Lunes, 18 de noviembre de 2019 1:30 AM

La fuerza de los impunes

Transitan impávidos por las calles. Hacen del lucro un modo de vida, a partir de las necesidades impuestas por la escasez. Pregonan aquello que usted no alcanzó en la cola, o lo que ni siquiera se enteró de su paso por estantes y mostradores porque, vaya mala suerte la suya, cumplía con su horario laboral.

Otros tienen la desfachatez de revender la más variopinta oferta estatal, incluso, en los portales de los propios establecimientos comerciales donde fueron adquiridos, sintiéndose protegidos por un cierto manto de conformismo, de indiferencia, que, lamentablemente, los arropa con preocupante recurrencia. Semejantes personajes son rostros de impunidad. A veces, hasta las autoridades hacen la vista gorda ante un mercadeo que supera al del caramelito o el cucurucho de maní, casi de sobrevivencia.

Ante tal agravio a los bolsillos ajenos y la sensibilidad propia, que dejarían atónito o sonrojarían al mismísimo Trump en su guerra arancelaria contra China, algunos de los implicados y sus “abogados de turno” esgrimen: “¡imagínate!, hay que ‘luchar’ porque la cosa está dura.” Lo doloroso del pillaje es que va más allá de estrechar la economía familiar, para instaurarse como “modelo” de prosperidad, sin que medien honestos esfuerzos.

La indolencia que cabalga sobre nuestras cabezas, en ocasiones, de no frenarla a tiempo, se convierte en un problema de indeseadas proporciones. Por eso vivimos la “normalización” de actitudes como menores de edad patinando a altas velocidades por el bulevar de la ciudad cabecera, que tuvo el colmo cuando una pareja de ancianos fue atropellada en el cercano Parque Martí y, ya en el piso, ni siquiera recibieron la ayuda del infractor.

Hace apenas unas tardes, Gloria y Frank, dos adultos mayores que atravesaban el Parque Martí, de Ciego de Ávila, fueron...

Posted by José Alemán Mesa on Wednesday, August 7, 2019

En ese rosario de cuestionamientos ciudadanos a desterrar de nuestra cotidianeidad, aparecen males como el vandalismo, expresión de barbarie que destruye cuanto espacio público encuentre a su paso, en enfrentamiento a muerte con la belleza. El irrespeto llega a tal punto que no se salvan ni los símbolos más representativos de la identidad nacional; si no, recuerden lo sucedido al machete de la estatua de Máximo Gómez meses atrás, en el parque que lleva su nombre en la capital avileña.

• Lea aquí lo sucedido con el símbolo de la dignidad avileña.

Si de verdad queremos que en nuestra sociedad primen el civismo y la decencia, asumamos entonces el ejercicio de una autorregulación colectiva e individual, desde una cultura jurídica afianzada, en la cual resultan instrumentos disuasorios el Código Penal y las contravenciones ante censurables conductas anteriormente enunciadas.

Continúa el relajamiento en el castigo cuando los responsables de determinados centros se reservan el derecho de admisión, actitud vejatoria que puede esconder prejuicios raciales, o la negativa de empleadores estatales o privados a darle la licencia de maternidad a una embarazada, buscando para ello todos los subterfugios posibles. Ni qué decir del burócrata que adopta decisiones sin considerar las afectaciones al pueblo; de la entidad o persona que rompe una calle y después no la arregla; o de quien “extravió” expedientes laborales y cercenó así años de trabajo; hasta quien te impide el acceso a una playa.

En fecha reciente, se conoció por medios nacionales que en la capital cubana aplicarían medidas punitivas con quienes permitan por su inacción el contagio de enfermedades. Lo cierto es que debiera generalizarse también en la geografía avileña si consideramos la actual situación epidemiológica. Pero, si las normativas existen desde hace años, ¿por qué no se cumplen, por qué se convierten en una exigencia circunstancial más allá de lo que debiera ser constancia cotidiana? Ejemplos sobran.

La Constitución de la República de Cuba, aprobada en abril último, desde su primer artículo declara a Cuba como un Estado Socialista de Derecho, cuestión que, entre otros, establece que todos los ciudadanos están obligados por igual al estricto cumplimiento de las leyes, todos quedan por debajo de ellas.

