Miércoles, 17 de octubre de 2018 9:28 PM

Caso omiso

“Que pase el próximo caso.”

Cada vez se tornan más comunes esas cinco letras, en brevísima oración que cercena la esencia incuestionablemente humana que, como personas y no casos, nos diferencia de los animales, de las plantas y de los objetos inanimados.

Así, “un caso”, se ha sentido el jubilado Pedro López Martínez en casi todos los lugares a donde ha acudido para que alguien, por fin, haga cumplir la ley y él pueda recuperar los bienes que, por capricho, no quiere devolverle el hijo de su esposa, desde hace más de un año, cuando cambió el llavín y no le permite entrar a la casa.

Igual sensación embarga a Marlenis Rodríguez Martínez, madre soltera residente en El Frutero, Pesquería, a quien nunca le dieron el módulo que, en papeles, hace constar la terminación de una vivienda que jamás se inició, además de estar ahora sin hogar, porque Irma le derribó la casa; habérsele retirado la ayuda que recibía por asistencia social, enviar carta hacia La Habana y recibir ahora respuesta de la Dirección Municipal de la Vivienda en Baraguá, con argumentos que para nada la convencen.

Y es que el problema no está en el vocablo con que, burocráticamente, se suele definir o encasillar al ciudadano en oficinas de atención a la población, trámites, recepción de organismos u otros espacios concebidos para atender, escuchar, orientar, viabilizar, gestionar, responder.

En muchos lugares, el problema va mucho más allá; sobre todo, donde el funcionario o empleado designado para tratar como persona a cada persona, demuestra carecer de la sensibilidad necesaria para una actividad que, como en la Medicina, requiere esa virtud en el más alto grado posible.

Por ello, tal y como le escribió a Invasor, Marielvis Rosa Díaz se sintió decepcionada el pasado 31 de agosto al ser no solo desatendida, sino, también, ignorada y maltratada por un médico, en la consulta No. Uno del Policlínico Norte, en Ciego de Ávila, tras pedir una orden para poder hacerle análisis de heces fecales a su niño de dos años y descartar posible amebiasis.

Quizás sea utópico pensar que alguien pueda sentir, en igual medida, el problema que aqueja al doliente directo. Pero hay que tener la capacidad de escuchar y de lograr, al menos, un acercamiento de identificación con lo que padece o enfrenta la persona que se tiene delante. De lo contrario, para el que “atiende”, el atendido no será más que un simple caso o un caso más.

Y es ahí cuando sobreviene el peregrinaje de la carta, documento o expediente, de una gaveta a otra; o el “venga mañana, porque ya terminó el horario de atención al público”, o el injustificado error que conlleva a una cadena de molestias: compra de sellos, otra vez; nuevos gastos en transportación; madrugones innecesarios; colas interminables…, todo a cuenta de la víctima, desde luego.

Lo más curioso y recurrente es que, por lo general, ese mismo funcionario que no atiende como bien sabe que le corresponde hacer, es el mismo que exige rápido y excelente trato cuando concurre a las oficinas de la Vivienda para realizar cierto trámite, a las de Planificación Física, Carné de Identidad, Gobierno, taquilla de información en cualquier terminal de ómnibus, restaurante, hospital, o locales con que cuentan numerosos organismos para atender al público.

Nada que… visto el caso, a nadie le gusta —ni merece— terminar siendo “un caso más”, porque alguien lo trate como si fuera una persona menos.


Comentarios  

# mairelis 23-09-2018 12:05
estoy de acuerdo con un usted en todos lado es asi y si es uno el que necesita que vamos a hacer donde reclamamos ???????
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# Elsi 23-09-2018 12:37
Si quiere que lo atiendan mal y lo hagan ir varias veces al mismo lugar para que le firmen un papel vaya al tribunal municipal de Ciego.
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# Ernesto René Salcedo R 24-09-2018 08:57
Me he referido en varios comentarios a los servicios en neustra provincia y en realidad , es una practica cotidiana alegado de la excelencia en el buen trato , sea el sector que sea .Por ley , los mínimos comportamientos humanos deben estar al lado del usuario que solicita el servicio .
Considero que se debe hablar menos del tema y tomar medidas drásticas con los infractores de tales comportamientos , que s ehan ghecho una hábito en los servicios , además públicar mensualmente los sectores que son los implicados en maltratos en cualquier servicio .No cabe otra forma que tomar medidas ejemplarizantes y administrativamente duras y dejarse de comentar tanto .
En otro lugares fiera de Cuba , vas para la calle , ya que primero el usuario que es el objeto de atención y así todo el mundo cuida su emplo , pero nosotros todo lo hacemos en lo que respeta a los servicios al revés , no sucede nada y se continúa maltratando a los peticionarios de los servicios , la vocación de SERVIR ES LA ESENCIA , ÉL QUE NO QUE BUSQUE OTRA FORMA DE TRABAJO .
Es incompatible esa conductas aberrantes y además debe contemplarse en la nueva constitución , tanto el lo público y privado , como es en todo el Mundo .
Considero que las indisciplinas mayores enetán en el sector del comercio ,, que ha sido líder negativo por muchos años .
Este tipo de trabajo investigativo crítico , debe continuar en todos los servicios de la provincia y sugiero hacerlo en transporte , placitas , mercados , salud , comunales etc .De forma sostenible , no de campaña , que pierde la sostenibilidad en el tiempo .
Excelente trabajo Pastor , publicar lo de alta sensibilidad del pueblo , que son lkos servicios .
Prof Ernesto René Salcedo R .
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