Lunes, 24 de junio de 2019 2:33 PM

Peculiaridades e historia del poblado de Guáimaro

Es Guáimaro un punto de la geografía de Cuba situado en el eje longitudinal de la Isla, ahí donde termina el “cuello” y comienza la “cabeza” del llamado caimán antillano. Ubicación a las puertas del oriente, sumamente valiosa en un momento de definición del sentimiento de lo cubano.

Tras el levantamiento en armas contra la metrópoli española, en el último trimestre de 1868, de tres de las cuatro regiones de la Isla: Oriente, Camagüey y el Centro, se imponía un encuentro entre sus representantes, para concretar una plataforma de pensamiento y acción, a partir de la visión que cada parte asumía.

Favoreció que el histórico encuentro tuviera lugar allí, el hecho de que fuera Guáimaro el primer poblado del territorio camagüeyano en poder de las fuerzas insurrectas, tomado desde el inicio de la contienda, el 4 de noviembre.

Así, sirvió primero para los contactos previos o preparativos, encabezados por Carlos Manuel de Céspedes, en representación de Oriente, y quien había dado la clarinada de la lucha en Cuba, y el joven abogado camagüeyano Ignacio Agramonte y Loynaz.

Hasta que al fin cristalizó la fecha, el 10 de abril de 1868, momento crucial para unificar criterios sobre cómo llevar adelante la lucha independentista. Ese día se redactó y aprobó la primera Constitución de la República de Cuba, y en otra sesión se organizó el gobierno presidido por Céspedes y la Cámara de Representantes.

Una vez elegidos Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana secretarios de la Cámara, se les encomienda a ambos letrados la redacción del borrador de la naciente Carta Magna, texto que estuvo a punto en apenas dos hora, y, según se dice, quizás, ellos habían ideado ya el texto desde sus días en las aulas de la Universidad de La Habana.

Fue la villa esos días escenario de otros extraordinarios sucesos, el 14, Agramonte presenta a la Cámara la solicitud realizada por la patriota Ana Betancourt de Mora, de conceder a la mujer en la futura República los derechos hasta entonces limitados.

La propia Ana, en horas de esa noche y en una de las reuniones y festejos que siguieron a la proclamación de la Constitución, llamó a los presentes: “Ciudadanos: La mujer, en el rincón oscuro y tranquilo del hogar, esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas… Aquí todo era esclavo: la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. ¡Llegó el momento de libertar a la mujer!”

Algo no menos trascendente en la historia de la comarca —fundada el 10 de febrero del año 1791— aconteció en la mañana del 10 de mayo (un mes después de la Asamblea Constituyente), cuando, ante noticias de preparativos de las tropas españolas para recuperar el poblado, las fuerzas mambisas acordaron incendiarlo ― como se había hecho en Bayamo― y entregar al enemigo solo las cenizas. Según aluden las crónicas de la época, en la mañana se acopió en la plaza pública aceites, vinos y otros combustibles que facilitaran el incendio de casas de mampostería y tejas de muy buena factura y elegancia.

Las primeras edificaciones que esparcieron sus llamas fueron las del entorno de la plaza, especialmente la oficina del telégrafo, ubicada en la esquina de las calles de Las Banderas y Príncipe. El incendio se fue extendiendo a otras partes del pueblo. La iglesia, aunque fue afectada, no quedó destruida.

Cuantificaba la villa de aquel entonces, cabecera del partido pedáneo de su mismo nombre, una población de poco más de 1 000 habitantes y una iglesia católica de sólida construcción, de tres naves y un reloj público rematando su torre; mientras la vida económica se basaba en la ganadería y la agricultura, practicada en las numerosas haciendas y estancias de los alrededores, y contaba, además, con más de una docena de tabaquerías.

A ciento cincuenta años de enarbolada la primera Carta Magna de Cuba, y cuando se proclama la recién aprobada, el territorio que la vio nacer ostenta la condición de municipio de la provincia de Camagüey, con una extensión superficial de 1 849 kilómetros cuadrados y una población ascendente a 58 063 habitantes.


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