Con el diseño de la legislación complementaria a la Carta Magna, la nación está abocada a un ordenamiento jurídico más atemperado a las actuales condiciones para construir ese país que soñamos. De su conocimiento y exigencia por el pueblo, y dentro de este las autoridades, dependerá el no transitar por el peligroso camino de la “letra muerta”, ese que coarta la transparencia, la participación, la discusión, el control e, incluso, impide poner coto a acciones impunes.


Comentarios  

# Miguelz 01-11-2019 09:15
Alden en verdad vamos a tener que enderesar unas cuantas cornetas a deguello para ver si nos escuchan y actúan los que tienen los oídos sordos, las instituciones que tienen la responsabilidad del orden y sólo después cuando el pueblo vea que se actúa, entonces vamos a pedirle a los ciudadanos que cooperen, por qué lo expreso así?, por que terminamos con el mismo eslogan **ES UNA TAREA DE TODOS**, no lo creo así en toda su magnitud, primero tienen que accionar los organismos que están encargados y embestidos de autoridad, pero ha cogido mucha forma todas las indisciplinas que se cometen a diario, revendedores de dinero y artículos en todas los establecimientos y esquinas de la ciudad, desorden con en el cuidado de la limpieza e higiene, de los parques y centro de la ciudad, el doce plantas eso da pena, botellas y latas por doquier, basura, roturas de bancos y jardineras y las violaciones del tránsito a la aleta de la montura como buen guajiro que soy, bueno la lista de indisciplinas es enorme, la labor de uds los periodísta es importante, Gracias
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# Barbaro Martinez 01-11-2019 14:31
Yo como vecino de la ciudad hice mi parte y las autoridades ?
Varias veces le he llamado la atención a los muchachones que patinan en el parque Martí a alta velocidad,los he visto destrozar bancos,tirar al suelo a ancianos
Todo esto lo denuncie en la oficina de atención a la población del PCC municipal que está a menos de 100 metros hace más de tres años (recuerdo que este lugar está a 150 metros de una estación de la PNR,que justo al frente está el gobierno del municipio y un sector de la policía).
No se tomó ninguna acción ,incluso después fueron arrollados dos ancianos información que se publicó en el sitio digital de Radio Surco.
Que acción legal puede realizar un ciudadano para que se cumpla la ley ?,o que se dicte una ordenanza que lo sancione y que luego se aplique ?

Brmh
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# Avileño 03-11-2019 15:51
En días recientes me senté a descansar un poco en el parque Martí, y quedé sorprendido por el estado de abandono en que se encuentra,basta con decir que a los bancos le faltan las tablas que lo componen ,las farolas están partidas y la suciedad abunda como en cualquier basurero. Los adolescentes en patines a toda velocidad por el parque jugando una especie de juego como al pegado. Hasta cuando el gobierno local tiene que permitir estás cosas .
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# Esteban Morales 04-11-2019 07:58
No te falta razón en lo que dices, pero tu civismo adolece del mismo mal que la dipirona: el de atacar el sintoma dejando intacta la causa.
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# UnKnown 04-11-2019 08:43
Eso de nombrar las cosas como "tarea de todos", aquí se usa mucho (no lo digo por usted periodista), para minimizar la responsabilidad de alguien que es quien realmente debe actuar. Sirve mucho como mecanismo de traslación de responsabilidad más o menos individual, hacia un plano colectivo.
Verá, la imposición del orden, corresponde a las autoridades. Yo como ciudadano actuando correctamente, ya cumplo con parte de mi deber, no tengo por qué hacerle el trabajo a las autoridades, si para eso supuestamente están ellas.
Si en Cuba hay desorden, culpo casi en exclusiva a las autoridades, y por ende a su gobierno, punto final.
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# Alex 04-11-2019 11:37
Lo de los bancos con deterioro podría ser por problemas de la mala reparación o la madera que se utiliza para su reparación, así como el acabado con buenos detalles de firmaza, claro que son muchas las personas que por ahí pasan.
Los de los muchachos patinadores está claro que en Ciego de Avila no existe un parque para patinaje y seguro que de existir se podría solucionar este problema que existe en el lugar, y claro que las autoridades podrían exigir mejor por el actuar de estos muchachos en nuestro parque Martí.
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