Pago por adelantado

En la ventanilla del correo, un hombre se queja y solicita hablar con el responsable, pues aunque su empresa pagó un trimestre por adelantado, hace una semana que no recibe la prensa.

No es la primera vez que sucede, dice, y argumenta que, aunque la dirección de correos le exige entregar el cheque de pago con antelación, después no coordina bien con el punto de entrega y los carteros dejan de llevarle los periódicos a los que está suscrito por hasta una semana en un mes.

Sin embargo, recuerda, al final del trimestre nadie le reintegra ese dinero que pagó, sin respuesta en el servicio que debía recibir.

La situación es extensiva también a otras entidades, pero aunque se haga la reclamación, la única compensación que puedes recibir es un montón de publicaciones viejas que ya no tienen ningún valor, con lo cual se pierde el objetivo primero del convenio, que es propiciar la información actual y oportuna de directivos y trabajadores.

El derecho del consumidor no es particular de una persona natural, sino también de un organismo o entidad, a la vez que suscribe un contrato con otro, el cual debe ser cumplido en tiempo y con la calidad requerida.

En el entramado económico cubano, son frecuentes los casos en los que se exige el pago por adelantado de un producto o servicio que, posteriormente, no sale completo como se convino, pero son pocas las veces en que se exige la indemnización correspondiente, en detrimento del presupuesto estatal.

Es deber de quienes representan a una empresa u organismo del Estado velar porque el presupuesto planificado se emplee adecuadamente, y no hacer caso omiso cuando suceden hechos como el narrado anteriormente, pues, aunque el monto no sea significativo, el "dinero de Liborio", como se dice en el argot popular, también tiene que cuidarse con celo.

Exigir el pago por adelantado conlleva también el compromiso de cumplir con el contrato al pie de la letra, o, de lo contrario, tener disponibles los mecanismos para reintegrar el dinero en caso de que el servicio o producto no salga completo.

De no cumplirse este apartado, estaremos asistiendo a una estafa y a una violación de nuestros derechos.

Exigir lo que nos corresponde como individuos, o como representantes de una entidad estatal, no solo es nuestro derecho, sino también una obligación para evitar que otros actúen con impunidad, en detrimento de un modelo económico que hoy trabaja para su plena actualización.