Domingo, 18 de noviembre de 2018 7:49 PM

¿Y yo qué?

“El problema es que nuestro jefe no está haciendo lo que le corresponde; por eso estamos como estamos” —dice la trabajadora en tono resuelto, sin dejar, al menos verbalmente, la menor duda acerca de la veracidad de lo expresado.

Su interlocutora, de mayor edad, solo se limita a escuchar y a hacer un movimiento horizontal con la cabeza, a la usanza de quienes dicen: “Oiga, esto no tiene nombre”.

No es la primera vez que presencio cómo cierta persona opina acerca de alguien ausente para atribuirle la responsabilidad de errores o de cosas que no marchan bien.

No pocas veces, incluso, quien enfoca el asunto muestra un dominio teórico tal que, en efecto, la solución del problema parece cosa sencilla, fácil de resolver.

Acostumbrados a ejercer nuestro criterio, los cubanos solemos hablar de todo, y muchas veces “de todos”, en los más diversos escenarios. Pero… ¿anteponemos o tenemos en cuenta, también, nuestra cuota individual de responsabilidad en el fenómeno que enjuiciamos, la posibilidad, el deber y no pocas veces hasta la obligación de participar o de contribuir a hallar una solución?

¿Será que nos hemos acostumbrado tanto a que la benevolencia del estado socialista nos lo garantice casi todo, que terminamos creyéndonos dueños del derecho a cruzar los brazos o de exigir que nos hagan lo que necesitamos o queremos, porque lo merecemos todo y porque es obligación dármelo?

Como suele ocurrir con muchas otras llagas, esta, a veces, tiene su maligna raíz en el propio hogar cuando alguien de los miembros de la familia articula ese “hay que…” tan recurrente e impersonal como distante de la primera persona del singular: “Hay que botar la basura, hay que limpiar la casa, hay que ir a la bodega, hay que desyerbar el frente…” O sea, alguien debe hacer eso, pero no yo.

No es preciso realizar un ejercicio muy profundo de abstracción para identificar frases muy parecidas en el entorno social, laboral e incluso estudiantil y percatarnos de que, según alguien, “hay que cambiar a fulano porque no sabe ni dónde está parado”, o “hay que (otros) producir más comida”, o “no sé qué esperan (¿acaso únicamente los policías?) para enfrentar la indisciplina social, el delito y la corrupción”, o “hay que hacer algo porque la cosa está mala…”

Riquísimo en conjugaciones verbales, el español nuestro de cada día no refleja, sin embargo, cada vez más, el protagonismo que una sociedad como la cubana le concede a cada ciudadano, desde lo individual, desde lo personal.

Porque no se trata solo de decir: “Yo tengo derecho a que se me trate bien en el hospital, a mí hay que atenderme como corresponde en la terminal de ómnibus o en la oficina de trámites. Es también afirmar “yo tengo el deber, la obligación o el compromiso de…”

Y esa es la parte que casi siempre se nos olvida; la que, de forma inconsciente o premeditada, dejamos fuera de juicios y valoraciones en los que la emprendemos contra otros, casi siempre quienes conducen o encabezan procesos, y no tenemos presente que si aportáramos más, o si, sencillamente, hiciéramos lo que nos corresponde, esas mismas “víctimas” de nuestro cuestionamiento tuvieran, quizás, otros resultados y las cosas marcharan mejor.

Que opinemos, en fin, acerca de otros, de forma correcta, respetuosa, bien intencionada, no está mal. Pero… ¿Y yo qué?


Comentarios  

# barbaro martinez 30-07-2018 14:19
lo que hay que ELIMINAR es la CAUSA de estos efectos.
los JEFES lo ponen de ARRIBA, por eso los de abajo no se buscan problemas, esta es una de las razones.
hay muchas mas.
el JEFE es el maximo responsable de hacer que los demas hagan lo que le toca hacer.
es una fantasia creer que en una SOCIEDAD las personas realizaran lo que les corresponda sino se lo EXIGEN.
el ejemplo CLARITO lo tienes en ciego de avila.

brmh

brmh
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# Ernesto René Salcedo Rocha . 30-07-2018 16:11
Buenas tardes Pastor .
Tema de análisis profundo , que a mi juicio tiene su etiología en los inicios d ela revolución , donde se liberaron de las atadaduras de u regimen represivo en lo individual y grupal .Donde se construyó otro imaginario individual , familiar y social ...ahí considero se profundizaron los estados opináticos , sin incluirse la personas o grupos , como consideron se autoexcluyen del fenómeno responsabilidad individual, familiar e y social , algunas personas , ya que no somos todos los que practicamos este tipo de elaboración de juicios ...que en ocasiones es carente de un contexto real .
También el paternalismo de Estado , en tener toda la carga social , de cualquier situación , es otra de las causas ...de las causas y para mi criterio otra que juega con este tema tan real y cotidiano , es la carencia de conocimiento y manejo de los aspectos d ela constitucón de la república ...elemento esencial que nuestro país realiza los ajustes necesarios que imponen los tiempos actuales , en su actualización n y diría ponernos atono con nuestros propios y necesarios cambios ...Ahí estriba para mi humilde visiblidad de este fenómeno ya cultural del estado opinático de todo un poco , pero además en algunos casos con imposición , que todo le pertenece al estado y no es así .
Tema para trabajar desde lo cultural y la conducta indiviual y colectiva .
Prof Ernesto René Salcedo Rocha
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# Pastor 02-08-2018 09:07
Gracias Profesor, por sus observaciones, siempre útiles y bienvenidas a Invasor a sus lectores.
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# Pastor 02-08-2018 09:10
Ay, amigo Bárbaro, tú también siempre tan claro y participativo. Buen día
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# Gladys 03-08-2018 21:23
La causa de todo esto va más allá de lo que dicen ustedes señores.
Basta de bla, bla, bla...y agarren el toro por los cuernos y no por el rabo.
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