Martes, 19 de marzo de 2019 4:02 AM

Educar en el amor al prójimo

Luisito es un niño grande. Su cuerpo ha envejecido con el paso de los años, pero su mente se quedó detenida en algún momento de su infancia, por eso, tal vez, gusta de correr sin camisa por el barrio e insiste en domar, a fuerza de cintazos, a su cerrero caballito de palo.

Pero Luisito es un ser humano noble, que jamás ha dado que sentir a un vecino, por eso todos, de alguna manera, lo cuidan, le alertan si se acerca algún vehículo, y hasta la bodeguera le da preferencia en la cola cuando llega con la libreta, el dinero y un papelito con un encargo de su madre anciana.

Sin embargo, otros niños, pudiera decirse que ya adolescentes, en plenas facultades físicas y mentales, han descubierto un lado flaco en Luisito: a él no le gustan los nombretes ni sentirse acosado.

Cada mañana, cuando pasan en grupo hacia una secundaria básica cercana, los muchachos lo exasperan y él se defiende ante la turba como puede, lanzando piedras, que en cualquier momento pueden causar un lamentable accidente, tanto a los provocadores como a cualquier otra persona que transite por el lugar.

Luisito no es consciente totalmente de sus actos, pero la muchachada, que ahora cursa la enseñanza media, sí lo es, y en más de una ocasión hace caso omiso a los vecinos que llaman su atención y amenazan con averiguar a qué escuela asisten para ir a quejarse.

Habría que preguntarse también a qué familias pertenecen y qué valores les inculcan cuando menosprecian a una persona con discapacidad y hallan divertimento en la angustia y desesperación de otros.

El maestro José de la Luz y Caballero aseguraba que la educación comienza en la cuna y termina en la tumba, por ello la formación de hábitos de conducta social adecuados no puede ser exclusiva de una u otra parte.

Escuela, familia y sociedad deben contribuir por igual al fomento de valores y a la formación de hombres de bien, sobre cuyos hombros recaerá el peso del país en el futuro.

Debemos tener presente que el comportamiento de una persona parte, en primer lugar, de la forma de actuar que ve en sus semejantes, y puede ser transformado o trasmitido de una generación a otra.

Modos de conducirnos como la cortesía y el respeto son manifestaciones de la cultura que poseemos y no están reñidos con la edad o el grupo social con el que nos identifiquemos, sino, más bien, con los sentimientos que nos animan en el plano personal y con el modelo de persona que queremos ser.

La nueva Constitución de la República establece en su artículo 89 que “El Estado, la sociedad y las familias tienen la obligación de proteger, promover y asegurar el pleno ejercicio de los derechos de las personas en situación de discapacidad. El Estado crea las condiciones requeridas para su rehabilitación o el mejoramiento de su calidad de vida, su autonomía personal, su inclusión y participación social.”

Por ello no resulta ocioso divulgar el contenido de la Carta Magna y preocuparnos por dominar cada uno de sus postulados, pues el desconocimiento jurídico no nos exime del cumplimiento de lo establecido en la ley.

Abusar de un discapacitado, más que una broma de mal gusto, es una violación de la ley de leyes y como tal puede ser sancionado.

Educar en el amor al prójimo, tanto en el seno familiar como en los centros de enseñanza, es un paso seguro para vivir dentro de la ley y, también, para ser mejores personas.


Comentarios  

# senelio ceballos 04-03-2019 12:21
Saludos Magalys..Le he capatado vuestro articulo en Rusia, le apoyo al 100%.....Pero. debo agregar...Existen LEYES , que no la escriben . ni las dictan alla entre los diputados de la Habana...ESAS LEYES, son mucho mas altas y sublimes que las leyes escritas por los hombres...Las constituciones y paquetes de leyyes cambian una o dos o tres veces en la vida bilogica de una persona...PERO esas Leyes QUE LES MIENTO son las 12 mandamientos...Seria Bueno, que algunas veces entren curas o sacerdotes a nuestras escuelas y dicten sus conferencia sobre LOS MANDAMIENTOS.....seria lo ideal...PARA ESTE caso que ud explica..Aqui en la CCCP no existia entendimiento entre las Iglesias y las administraciones regionals....Hoy en la nueva Rusia, aunque sigue separado el estado de las IGLESIAS [ aqui tenemos en rusia entre los 150 millones, las religions mas importantes , la principal es Cristiana, pero tenemos respublicas Budistas, otras musulmanas, otras ebreas ]......Tratan tidas de ayudar a las escuelas de sus regions..Eso en la nueva constorucion cubana NO ESTA CLARO!! creo que fue un error..Gracias El guajiro de chambas
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# senelio ceballos 04-03-2019 12:32
Magalys....Uno de los mandamientos ....dice...No hacerle al projimo, lo que no quieres que te hagan a ti..............Eso esta a muy bajo nivel entre el subconciente de nuestra poblacion..Mirad como tratamos a los caballos!!!!!......Mirad , como en la calle ofendemos por boberias!!!! En una Ocacion estando sentado en un parquesito en Barcelona...Una paraja ya entrda en edad, al saber que yo era el professor del grupo de chicas rusas que jugaban con un globo..ERA RUSO-CUBANO,,,,,Se me acercaron y me felicitaron, por tener un pais tan LINDO y plyas hermosas...charlamos un rato y me preguntaronn....ALLA en Cuba , los maestros de escuelas y en las iglesia no ensennan a los chicos....PRONOMBRS PERSONALES......El uso correcto de la segunda perspna de singular....Simpren en la calle los chicos usan TU.....y no saben usar UD o VOS?.....magalys gracias y escribid mucho sobre esos temas..Le salio muy LINDO!!
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# vasilymp 04-03-2019 14:15
Un buen comentario que me recordó lo aprendido en la asignatura Psicología de la Famila, en mi carrera. Es bien cierto que todos somos responsables de la educación que tienen nuestros hijos, y que tenemos que ser concientes de que esta nunca termina, ni aún cuando los hijos llegan a la edad de la madurez. Las esferas de la vida son variadas y siempre tenemos algo que corregir, una forma nueva de conducirnos que aprender, incluso, cuando comenzamos la vida laboral o nos enfrentamos al cuidado de nuestros primeros hijos. La vida es una constante carrera por la educación. Conozco muchos Luisitos que estarían contentos de verse reflejados en este texto de Magaly Zamora.
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