Lunes, 24 de septiembre de 2018 1:28 PM

En tiempos difíciles

“Aplica el sentido común”, acostumbraba a exhortarnos mi padre para alentarnos a tomar decisiones correctas ante los difíciles retos que nos impone diario la vida.

Era su forma de llamarnos a poner en práctica la capacidad natural de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable, con rapidez, sin tener que esperar orientaciones expresas, directivas o consultar a algún experto.

Pero esa capacidad de discernimiento que tiene todo ser humano, que le permite asumir actitudes coherentes, basadas en la razón y que resultan la mejor y más conveniente, tanto para sí mismo como para relacionarse con los demás, parece estar ausente, con frecuencia, en empleados y sus jefes que se vinculan directamente con la población.

Los ejemplos podemos apreciarlos todos los días, cuando la rigidez mental se impone a la razón y hace inamovible conductas que irritan al pueblo por ir contra toda lógica.

¿Cómo entender que en una tienda recaudadora de divisas se venda al por mayor un producto rebajado de precio por el mero hecho de que es liberado y rige la ley de oferta y demanda, propiciando que una persona compre una caja, dígase de medias o de compotas, mientras una cola entera clama por alcanzar solo un par de ellas? ¿No sería algo de sentido común poner un límite a la adquisición de esa mercancía, aunque no esté escrito en ninguna circular?

Hechos similares ocurren con otros artículos deficitarios en la red de comercio minorista como el detergente líquido, las bolsas de galleta o los refrescos TuKola, acaparados estos últimos la mayor parte de las veces por cuentapropistas, que más tarde los venden a precios más elevados en cafeterías y paladares.

El paso del huracán Irma por varios territorios del país arreció la escasez de numerosos productos y elevó la demanda sobre otros, lo que obligó en muchos lugares a adoptar medidas restrictivas a la hora de las ventas para que los artículos llegaran a una cifra más elevada de personas.

También, después de muchas quejas de la población, en algunos lugares, se racionan los expendios en las ferias comerciales a una cantidad limitada por cliente, lo cual se agradece y aumenta las esperanzas a la hora de decidirse a hacer una cola.

Sin embargo, todavía son innumerables las ocasiones en las que chocamos, cada día, con hechos que denotan la falta de sentido común, negligencia, indiferencia o desidia de quienes intervienen en las decisiones a tomar.

La chapucería es una forma de expresión de esa carencia y puede estar presente tanto en el hueco que se abre en una acera y se deja sin cerrar o se tapa con algo frágil, convirtiéndolo en una trampa peligrosa para los transeúntes, como en la basura que se vierte en cualquier esquina en detrimento de la higiene y el lucimiento del entorno.

También la burocracia, esa que te hace ir y venir de un lado a otro por un cuño, un sello o una firma, es una muestra de los hechos que se pueden simplificar con un poco de lógica.

En las condiciones actuales del país, cuando la economía se resiente y los efectos del huracán todavía demorarán en borrarse del todo, se impone la necesidad de aplicar el sentido común en todas las esferas de la sociedad, ese que no se adquiere en ninguna universidad, sino que nace del deseo de ser responsables y consecuentes con el momento histórico que vivimos.


Comentarios  

# Efraín 30-03-2018 18:08
El sentido común es que los productos que usted menciona no debieran escasear y sobre todo, estar al alcance de los que menos ingresos perciben.
¿No le parece?
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# Raudel 31-03-2018 17:37
Estimada Magalys: De común sentido, creer en el sentido común es la primera falta de sentido común.
Tomar una decisión puede ser sencillo, pero hacerlo con personas y situaciones, no es fácil.
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# Raimundo 01-04-2018 10:36
Para salir de las escaseces y los problemas.solo falta tener mas periodicos como este,que solo hablan de las cosas buenas.No se parece a la realidad.
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# Maribel 01-04-2018 20:22
Yo aplaudo al colectivo de El Invasor. Ponen el dedo sobre la llaga en las situaciones, dificultades y problemas que tenemos.
Pero lamentablemente toda ese gran trabajo periodístico, muy pocas veces encuentra eco, sobre todo en los funcionarios que nos representan en las diferentes instituciones y organismos de la provincia.
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# senelio ceballos 02-04-2018 01:34
Raimundo...No coincide con vuestra opinion.....Si ud me dijera GRANMA, Y/U/O / otros aqui se escribe la realidad de cada municipio...Entrad a las secciones....OPINION, Cartas abiertas...Sin rodeos....Otra cosa es que los funcionarios de la fiscalia, policia, procuratura...NO CUMPLEN CON SU DEBER ES OTRA COSA....el guajiro de chambas seguidor de estos medios annos tras annos....
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