 2003, 2007 y 2013, junto al Consejo Científico Veterinario de Cuba, sin que pudiera llegar a materializarse.

La Asamblea Nacional del Poder Popular puso en vigor la Ley No. 81 del Medio Ambiente, cuyo objeto es “establecer los principios que rigen la política ambiental y las normas para regular la gestión ambiental del Estado y las acciones de los ciudadanos y la sociedad, a fin de proteger el medio ambiente”. Sin embargo, esta regulación no concierne de manera directa a los animales domésticos y de trabajo.

Después de las 2 251 propuestas en el debate constitucional del pasado año a favor de regular la protección animal en el país, la nueva Constitución de la República de Cuba, ratificada el pasado 24 de febrero, hace referencia a la naturaleza en diversos apartados y, precisamente, dentro de esta se incluyen los animales domésticos, callejeros y de trabajo.

Ahora solo queda ver si se logrará, de una vez y por todas, la tan necesaria Ley de Protección Animal, con décadas de historia sin concretar.

Una voz para los desamparados

Chucho, ya sarnoso y desnutrido, se alejó del boulevard en busca de comida. Iba dando tumbos por el medio de la calle casi sin energías para sobrevivir, y a riesgo de ser atropellado, cuando un grupo de personas amantes de los animales lo rescataron, curaron y le dieron un hogar.

PerrosSarai Huergo Morgado y Daikel Fernández ComaChucho antes y después de ser rescatadoEn los últimos años han surgido en Cuba varias organizaciones de voluntarios, quienes han unido fuerzas y recursos para ayudar a estas víctimas del maltrato humano. Ciego de Ávila también se ha sumado a la iniciativa.

En la provincia, existen dos grupos que, aunque no figuran como organizaciones no gubernamentales, rescatan, protegen e intentan cambiarle la vida a cientos de animales abandonados en toda la región avileña: Ayuda y Protección Animal (APA) y Esmeralda Grupo de Ayuda y Protección Animal (GAPA). Ambos proyectos surgieron y se mantienen gracias a la labor de decenas de personas que desde su posición intentan cambiar esta triste realidad.

APA fue fundada a mediados del 2017, por Diana Caridad Ángel Bello Álvarez, quien desde pequeña sintió la necesidad de amparar a los animales de la calle. Muchas veces, fue tildada de loca por otros que no entienden su labor o sencillamente no les interesa.

“Hace poco más de dos años vi un pequeño reportaje de una señora en Colombia que había hecho un refugio y recogía los animales callejeros, fue cuando decidí hacer lo que siempre había querido. Junto a un amigo, comencé a indagar para poner en práctica el proyecto, reuní fuerzas y fundé el grupo, que actualmente cuenta con alrededor de 30 personas”, explicó.

Actualmente, estos protectores han rescatado a más de 50 animales, en ocasiones, más muertos que vivos, pero han logrado salvarlos y dar en adopción responsable a más de 40.

En diciembre del pasado año, surgió también el joven grupo Esmeralda Grupo de Ayuda y Protección Animal, liderado por Sarai Huergo Morgado y Adriana Bárbara García Ranero, que cuenta ya con un total de 15 integrantes dedicados al socorro y amparo de animales abandonados o en situaciones de maltrato en la Ciudad de los Portales.

EPerrita EsmeraldaSarai Huergo MorgadoEsmeralda fue la inspiración del nombre del grupo, luego de ser encontrada, sin mover sus patasstas organizaciones se valen de redes sociales en Internet como Facebook para divulgar su labor. Así, varias personas amantes de los animales, tanto dentro como fuera de Cuba, donan medicamentos e insumos necesarios para tratar a los animales enfermos, realizar rescates y esterilizaciones, o crear condiciones mínimas para ubicar en casa de alguno de los protectores a un animal hasta ser dado en adopción.

En Cuba existe un gran problema con la tenencia responsable de las mascotas. Estas no deben ser tratadas como objetos, por el contrario, el animal ha de estar vacunado, en condiciones higiénicas, bien alimentado, y, sobre todo, no abandonarlo, pues eso también forma parte del maltrato.

Aun cuando construir una sociedad excepta de violencia contra los animales y el propio ser humano es un propósito patente en el país, falta una mayor concientización y respaldo legal para que los animales en Cuba adquieran, de una vez y por todas, voz y voto.

Tabla

Hemos logrado dar en adopcion a Muňeca y Damita las cuales llevaban un año en casa de su protectora e increíblemente de...

Posted by APA on Thursday, January 17, 2019