Feria afuera y adentro

Aun sin entrar a la feria que tiene lugar, por estos días, en el Parque de la Ciudad de la capital avileña, se tiene un “avance” de lo que ella representa: nuestra economía subdesarrollada sigue burlándose de la ley de oferta y demanda. La “matazón” en sus puertas lo demuestra, porque me niego a sostener que la gente se empuja por costumbre o diversión; y si, incluso, se empujaran porque es importante comer, concluiríamos que lo hacen porque no todos podrían comer lo que allí se vende. No obstante, la gente sigue yendo a probar suerte (o a meter el pie) y la oferta continúa siendo inferior a la demanda.

Así sucede en las mañanas de martes a domingo: hay escándalo puertas afuera, y algunos dicen que ya es oíble en las noches, cuando se va a marcar o a hacer dinero marcando.

Pero hay un escándalo mayor en el que pocos reparan. La gente, de tan concentrada en su jaba y en su cola, no llega contando los puntos de la oferta, que son 38, ni diciendo que pueden ir un martes o un jueves y que, cualquiera de esos días, pueden comprar una cacatúa con jaula incluida, una tina de helado, un príncipe negro, una maceta, una gallina en 20.00 pesos, una libra de carne de cerdo a 16.00, galletas de sal, un mazo de cebollas, un pantalón… Una larga lista de etcéteras que no he visto en cientos y cientos de kilómetros a la redonda, al menos, de manera concentrada y con esos precios.

De modo que el escándalo más grande es la feria en sí misma y ella “grita” más alto que todas las irregularidades que pueden atribuírsele, ciertas también. El hecho de sostener durante más de un mes cientos de artículos que amanecen cada mañana, excepto los lunes, ha sido un reto inmenso para las empresas suministradoras y los gobiernos Municipal y Provincial que la siguen de cerca. El chequeo ha llegado al punto de que con los tickets de la entrada se hacen sondeos para ver a qué hora, o después de cuántas papeletas vendidas, se acabó determinado producto.

“Eso nos permite saber en qué volumen debemos aumentar o disminuir la oferta. Hoy, por ejemplo, con el que mayores dificultades presentamos es con el Lácteo, cuyas producciones son muy escasas y generan situaciones complejas que nos han obligado a dar, en la entrada, los tickets para la leche condensada y la crema untable”, explicaba a Invasor, el día de nuestra visita, Rigoberto López Pérez, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial.

Ante la tardanza de algunos productos, a esa hora de la mañana, el directivo reconocía que debían reorganizar mejor el transporte, pues, antes, los proveedores solo transportaban los domingos y ahora es casi diario y no todos están en condiciones de situarlos en horas tempranas. “Pero le toca al Gobierno reordenarlo y eso no será una dificultad, tampoco la permanencia de los productos”, agregaba, al tiempo que anunciaba lo más “escandaloso”: “sacaremos cada día 100 cerdos y los fines de semana podemos llegar hasta 120. Eso no variará”.

El hecho de que allí se construya una instalación para ubicar una cámara de frío que conserve los productos desde días previos y se refuercen los kioscos con rejas alrededor para dejar algunos equipos guardados… apoya la idea del Vicepresidente de que la feria no será un evento transitorio o aislado. Hace pensar, también, que el escándalo puertas afuera perdurará, aunque siendo optimista pienso que los responsables se encargarán de eliminarlo antes de que nos acostumbremos o la oferta se empate con la demanda.