Miércoles, 17 de julio de 2019 10:34 AM

Un día malo

hombre molestoTomada de https://www.euroresidentes.com Aquella era la conversación más escandalosa, inapropiada y absurda de cuantas he escuchado en la calle desde un teléfono móvil.

El hombre gesticulaba mirando hacia todas partes. Quien le hablaba le pedía que le hiciera una gestión y él gritaba diciendo que no tenía tiempo para ir hasta allá, que estaba levantado desde las cuatro de la madrugada, que todavía a esa hora no había almorzado y tenía que seguir manejando hasta muy avanzada la tarde.

Sin dejar de vocear nos cobró el pasaje a los que esperábamos para abordar el ómnibus y, después de despedirse con un “yo tengo el día malo”, echó a andar con tanta velocidad y ruido que temí por el día de nosotros.

En las paradas siguientes nadie esperaba, pasó por ellas como un cohete y diciendo tantas cosas fuera de lugar, que tuve que pedirle que por favor se concentrara en que llevaba personas que querían llegar sanas a su destino.

Esto que narro, lamentablemente, es más común de lo que creemos y merecemos, pues muchos cuando tienen el día malo están dispuestos a esparcir su problema y ponérselo malo a todos a su alrededor.

Sé que cualquiera puede amanecer contrariado y así ir a su trabajo, sabiendo que no dispondrá de tiempo para mejorar su situación, resolver su gestión, salvarse de la adversidad, sin embargo eso no puede convertirse en justificación para que todo el que se le acerque pague las consecuencias.

Alguien me contaba que fue maltratado por una empleada que, además de negarle información, en muy mal talante le dijo que si no se conformaba con el servicio, pues que ese era su problema; y cuando el maltratado habló con el jefe del lugar este le pidió piedad para su trabajadora porque refería que era muy competente, solo que tenía un día malo.

Ante respuestas como esas no nos queda otra opción que sentirnos desprotegidos, a la deriva en el mar de la incompetencia y la chapucería, de la mala educación y el desgano. O, por el contrario, emprender una cruzada de quejas a todas las instancias, para lo cual no siempre se dispone de tiempo, ni se sabe cuáles serían las respuestas y soluciones, si es que llegaran.

Por lo mucho que últimamente he escuchado la frase, parece que se está acomodando en nuestro contexto con la anuencia de algunos que no ven el mal, lo que prepara el camino para que después tengamos que invertir esfuerzos adicionales para destronarla y no seguir padeciendo por sus efectos destructores.

Parece algo simple, mas no lo es. Esta no es una frase inocente, es la expresión de un estado de ánimo nada saludable que no debiera convertirse en un mal mayor que termine dañando a todos, ni, mucho menos, ser la perfecta excusa para quienes deben servir y hacerlo bien, mas no lo hacen.

No siempre es fácil sortear con éxito los rigores del día a día, pero si cada cual pensara en los demás y en el bien que puede ofrecerle con su trabajo, si no le impone sus problemas, y actúa por convicción y amor por lo que hace, pudiéramos entre todos mejorarnos los días malos; o al menos, no hacerlos peores.


Comentarios  

# senelio ceballos 25-06-2019 03:07
Genial!!!......No tengo palabras para comentar!!!
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# taide 26-06-2019 16:53
sencillamente.... sin palabras
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