Domingo, 23 de septiembre de 2018 4:02 PM

Incómodos horarios

Definitivamente aquel no era su día de suerte. O al menos eso pensó luego de que al llegar al establecimiento un pequeño cartel le hiciera regresar por donde mismo había llegado, pues allí estaban de inventario y nadie sabía, a ciencia cierta, a qué hora expenderían los productos por más expectativas y colas que generara su entrada.

Por si fuera poco, el fumigador y su bazuca se le adelantaron al entrar en la única tienda donde, según le habían dicho, podía encontrar el detergente que prefería utilizar. Tras hora y media de espera, decidió preguntar cuándo se reanudaría la venta, mas el tono en la respuesta de aquella dependienta le dejó claro que aquello era para largo y tendido. Resumen, volvió a casa con la jaba vacía, una mala contesta y una salida en vano.

Cualquier avileño podría ser el protagonista de esta historia y otros los escenarios implicados, pero la historia, en esencia, sería la misma puesto que actualmente son pocos los centros que escapan a la irreverencia de los horarios laborales como mal que gana cada vez más terreno y dice mucho del irrespeto al tiempo ajeno que inunda, por estos días, el sector estatal.

Pensemos en las tantas veces que hemos presenciado cómo tiendas, restaurantes o sucursales bancarias, por solo citar unos ejemplos, abren más tarde de la hora establecida, bajo cualquier pretexto, mientras que dejan de recibir público diez minutos antes, como mínimo, de arribar al horario de cierre. Tampoco quedan fuera las oficinas de trámites, donde, además, hay que lidiar con que la persona facultada para efectuar la gestión anda resolviendo unos “asunticos” y no se sabe cuándo va a regresar, justo el único día de la semana destinado a efectuar ese tipo de papeleo.

El Código de Trabajo en su artículo 89 precisa que, el horario laboral se aprueba por el jefe de la entidad, (…) en correspondencia con los requerimientos técnicos, tecnológicos y organizativos de la producción y los servicios y, se inscribe en el Convenio Colectivo de Trabajo, de ahí que la infracción de este o el desaprovechamiento de la jornada constituyan violaciones de la disciplina laboral, según estipula el artículo 147 del citado documento.

Muchos avileños se preguntan entonces, ¿por qué fumigar las tiendas del bulevar de la ciudad cabecera un sábado en la mañana cuando, se supone, realicen las compras las personas que trabajan, o, hacer el inventario en las farmacias el mismo día que se recibe el medicamento?

Nadie pide que se obvien dos actividades como estas que tanto bien le hacen a la salud de la población y al control interno, pero no vendría mal que se planificaran en horarios más adecuados que no tropezaran con los momentos de mayor afluencia de personal, por ende, los de más ventas.

El horario laboral, más que un cartel de adorno a la entrada de cualquier centro, debe ser ley sagrada, sobre todo para aquellas instituciones que prestan servicios a la población.

Es cierto que todos tenemos necesidades que resolver, la mayoría de ellas en horario de trabajo, de ahí que se precise reajustar el momento de la apertura y cierre de tiendas, bancos, oficinas de trámites y otras unidades, en función de beneficiar a quienes tienen que respetar una jornada laboral.

Cumplir con lo que está establecido en cada entidad, y hacerlo en el momento indicado, no solo habla de la disciplina como trabajador, sino también de la consideración hacia los demás pues, como usualmente decimos, el tiempo es oro y pasa volando, para encima tener que perderlo en gestiones infructuosas que, en un final, dependen de la responsabilidad de otros.


Comentarios  

# senelio ceballos 25-04-2018 12:11
Una sociedad altamente TECNICO-CIENTIFICA....pero con niveles juridico-economico tan bajo.... que suceden estas cosas y no pasa nada!!!!.....Uds se imaginan digamos Finlandia.... que la gente trabaja tan esacto ... que las guaguas con sus horarios son como un reloj!!!
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# iván 26-04-2018 13:20
Ojalá todos los personajes que nos ha tocado vivir en esta Revolución, pensara de forma distinta.¿Por qué en Asia, todas las economías están en ascenso, por la puntualidad, disciplina. Ojal
a todos fuéramos así. Otra cosa, es usted, srta Grether, una mujer de extrema belleza sin igual. Felicidades por este artículo y por su hermosura.
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# barbaro martinez 26-04-2018 14:36
es ciertoo que nuestros origenes latinos y africanos no nos gacen tener ''habitos'' puntuales y que ademas nuestra filosofia de vida es trabajar para VIVIR y no vivir para trabajar como los ALEMANES y ASIATICOS.
otra cosa es que el tipo de propiedad que ha existido durante mucho tiempo la ESTATAL, trae consigo la falta de sentido de pertenencia,hara falta muchos años para que incluso los particulares brinden un sevicio de EXELENCIA,antes los oficios y negocios se trasmitian de generacion en generacion pues muchos eran familiares.
la BELLEZA humana es relativa,los canones cambian segun las sociedades, pero lo que es muy IMPORTANTE es la ''inteligencia''

brmh
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