Viernes, 16 de noviembre de 2018 1:22 PM

Insensibilidad

El joven narraba encolerizado la historia de la que había sido triste protagonista: al acceder entre los primeros pasajeros a un ómnibus con destino a su municipio de residencia, alguien le espetó con sarcasmo sobre lo rápido y fácil que viajaba sin tener que hacer la cola.

Quienes escuchábamos la anécdota reaccionamos con asombro e indignación ante tamaña muestra de insensibilidad: al muchacho que nos contaba la vivencia le faltaba una de sus piernas, motivo más que suficiente no solo para el supuesto privilegio, sino para merecer consideración y no comentarios punzantes.

Lo más preocupante del relato que nos impactó a todos es que no se trata de la única experiencia vivida por personas con discapacidad cuando por su situación tienen preferencias en determinados lugares.

Como si fueran pocas las barreras arquitectónicas con las que tienen que lidiar a diario, duele saber que existan individuos insensibles que les complican aún más la existencia con esos comentarios lamentables.

En no pocas ocasiones he sido testigo de que mujeres y hombres con discapacidad han tenido contratiempos a la hora de adquirir medicamentos en una farmacia, pues algunos de los que están en la cola tratan de negarle el elemental derecho humano que tienen de hacerlo de la manera más rápida.

También han tenido que interceder a favor de ellos en bodegas, mercados u otras dependencias. ¿Será que lo agitado de la vida cotidiana transforma a algunas personas en entes sin alma ni corazón?

Los cubanos suelen identificarse por la sensibilidad que demostramos diariamente, por la mano que siempre estamos dispuestos a dar al prójimo, bien sea a nuestro vecino más cercano o a los afectados en otras provincias y países por fenómenos naturales o de otra índole.

Ese sentimiento, la solidaridad, no podemos descuidarlo ni un ápice, pues también constituye uno de los valores que nos caracteriza allende nuestros mares.

Y lo digo no solo en lo referente a las personas con discapacidad. También tenemos que mostrarnos infinitamente más sensibles con las mujeres embarazadas y los ancianos, que requieren nuestra atención, cuidado y protección.

Es algo a inculcar desde el hogar, cuando enseñemos a nuestros hijos a querer, ayudar y respetar a los abuelos. Si en el marco familiar no somos capaces de lograrlo, tampoco lo podremos hacer en el ámbito social. Desterremos la insensibilidad de nuestra cotidianidad.


Comentarios  

# UnKnown 02-08-2018 13:44
Me parece que lo que usted manifiesta respecto a que "Los cubanos suelen identificarse por la sensibilidad que demostramos diariamente, por la mano que siempre estamos dispuestos a dar al prójimo[...]" no es precisamente el sello distintivo de los tiempos que corren.
Si así fuera, no habrían tantos problemas de convivencia, y en resumen no habría tanto pulular de la cultura de la chancleta y el barracón.
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar