Martes, 23 de octubre de 2018 1:12 AM

Almidonados

Siempre creí que aquella manía de mi abuela era injustificada, hasta el día en que le escuché ofender a alguien diciéndole, ¡almidonado! Entonces, miré a aquel hombre y me pareció un cuello de camisa sin estrujes, tieso por esa sustancia insípida, inodora y, en él, además, con propiedades incoloras que le invisibilizaban más allá de lo estrictamente decretado. Mi abuela sabia lo había bautizado así porque el almidón postergaba el desdoble de su planchado y con aquel hombre “lo establecido” se volvía, también, un poco rígido.

AlmidonadoTomada de: aapahinnovations.com Y, aunque existen instancias y personas encargadas de “recordarnos” lo instituido, el encono no está en que lo hagan (los decretos, resoluciones, indicaciones… garantizan un orden), sino en cuando se hace con un “almidonamiento” incapaz de detectar lo arbitrario o de ejercer el poder desde una lógica.

Explicar los porqués, lograr que se entienda una medida es el primer paso para que se cumpla. Sin embargo, hay gente que cree que la “protesta” es un problema de carácter y no de incomprensión.

Al menos, así lo he visto en la ráfaga de sucesos que han venido a recordarme a mi abuela y de los cuales podría escribir un ensayo si entrenara la memoria o llenara una agenda... diaria, si me propusiera compilar. Por recientes, y poco espacio, citaré solo tres.

I. La periodista llega y le comunica al director de la escuela primaria que desea hablar con los niños para que le narren sus recuerdos del día en que fueron a despedir a Fidel. Él le dice que necesita un permiso de su Dirección Municipal. Ella muestra credenciales, explica que su periódico hará una edición especial, que si quiere la acompañe en su breve sondeo. Él le dice que necesita un permiso de su Dirección Municipal. Ella le insiste en que le queda media mañana para hacer el trabajo, que podría irse a otra escuela, pero que su trabajo es, a la vez, un reconocimiento a ese centro. Él le dice que necesita un permiso de su Dirección Municipal. Ella se va, se niega a la burocracia y a perder más tiempo, y, además, porque niños que hablen de Fidel, y sin permiso, hay en cualquier lugar. Bueno…

II. Ella espera a las puertas del restaurante El Colonial. Llega un español que quiere entrar en short y camisa. La portera le dice que así no puede. El hombre, molesto, se va. Ella pregunta por qué sí permiten entrar a mujeres en short —señala los casos y rectifica—–, por qué sí permiten entrar a mujeres que enseñan las piernas, el muslo y la punta… del muslo. ¿Es que los tacones son credenciales del buen vestir o que la igualdad es aplicada a intermitencias? ¿O las dos? Entonces, ella coincide y se lamenta de ser solo una portera que cumple orientaciones. De hecho, muy bien que desempeña su labor.

III. Hace la cola (está en la feria del Parque de la Ciudad, de Ciego de Ávila, seis mujeres han acaparado seis sacos de galletas saladas y los tienen recostados al mismísimo quiosco. Hacen la cola una y otra vez, a veces, hasta con cinco personas “de diferencia”). En su turno, le dice a la dependienta que solo quiere cuatro paquetes de galletas dulces. Esta le explica que solo puede dar dos dulces y dos saladas. Ella le obliga a mirar los sacos y le pide que calcule cuántos les ha vendido a esas seis mujeres. Responde que muchos, porque han hecho la cola muchas veces. ¿Y si me pongo detrás de las dos mujeres que me siguen, aunque tú te des cuenta, me despachas dos más?, pregunta perpleja. Sí, dice, con una obviedad que le deja un sabor muy salado en los cuatro paquetes de galletas dulces que se lleva.

De haber presenciado estas escenas, mi abuela se hubiera quedado sin argumentos para aleccionarme cada vez que justificaba mis errores con los de otro y terminaba diciéndome: “a ver, y si te dicen que te tires en un pozo, ¿tú te tiras?” Ella sabía que yo no, pero, definitivamente, hay gente que con mucha pena se pararía delante del pozo y daría el paso al frente.


Comentarios  

# Magalys 18-12-2017 16:42
Muy buen comentario de la cotidiana existencia que nos hace padecer
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# barbaro martinez 19-12-2017 18:02
lo mas DIFICIL de cambiar es la MENTE HUMANA, nos enseñaron por mas de 50 años que SOLO los de ARRIVA son los que pinsan ,es MUY comodo para muchos.
y este es el RESULTADO.

brmh
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# Aliens 08-01-2018 13:04
Muy bueno tu comentario como todos los que he leido
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