Miércoles, 21 de noviembre de 2018 1:02 PM

Jóvenes, sí

Para cualquier valoración sobre el empleo de la fuerza laboral, en Cuba, deben considerarse las bajas tasas de fecundidad y mortalidad, incluida la infantil, que traen como resultados una elevada esperanza de vida y, por ende, de envejecimiento. En un escenario, además, de libre acceso al conocimiento.

Así, en la pirámide por edades, resultan minoría los segmentos que reflejan los primeros años de vida, en un momento de trascendencia nacional y definido como de relevo y continuidad de la Revolución, y que el general de Ejército Raúl Castro, en el discurso de la sesión constitutiva de la presente Asamblea Nacional del Poder Popular, ha llamado “la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo y así garantizar la independencia y soberanía nacional”.

De tal suerte que el cometido de preparar y ocupar jóvenes en cargos de dirección, aunque no es la tarea de un instante, se convierte hoy en fin estratégico, cuando ese ánimo formador no siempre tomó el mejor cauce; por razones también explicadas ante la nueva Asamblea, incluidas las equivocaciones en la selección de los futuros cuadros, la promoción de muchos hacia puestos de escaso nivel de decisión y, entre ellas la más común: solo tenerlos como parte de un plan, pues al quedar libre una plaza directiva, el reemplazo se busca en otra parte.

Y esa acción de errar y rectificar va indicando nuevos rumbos, entre ellos el de legislar el tiempo de permanencia de los dirigentes en sus responsabilidades, lo cual redundaría en un más continuo relevo de los escogidos.

Acudo a estas ideas puesto que recién he asistido a un interesante adiestramiento de los cuadros noveles, durante una visita de trabajo efectuada a la provincia por el Ministerio de Energía y Minas.

Primero el ministro del ramo, Alfredo López Valdés, se hizo acompañar por representantes nacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas, las Brigadas Técnicas Juveniles y el Sindicato, responsabilizados con explicar los fines y esclarecer dudas. Después, en el terreno, se dispuso que el estado del trabajo en las entidades avileñas del sector fuera expuesto, y defendido, por quienes en plantilla constituyen la reserva de los directores.

Una forma de “cujear”, como se dice en “cubano”, a quienes antes o después deberán tomar las riendas en sus respectivas empresas, establecimientos y centros; nada menos que presentando los resultados, y sus visiones, ante el propio ministro. Aunque Alfredo Valdés es hábil en materia de comunicación y, sin renunciar a las interioridades de la gestión real de cada entidad, en todo caso cuidó del ambiente para que los jóvenes ponentes se sintieran lo más cómodo posible ante el auditorio.

Cuerda educativa por la que fueron pasando, unos con más facilidad, como lo hizo Serguei Che Dacuña, quien es preparado como futuro sucesor en la dirección de la Unidad Empresarial de Base de Grupos Electrógenos y Servicios Eléctricos (Geysel), e incluso en el nivel de Ministerio; otros con más apuros por disponer de menos experiencia o como consecuencia de complejas disyuntivas.

No dudo que ese ejercicio “en caliente” podría servir de referencia a otros sectores de la sociedad; pues aunque la pirámide poblacional dé crédito en cuanto a la contracción de que la tasa de natalidad no es un fenómeno nuevo, otras estadísticas denotan también que resultan, proporcionalmente, pocos los menores de 35 años promovidos a puestos decisorios. Por consiguiente, adiestramientos como el reseñado constituyen una necesidad.

Apuntemos que según el último Anuario Estadístico, en Cuba de 287 100 trabajadores calificados en la categoría ocupacional de directivos, solo hay 1 400 en el rango de 17 a 19 años de edad y, 30 300 que poseen entre 20 y 29, cifras que aquí convocan a más, pues es sabido que el Estado se ocupa de facilitarle las oportunidades a los coterráneos.


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