Sentirnos orgullosos de los Hermanos Saíz (+Video,Posts)

En recordatorio del asesinato de los Hermanos Saíz, los jóvenes de Ciego de Ávila cuentan aquella historia desde la vanguardia artística.

Si se quiere recordar a los jóvenes Saíz Montes de Oca, habría que recordar las palabras dichas a su madre antes de salir de la casa: “no temas, algún día te sentirás orgullosa de nosotros”.

No pasaría mucho tiempo en que el orgullo de una madre se convertiría en el orgullo de todo un pueblo y, en especial, de una joven generación de intelectuales y artistas que, agrupados hoy en la Asociación Hermanos Saíz, rinden tributo a Luis y Sergio a través de su compromiso con la Revolución y labor cotidiana.

Mucho se puede profundizar acerca de la vida y el pensamiento de estos dos valerosos jóvenes en el libro Cuerpos que yacen dormidos. Obras de los Hermanos Saíz, una compilación realizada por Luis A. Figueroa Pagés, publicada por la Editorial Abril en 1997.

De ese libro, el texto seleccionado que mayor divulgación ha tenido, es Juventudes, de Luis Saíz Montes de Oca. Uno de sus escritos más conocidos y de una vigencia extraordinaria, sobre todo, porque demuestra cómo en todas las épocas de nuestra historia ha sido una vanguardia juvenil la que ha dirigido e impulsado las grandes transformaciones sociales y provocado los grandes saltos revolucionarios.

Bajo el influjo de las enseñanzas obtenidas con las lecturas de las obras de José Martí, los hermanos Saíz Montes de Oca eran aliados natos de los trabajadores del campo y la ciudad, con quienes se identificaron plenamente, disfrutando de sus victorias y sufriendo sus reveses.

Como secretario general de la Asociación de Estudiantes del Centro Especial de Inglés, de San Juan y Martínez, Sergio, en unión de otros compañeros, impulsó la apertura de una escuela nocturna para obreros y campesinos de la localidad y sus contornos, donde además de impartirles los primeros grados de la enseñanza elemental, les aportaban nociones sobre Derecho Constitucional, Moral y Cívica, y Economía Política, lo cual bastó para que el Gobierno decretara su cierre.

BURLA A LA JUSTICIA

Ese 13 de agosto, transcurridos apenas minutos de la partida de ambos jóvenes de su hogar, ante la taquilla del cine Martha, el soldado Margarito Díaz pretendió registrar a Sergio. Este se resistió y cayó al piso. Al percatarse de la situación, Luis, quien muy cerca conversaba con una muchacha, acudió en su auxilio y fue baleado por el militar. Entonces Sergio se abrió la camisa y le espetó: “Asesino, has matado a mi hermano, hazlo conmigo también”. Sus cuerpos sin vida quedaron a la vista de los transeúntes, y el asesino se refugió en el cuartel Domingo Montes de Oca.

La repulsa popular no se hizo esperar, y en masiva manifestación el pueblo sanjuanero acompañó a los padres hasta el cementerio de la localidad para dar sepultura a los heroicos jóvenes.
En lugar de levantar las actuaciones y detener al criminal, el jefe de la instalación castrense lo envió al regimiento Juan Rius Rivera, de Pinar del Río.

Después se presentó en el lugar, “no para investigar los hechos y tratar de restablecer la justicia escarnecida, sino para amedrentar a los vecinos de esta villa que en las aceras circundaban la casa de socorros y lloraban con nosotros la pérdida de nuestros hijos. El crimen se engalana con la vejación”, escribió el padre en carta al periódico pinareño Vocero Occidental, que aprovechó un breve levantamiento de la censura de prensa y la publicó, el 7 de febrero de 1958.

En carta a su amigo, el juez Saíz, el 17 de agosto de 1957, Raúl Roa García aseguró:

“(…) como padre, siento como propia tu desolación; y como padre, sólo cabe desear que esté cercano el día en que la sangre inocente de tus hijos —semilla generosa— deje de clamar justicia e irradie luz serena en el recuerdo. Las circunstancias los han convertido en símbolo y como mártires pasarán a la historia. No en balde la conciencia toda del país se ha sublevado contra tan abominable crimen, rompiendo el silencio de espanto en que vivimos sumidos”*.

Hoy no son pocos los que rinden tributo a aquellos jóvenes que se han replicado en miles de otros, en manos, en sueños, y en metas que cumplir. Desde el arte, o desde el recuerdo de esa historia, los jóvenes avileños han de juntar lo mejor de la cultura para esculpir una sociedad más culta.

• Fragmentos del testamento político de los hermanos Saíz. Mayo de 1957 (Tomados del libro Cuerpos que yacen dormidos. Obras de los Hermanos Saíz, Casa Editora Abril, 2007)