Sábado, 25 de mayo de 2019 7:06 PM

Acoso y escuela, ¿juntos?

¿Existe el acoso escolar en Cuba? Claro que sí, y enmascarar la palabra con su equivalente en el inglés (bullying) me sabe a disminución de su significado real en un contexto en el que, en ocasiones, hallamos normal y hasta gracioso que, entre infantes, adolescentes o jóvenes se practique como juego de supervivencia donde siempre gana el más fuerte.

Que quede claro que a las escuelas se va a aprender y no únicamente las materias de obligada presencia, sino, también, a compartir lo que se tiene, a que niños jueguen con niñas sin el prejuicio patriarcal de que los varones usen carros y las hembras, muñecas, o que los niños tienen que ser bien machos, a diferencia de ellas, que lloran por todo, hasta por partirse una uña.

La mayoría de nosotros sufrimos el efecto de las burlas en los centros de estudios por los que hemos transitado, y a eso, en estos tiempos, se le llama acoso escolar, aunque suene demasiado catastrófico. Mas siempre que se lastime la autoestima, la personalidad o intimidad de otra persona que no ha pedido ser molestada, hay una muestra real de ello.

• El tema del acoso escolar también tiene raíces fuera de Cuba

En mi infancia me llamaron gorda, por tener unas libritas de más, puntualita, por ser educada o dar las gracias, y, muchas veces, concluía que, a lo mejor, era yo la del problema, la niña diferente que, en varias oportunidades, puso en duda los buenos hábitos de educación inculcados en el hogar a causa de quienes me criticaron.

Mientras cursaba el preuniversitario, en una ocasión llegué a mi mesa y cuando abrí la libreta alguien había escrito la palabra FEA, así, con letras mayúsculas, como si con eso el vocablo adquiriese más significado y, por consiguiente, más capacidad para herir. Mi respuesta fue quedarme callada, uno, porque no sabía quién había sido, y dos, porque mis progenitores me inculcaron el no actuar motivada por el disgusto.

Muchos de los que sufren este tipo de agresiones optan por el silencio como única defensa. En el mejor de los casos, acuden a los padres para cambiarse de escuela y dejar atrás un capítulo de sus vidas en el que se atribuyen toda la culpa.

El agresor, que puede ser de su misma edad o no, de la misma aula o no, busca cualquier motivo para comenzar la burla, que puede terminar en maltrato físico, por lo general, fuera de la escuela, con la frase “nos vemos a las 4:20”, que muchos recordamos a manera de jarana, pero que para quien debe “enfrentarse” supone un acto de temor.

Basta usar espejuelos, tener la misma mochila del curso anterior, decirle jabita de la merienda a la lonchera, tener comportamientos “desviados” que van en contra de lo que otros creen de su sexo, ser estudioso, ser muy flaco, ser muy gordo.

Quienes profesan alguna religión, sobre todo, si son esos niños o niñas que no usan pañoleta o distintivo y que no cantan el Himno Nacional ni saludan la bandera, también son discriminados. No digo que son todos los infantes los que lo hacen, pero no estamos descubriendo el agua tibia con esto, ¿o sí?

La Corresponsalía en Cuba del Servicio de Noticias de la Mujer Latinoamericana y del Caribe publicó en 2017 la opinión de dos especialistas en la que refieren que el acoso escolar homofóbico en nuestro país carece de crítica en los medios de comunicación masiva, y quienes lo sufren pueden experimentar “deserción escolar, disminuyen el rendimiento y perjudican su desarrollo como ciudadanos plenos de derechos”.

• SEMLAC propone una investigación sobre el tema

Algunos psicólogos opinan que las personas que atacan a otros de manera verbal o física, aprovechándose de sus diferencias, aprecian similares conductas dentro del seno familiar. Mi criterio, que no se acerca, ni por asomo, al de los especialistas, es que los maestros deben mostrarse vigilantes ante tales actos, violentos por demás.

Por otra parte, incentivar en la casa que el niño sea más macho que otros haciendo las cosas que ¿le tocan?, o la niña demasiado superficial y materialista, es contribuir a formar pequeños que vean en los diferentes a ellos, blancos a los cuales disparar humillaciones.


Comentarios  

# chairman 22-04-2019 08:25
Generalmente los acosadores son muchachos de bajo rendimiento académico y es una forma de exresar una envidia o sentimiento de inferioridad ante los que mejores resultados tienen en el aula. También es verdad que el acoso no puede triunfar sin la complicidad del colectivo que los apoya, se ríen o, al menos, no intervienen por no buscarse problemas con los líderes negativos.
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar