Los retos del nuevo gabinete de Maduro

La renovación del ejecutivo del gobierno bolivariano vislumbra un mayor dinamismo para la ejecución de las políticas públicas que el presidente Nicolás Maduro desea implementar. Es una prueba decisiva en el tiempo. El anuncio de la creación de un nuevo gabinete ministerial en el gobierno bolivariano ha levantado muchas expectativas dentro y fuera de Venezuela. La decisión del presidente Nicolás Maduro se ha basado en buscar un mayor dinamismo y una nueva imagen, incorporando a jóvenes y mujeres, en un intercambio de cargos entre las principales figuras del chavismo y creando nuevas carteras en el ejecutivo.

Según sus propias palabras: “La épica victoria del pueblo el 20 de mayo nos obliga a un nuevo comienzo. (…) he decidido una renovación parcial y profunda del gabinete ejecutivo”. Entre las designaciones más sobresalientes está la de Delcy Rodríguez, hasta entonces presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, como vicepresidenta ejecutiva de la República.

Su figura, labrada con su trabajo en las responsabilidades que ha ocupado, es la de un elemento conciliador y aglutinador de todas las fuerzas que integran el espectro de esa izquierda que apoya a Maduro. Presidió durante la pasada campaña el movimiento Somos Venezuela, con el cual se logró atraer a segmentos de la clase media. Su llegada al ejecutivo introduje un equilibrio y una mayor credibilidad en la esfera internacional ante las perversas e infundadas acusaciones del Departamento de Estado contra varios altos cargos del gobierno.

La ubicación del hasta entonces vicepresidente ejecutivo, Tarek El Aissami, como vicepresidente para el área económica y la cartera de un nuevo ministerio clave como será el del Ministerio de Industrias y Producción Nacional, es una jugada estratégica en la que descansará la titánica responsabilidad de recuperar las fuerzas productivas del país.

En el camino hacia un equilibrio y avanzar en los ejes que se ha propuesto ha colocado caras nuevas, entre ellas 7 de los 12 nombramientos son mujeres: Marleny Contreras, esposa de Diosdado Cabello, del Ministerio de Turismo al de Obras Públicas. Otras nuevas ministras son Mayerlin Arias (Agricultura Urbana), la exgobernadora del Estado Falcón, Stella Lugo (Turismo), Caryl Bertho (Mujer) y Evelyn Vásquez (Aguas); en momentos en que la mayoría de los centros poblados del país enfrentan frecuentes cortes del servicio de agua, que el gobierno atribuye a la sequía y supuestas acciones de sabotaje. Maduro nombró a Yomana Koteich como ministra de Comercio Exterior e Inversión Internacional.

Se mantienen en el gabinete ministerial Simón Zerpa en la cartera de Economía, Finanzas y Banca Pública, el mayor general Manuel Quevedo, al frente del Ministerio de Petróleo y de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). El general Vladimir Padrino López también continúa al frente de Defensa; Adán Chávez, hermano de Hugo, en Cultura y el exvicepresidente Elías Jaua en Educación, y Jorge Arreaza se mantiene como canciller. La cartera de Pesca y Acuicultura será dirigida por Dante Rivas, quien rigió el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) y los ministerios de Ambiente (2013) y Comercio (2014-2015).

Maduro prometió que sus cambios buscan “una revolución económica para construir las bases del bienestar y la prosperidad”. El país atraviesa una aguda crisis en su economía y una severa inflación. Frente a ese panorama los retos que enfrenta son colosales, el contrabando, la corrupción y la difícil situación económica, son tres direcciones en las que el nuevo gobierno dirigirá sus principales acciones.

Desarrollar la producción agrícola, estabilizar la petrolera y captar nuevas y mayores inversiones son imperativos del mandato que Nicolás Maduro le ha indicado al nuevo ejecutivo. Por su parte, el tema financiero resulta altamente sensible para la estabilidad del país, por eso, en medio de la guerra económica a la que se le somete por parte de EE.UU., el fortalecimiento de su moneda resulta crucial.

Las negociaciones que se sostienen con los sectores bancarios y financieros, empresariales y comerciales tras la victoria del 20 de mayo son pasos significativos para captar su apoyo. En lo político, la captación de adeptos en las bases tras la división de la Mesa de La Unidad Democrática (MUD), alcanzar una mayor confianza del electorado simpatizante y de otros segmentos que se mostraron indecisos forman parte del arsenal con que el gobierno se comienza a desplegar.

La celebración del IV Congreso del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSDUV) permitirá relanzar una nueva plataforma unitaria de todas las fuerzas que desean una mejor Venezuela. Por eso el gabinete ministerial que ha renovado y construido para una nueva y decisiva etapa de la Revolución Bolivariana es un equipo prometedor que dará la batalla por modificar los adversos escenarios y llevar el proyecto socialista hacia adelante.