Domingo, 18 de noviembre de 2018 1:15 AM

Agua de mujer para El Mamey en Ciego de Ávila

No solo las apariencias, en general, también las valoraciones a priori pueden engañar y conducir a injustos errores.

Tal es el caso de Marlene Espinosa García, quien desde hace aproximadamente seis meses opera la estación de bombeo de agua en el asentamiento rural de El Mamey, en Bolivia.

Cuentan que cuando el anterior operador se trasladó a vivir para Morón y ella solicitó la plaza, hubo quienes ofrecieron resistencia por considerar que con 57 años era un riesgo darle aquel empleo… ¡Cómo si la edad fuera inversamente proporcional a la actitud, a los valores, a la capacidad de hacer correctamente las cosas!

Así también lo considera ella al afirmar: “Yo no conocería mucho de electricidad, pero de trabajar y de hacerlo bien, sí sé un poquito. Me lo enseñaron la vida, la tierra, la siembra, la guataquea y todas las labores que una persona hace en el campo”.

Por eso Francisco Guevara Carvajal, jefe de la llamada Zona Bolivia, subordinada al municipio de Primero de Enero, se plantó con toda la pasión del mundo para defender el por fin logrado derecho de Marlene a ocupar aquella plaza.

Marlene operadora de bombeo de aguaAdemás de garantizar el servicio de agua, dedico tiempo a tener esto bien bonito, afirma Marlene“Cuando me aprobaron, una de las primeras cosas que hice fue pedir permiso para sembrar algo aquí y cambiar la imagen de la estación. Por supuesto que me autorizaron. Le fui arriba a la yerba, mi esposo y yo echamos una cerca perimetral para darle seguridad a esto. Entonces empecé a sembrar rosas, diez del día, otras flores y también hortalizas como ajo, tomate, quimbombó, pepino, berro y hasta malangas y una mata de plátano, además de plantas medicinales como la yerba buena, la serenita o el tilo.

“Lo principal, claro, es garantizar el bombeo. Y eso no tiene el menor problema. A las 123 casas de este lugar no les falta agua. Hasta ahora no he recibido quejas. Más bien la gente está contenta y sobre todo muy agradecida del servicio. Yo relleno el tanque cuatro veces por la mañana y cuatro por la tarde. Antes tardaba como 45 minutos hacerlo, parece que la turbina no estaba bien regulada porque después que los técnicos la revisaron solamente me lleva unos 15 minutos.”

¿Y las fugas?

“Muy pocas, aquí la gente es consciente y se preocupa por eso. Cuando yo me entero de que hay alguna voy enseguida a ver qué se puede hacer para resolverla, en qué puedo ayudar… ahora tenemos bastante agua y muy buena por cierto, pero no nos podemos dar el lujo de botarla.”

Esa preocupación constante, los resultados de su labor, la limpieza y orden que transpira esa estación que Marlene ha hecho suya, porque permanece en ella “más tiempo que en la casa”, explican por qué hasta quienes un día dudaron de su capacidad hoy la admiran, convertida en verdadera referencia de cómo una mujer, no importa cuántos calendarios acumule, puede trabajar y hacerlo muy bien, en un lugar así.


Comentarios  

# Abelardo 02-04-2018 22:30
Se mira que todavía persisten los conflictos de género en nuestra sociedad.
lo de la edad es lo de menos Pastor.
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# Pastor 04-04-2018 16:13
Claro que sí, Abelardo. Precisamente eso que dices es lo que pretende dejar como enseñanza y como mensaje el texto. Gracias por el comentario.
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