Martes, 23 de octubre de 2018 1:13 AM

A la Patria...

Tengo un pequeño pedazo de papel viejo y gastado que sobrevivió al fuego, al agua, la humedad de la tierra que traspasaba el nylon donde estaba, y al óxido del interior del timón de aquella bicicleta.

Lo miro y pienso en su dueña, Elisa Garrido, una octogenaria que irradia valor y sencillez, que me ha convertido en cómplice al contarme sus historias, prestarme sus objetos y dejarme tocar y mirar su único pedazo de papel, el que ya no vendería ni por varios millones.

Toco el pequeño bono y recuerdo la historia que me contó tantas veces, aquella que la une a Orlando González, su amigo mártir, la historia que me remonta a aquellos años de zozobra en que los vendían y así juntaban dinero para el Movimiento 26 de Julio.

El de ella, sus amigos y esposo, es sólo un caso de los tantos que en esta Cuba tuvieron grandes gestos de desprendimiento con tal de aportar a la causa que seguían por amor a su país, por entender y sentir la necesidad de dar lo suyo para defenderlo y levantarlo.

Es larga esa historia, porque hay una tradición entre los cubanos de entregar lo suyo en total sigilo. Martí pasó dolor, frío y hambre en Nueva York y no usó para sí ni un centavo de lo reunido para retomar la lucha por la independencia de Cuba, por eso su traje y zapatos gastados son parte del símbolo que representa y nos acompaña.

En estos gestos de amor pienso, cuando aprecio que todavía falta comprensión a la hora de interpretar el verdadero sentido de Mi aporte a la Patria, más allá de resoluciones, que no hablan de cuotas fijas sino de voluntariedad.

No me parece difícil entender que la patria necesita todos los días de sus hijos, del trabajo de todos y de su aporte monetario también, que no debemos dilatar demasiado el hecho de cumplir con el compromiso asumido y que tampoco debemos, por nuestra vergüenza y patriotismo contar centavos con recelo a la hora de dar.

No es el salario de un día lo que debemos regalar, no es obligado y es en cualquier fecha del año y del modo en que queramos entregar nuestra cantidad; y por eso tenemos la libertad de entregar menos dinero en comparación con el que aportábamos antes, pero también podemos aportar mucho más.

A dos años de la nueva resolución es evidente que no se ha interpretado en toda su profundidad; y lo que es peor, que a muchos parece no interesarle la necesidad y magnitud de esa contribución que a la larga se revierte en el bienestar y seguridad de todos.

Se ha escrito sobre el tema y se han contestado inquietudes de quienes, haciendo uso de su legítimo derecho, quieren entregar menos que antes y se ven sujetos a compromisos colectivos que le restan el carácter voluntario a la decisión.

Se ha hablado sobre el tema, pero hay que hablar mucho más, entender mucho más y aportar sin miedo mucho más también.

Pudiera estar faltando en los centros de trabajo el diálogo esclarecedor, quizás falte el estímulo, el aplauso a los que aportan más y en los primeros meses del año, sé que faltan en algunos organismos por recibir todavía hasta los bonos especiales para quienes desean aportar su dinero más allá del compromiso pactado y sé que lo hacen aun cuando no reciben ese bono "especial".

Sé que pueden estar pasando muchas cosas que entorpecen el hecho de dar con agrado un aporte que no es de ningún modo uno cualquiera, es un sagrado aporte porque es para el país, para Cuba donde en definitiva termina siendo para todos.

Miro el pequeño bono y pienso en tantos cubanos buenos, y creo que más allá de lo que ganamos, del hecho de que el salario nunca alcanza, o si al ser voluntario pudiera hasta no dar nada; más allá de cualquier resolución o ley, nuestro aporte debe ser a tiempo y generoso porque es por la Patria; y por ella se da hasta la vida ¿o no?


Comentarios  

# Yader 06-02-2018 08:18
Ahora son otros tiempos Carmen. Hay mil maneras más de aportar a la patria sin tener que pensar en el dinero.
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# barbaromartinez 07-02-2018 17:40
muchos desde el inicio de nuestras guerras de forma anonima aportaron lo que no le sobraba ,otros mas acaudalados tambien aportaron y otros dieron DINERO a las dos partes para tener su futuro ''asegurado''.
si recorres CUBITA la BELLA veras como MONUMENTOS erigidos por colectas publicas , triunfo la REVOLUCION y esta se quiso hacer cargo de TODO,por lo que se perdieron mucho de estos habitos que hacen que el ciudadano tenga sentido de pertenencia. recuerdo que mi mama dono parte de mis juguetes y hasta alguna ropita para los niños de viet nam.
hace poco paso un HURACAN y si se habilitaron cuentas para donar dinero desde la isla fue producto a que varios CUBANOS lo exigieron en los medios .
si no viene de ARRIBA nadie es capaz de tomar una iniciativa, existe inmovilismo ,solo vi un cartel para la donacion de ropa en la iglesia catolica.
no he leido NADA que diga cuanto se recaudo desde la isla y cuantos realizaron la donacion.
solo no es DINERO, otros dieron su TIEMPO y con esto ayudaron mis felicitaciones a estos tambien
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