Martes, 25 de junio de 2019 9:52 AM

¿Y quién te la pidió?

RuidoMás que el susto me preocupaba la sordera instantánea que experimenté. El oído izquierdo me zumbaba como quien tiene un ejército de zánganos en vuelo. La cabeza y el oído comenzaron a dolerme. Y el mal humor me ganó la pelea.

 “¿Y a ti quién te pidió música?”, le dije. Y su respuesta, tan calmada, fue peor para mí: “Yo siempre le pongo música a los clientes”. Yo no había solicitado más que transportarme desde el reparto Ortiz hasta el Centro de la Ciudad, y aquel bicitaxista, así como así, ponía fin a todas mis intenciones.

No obstante, tuvo la dignidad de ofrecerme una disculpa, la cual, confieso, acepté de mala gana, porque seguía (y sigo) sin entender la falta de sentido común de muchos.

Escribiendo estas líneas me vino a la mente el cochero que, intentando montar en su coche más personas que las establecidas, ante el reclamo de un señor ya entrado en años le respondió: “el coche es mío y yo monto cuanta gente me dé la gana”. Y en verdad era suyo. No así los clientes. Él lo ignoraba, mas no lo desconocía, pero ¡total! ¡Qué podía importar un pasajero! ¡Ya habrá otro que se monte! ¿Y quejarse para qué?

• Lea aquí otra arista de la indisciplina.

Mejor vuelvo al asunto inicial. Recuerdo que hace algunos años una medida adoptada por el Consejo de la Administración Provincial “prohibía” totalmente la colocación de equipos de amplificación en ese tipo de medios de transporte. La Ley 109, Código del Tránsito, regula su uso en los demás. ¿Y acaso nadie ve? Perdón, la pregunta es otra: ¿Acaso nadie oye?

Es “normal” ya, para la mayoría, que coches, bicitaxis, y sobre todo motorinas, incendien las calles, en cualquier horario, con la peor música (si existe música mala), y volúmenes superiores a toda norma de respeto al espacio ajeno y a la convivencia social.  Esta es una de las tantas formas, notorias, de indisciplinas en las vías y lugares públicos.

•Lo que se hizo, como por campaña.

Sin embargo, llama mi atención cómo, ante las quejas de los vecinos colindantes, se indicó disminuir los decibeles en el centro gastronómico Don Ávila, y su vecino, La Taberna; es solo un recuerdo para los que en los años de las décadas del 80 y 90 del pasado siglo lo visitábamos como cabaret.

Digo que llama mi atención porque creo que, en este último caso, volvimos a “botar el sofá”, cuando lo correcto (lo establecido) es regular los decibeles a los niveles reglamentados para las zonas urbanas y no perder una unidad que bien podría recuperar su espíritu de antaño.

No es fácil entender por qué, por una parte, se exige, y, por la otra, somos permisibles al extremo del daño, al borde o dentro de lo impune. Desde mi punto de vista existe “algo” que intenta enfermar a nuestra sociedad. Y lo va a conseguir si nos mantenemos con los ojos abiertos, pero ciegos a la realidad.

Ya no se trata de decir que son solo unos pocos quienes actúan de manera insensata o irreverente ante lo estipulado en códigos, reglamentos, leyes…y preocupa que aquello que la voz popular llama la Ley, no siempre tenga en cuenta los reclamos de la ciudadanía en asambleas de circunscripción, programas de radio y televisión… y hasta en las redes sociales que, por serlo, abren su espectro, también, fuera de fronteras. Y a nadie le gusta que el vecino sepa las interioridades de su hogar, mucho menos que tenga la razón cuando las cuestione.

Por suerte, el tapón instantáneo en mi oído aquel día, no fue más que una protección de mi organismo, que pudo defenderse, quizás como mecanismo natural, o quizás porque se sintió indefenso. Y eso, también, me preocupa.


Comentarios  

# Roberto 02-05-2019 17:18
Lo cierto Alexey, que tu artículo queda solo para tu curriculum, y no precisamente por su calidad sino por su actualidad, si revisamos los artículos que ha publicado Invasor y otros medio nacionales al respecto de este y de otros temas de mala conducta ética y social, pues ya serían un millón y desde hace varias décadas, no hay límites entre lo bueno y lo malo, somos una sociedad mal educada, limitada desde el punto de vista ético y moral y con serios problemas de convivencia social. lamentablemente, en un país donde toda la propaganda de los medios masivos es educativa, poco se interioriza y se respeta al de al lado. Incluso ese fenómeno se ha profundizado ante la llegada de materiales audiovisuales adquiridos por otras vías. y también, por qué no?..a la falta de exigencia de la sociedad y las autoridades, cuando yo era niño nunca me atreví a salir a la esquina de mi casa en bicicleta sin luz. Hoy nada ni a nadie se respeta. Lamentable. saludos
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# Yadier 03-05-2019 08:16
Ya aburren los artículos de este tipo. Son múltiples los que se han publicado para nada, dado que este problema sigue igual.
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# file 03-05-2019 08:54
200% de acuerdo con Roberto.No se resuelve nada tratando de educar a las personas por los medios informativos y las autoridades no toman cartas en el asunto.
________Saludos
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# UnKnown 03-05-2019 09:09
Eso pasa simplemente por la vagancia institucional y por el discutible compromiso del gobierno para con la ciudadanía.
Parte de ese problema se corrige el día en que los máximos funcionarios públicos de jerarquía municipal o provincial, sean elegidos directamente por los ciudadanos y no un delegado que en buena lid es una especie de cuadro decorativo, amén que alguno haya hecho un buen trabajo.
Mucho del desorden institucional y social existente es gracias al gobierno, así de simple.
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# Brujas 03-05-2019 11:00
Muy buen articulo uno mas sobre el tema y no pasa nada hay que seguir aguantando la musica ah todo lo que da lo que tienen es que decomisar todos esos equipos y hacerlos leña
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# Alina 04-05-2019 15:40
Apena ver cómo nuestra sociedad se deteriora. Urge que las autoridades tomen cartas en el asunto. Como militante me siento impotente al no poder hacer nada, pero el Estado deber reforzar y hacer cumplir sus leyes, sin que nos importe lo que piensa el mundo, pues el mundo no resolverá ni tiene que resolver nuestros problemas. Bravo, Alexey, por tu valentía para decir, eres de los que Cuba necesita.
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# yadier 05-05-2019 08:22
Este artícluo refleja que las indisciplinas sociales se han ido incrmentando ante los ojos de las autoridades que en un final son las que pueden poner freno a esto y no lo hacen, por lo menos efectivamente. Como refleja el trabajo periodístico, hace unos años se pudo en vigor la resolución para disminuir el volumen en los medios de transporte y en esos momentos se logró disminuir pero como toda ley desgraciadamente fue por un tiempo efectiva porque los encargados de hacerla cumplir no lo hacen. Ya hacerle conciencia a la personas no funciona, solo elevadas multas y castigos severos es lo que podrá frenar este mal que cada día se adentra en nuestra sociedad.
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