Martes, 25 de septiembre de 2018 5:12 AM

Zoológico

Antes les había hecho un cuento. Cuento porque se los narraba, pero no porque fuera falsa la historia de la cebra que se enamoró del burro. (Al menos preferí entenderla así y obviar el celo y la falta del “cebro indicado”.) Pues en el Zoológico tuvieron un cebrasno y así fue cómo el amor se burló de lo común y predestinado… y yo les versioné el suceso, con moraleja apta para niños de seis años, que dos semanas más tarde desembocarían en el lugar.

Esos niños habían puesto en jaque mi capacidad de inventar palabras y de creer en la supervivencia de los amores difíciles, al preguntarme cómo se llamaría, el hijo de una gata y un perro, y si esos dos animales podían quererse, aunque se fajaran mucho. Por tanto, cuando los 26 chiquillos del 1ro. A, de la escuela Águedo Morales, se montaron en la guagua, la maestra y los padres-guías creímos que ya teníamos una idea de los “aprietos” que pasaríamos: una vez más, la ingenuidad de los grandes no tuvo límites.

Sin embargo, las palabras más asombrosas no las dijeron los pequeños, sino los grandes; y ni siquiera pude achacárselas al hombre que confesara que la cebra había muerto y el cebrasno lo llevaron a un lugar que no sabía. Lo peor sobrevino cuando intentamos acceder a los módulos. (Y entiéndase por módulo las galletas saladas, las dulces, los caramelos, sorbetos, chocolate… que se venden a un precio muy por debajo de lo que oferta la Gastronomía allende el Zoológico, y al que tiene derecho cada pequeño que entra.)

“Entiéndase”, ahora, la matazón, el negocio, la reventa y la algarabía asediando, pero nunca el hecho de que una trabajadora del lugar nos asegurara que, incluso, algunos adultos alquilan niños para que otros adultos puedan comprar las confituras. Valen 5.00 pesos. Es decir, los niños valen 5.00 pesos; las confituras son baratas, aunque no taaaanto.

Allí, también, nos dijeron que para evitar (o frenar) ese lastre se determinó no vender el módulo en la cafetería a niños uniformados; “pues los padres los sacan de la escuela para garantizar las chucherías y afectan las clases”. Por tanto, en esa cafetería los niños de la Águedo, uniformados como estaban, no podrían comprar.

“Lo indicado es eso, aquí no pueden comprar”, reiteró intransigente una de las trabajadoras del recinto, quien ante la “ocurrencia” de un padre que sugirió ¿y si les quitamos el uniforme?, tuvo que decir un “Ah, buenooooo”, sin mucha aceptación. Pero esta madre dijo que no. Que ningún niño se quitaría ni la pañoleta.

Entonces, desde otra área del parque-zoológico una trabajadora aseguró que los niños con visitas coordinadas desde la escuela (con contrato previo como el que se había realizado en la Águedo) debían recibir ese módulo por el almacén y luego de una conferencia o sesión de conocimientos. Que ese era el problema, que como ya había cancelado el pedido (porque estábamos en la cola de la cafetería) ahora no podríamos comprarlo en ninguno de los dos lugares.

La incomprensión llegó a un punto extremo. Tanto, que una de las madres comenzó a llamar a autoridades “de arriba”, avergonzada de lo que vivía, renunciando a su ticket de módulo para que no fuera a pensarse que reclamaba galleticas y caramelos, sino que denunciaba procederes que merecían una respuesta, casi urgente.

Llegó rapidísima, segundos después de que los pequeños notaran la ausencia del cebrasno, hostigaran al payaso de siempre y corrigieran al maestro diciéndole que ellos no eran mamíferos, sino niños, se personaron directivos a ofrecer disculpas, a vender las golosinas… Y confieso que si no hubiese sido por los 26 niños que saltaban de entusiasmo, las hubiera dejado allí, con el mal sabor de un zoológico donde, al menos ese día, la diversión tuvo franco.


Comentarios  

# barbaro martinez 30-04-2018 16:00
muestra de la empresa estatal socialista.
hoy estaban vendiendo HUEVOS en el mecado de al lado del bar quer esta en joaquin aguero una sola empleda para todo y el administrador para lo unico que salia de su oficina era para venderlo a personas que parece lo conocian pues el se saltaba la cola y los atendia personalmente.
ahh, continuan CALINTE los jugos en frutavila una empresa donde sus trabajadores y directivos ganan muy buen salario por tener ''exitos''

brmh
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# yadier 02-05-2018 16:04
Esto lo que muestra es que en Ciego cuando no se llega se pasa y los revendedores como pedro por su casa, muestra de eso perfectamente en el primero de mayo siguen revendiendo confituras y juguetes y los isnpectores y demás autoridades bien gracias.
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