Sábado, 20 de julio de 2019 2:40 PM

Onelio Hernández Taño: mártir de El Chaparral

Onelio Hernández Taño Con el triunfo de la Revolución cubana, una fiebre guerrillera recorrió el continente americano; sed libertaria más fuerte en Nicaragua, pues eran demasiadas las similitudes entre las tiranías de Batista y los Somoza.

Entre muchos exiliados prevalecía el criterio de que las condiciones para la lucha insurreccional en aquel país eran óptimas, por lo que aceptaron la invitación que, desde La Habana, les había llegado.

Varios fueron hospedados en La Cabaña, en esa época bajo la jefatura de Ernesto Guevara; allí, el avileño Onelio Hernández Taño se encontraba destacado y ascendido a capitán por quien no era dado a los elogios.

Entre los exiliados, el Che estrechó relaciones con Rafael Somarriba, oficial de la Guardia Nacional nicaragüense, quien se había mantenido junto al expresidente Leonardo Argüello, depuesto en 1947, a quien acompañó en el exilio.

Somarriba fue escogido por el Che para encabezar la lucha en Nicaragua. Existía el compromiso del presidente hondureño, Ramón Villena Morales, de facilitar el territorio de su país como base para la acción, incluso, concedió el permiso para construir una pista en la montaña con condiciones para el aterrizaje de las naves que llegarían con la logística requerida para la guerrilla.

Los expedicionarios se organizaron por diferentes rutas, con el fin de converger todos en una zona fronteriza. La futura tropa sería acompañada en la misión por dos veteranos de la Sierra Maestra: Hernández Taño, a cargo del cuidado y protección de Somarriba, y el teniente Marcelo Fernández, encargado de las transmisiones.

El grupo donde se encontraba Onelio se alojó en una casa alquilada en las cercanías de El Picacho, en la finca Las Lomas, a solo tres kilómetros de El Chaparral, una zona abrupta y selvática, casi impenetrable. Eran 55 hombres que constituían el grueso de la guerrilla, instalados en una hondonada rodeada de cerros, con una sola salida, lo que posibilitaba que cualquier tropa, por aguerrida que fuera, podría ser exterminada. Otros 27 estaban por llegar. Se organizaron tres campamentos, uno bajo la dirección de Onelio, ascendido a comandante y segundo jefe militar.

El 24 de junio de 1959 desertan dos guatemaltecos. Mientras, unos 120 hombres del ejército hondureño marchaban hacia El Chaparral. Contrario a lo pactado con el Presidente hondureño, los militares se movilizaban en una operación de búsqueda y aniquilamiento. Tal información no fue recibida por los guerrilleros; al parecer, la gente en Tegucigalpa los creía ya en territorio nicaragüense.

Los preparativos de la tropa se habían convertido en un secreto a voces en Tegucigalpa. Somarriba había vuelto a La Habana, recibiendo otra reprimenda del Che por dejar sola a la gente en la montaña.

Eran las 12:45 cuando se escucharon las primeras ráfagas. El primero en caer fue el capitán José Manuel Arostegui, artillero de la ametralladora; Marcelo Fernández murió al intentar rescatar el arma. Manuel Baldizon fue cortado en dos por el fuego enemigo. Al ver que, a pesar de que los guerrilleros habían dejado de disparar, el ejército lo seguía haciendo, Onelio hizo fuego con su ametralladora. Al instante, caía herido mortalmente, la metralla le entró por la parte abdominal, de una magnitud tal que le perforó los intestinos, saliéndoles al exterior. Sus compañeros, al verlo, le prestaron ayuda, pero él, con la potencia de su carácter, les dijo: “No se preocupen por mí, ya yo lo hice todo, no hay remedio, continúen ustedes”. Se quitó el anillo que traía puesto y pidió que se lo entregaran a su madre en Cuba.

Después de 45 minutos de fuego cruzado, las tropas hondureñas consideraron que parte de su misión estaba cumplida y descendieron hasta la hondonada. El mayor Espinosa repetía que cumplían órdenes de la Organización de Estados Americanos y manifestó a Somarriba que la embajada nicaragüense había dispuesto que no se hicieran prisioneros.

El Chaparral marca un hito en la historia latinoamericana. Allí entregaron sus vidas Antonio Barbosa, Arubal Sánchez Arauz, Manuel Canelo, Enrique Morales Palacios, Adán Suárez, Arostegui y Baldizon, todos nicaragüenses, y los dos cubanos.

El 19 de julio de 1959, en visita a los padres de Onelio, les fueron entregados el anillo y la pistola que portaba al caer en combate. Un capitán nicaragüense pidió a Adela el arma que utilizara su hijo. “¡Si es para continuar la lucha, la puede usar!”, fue la respuesta inmediata de la progenitora del primer internacionalista avileño caído en combate.

¿QUIÉN ERA ONELIO?

Onelio Hernández Taño había nacido en la ciudad de Ciego de Ávila el 18 de noviembre de 1937. Hijo de una familia de campesinos que residía en Los Barriles, lugar situado entre Chambas y Tamarindo. Alcanzó el quinto grado con un maestro particular por la carencia de escuela en el lugar. Desde temprana edad, se incorporó al trabajo agrícola en labores del tabaco. A los catorce años regresó a su ciudad natal, en la que se desempeñó como lechero y obrero apicultor.

Desde joven sintió inquietudes revolucionarias. Tuvo activa participación en la lucha contra Batista. En 1955 ingresó en la Juventud Obrera Católica y la Ortodoxa, se destacó en varias acciones en la ciudad, en la Huelga Azucarera de 1955 y sobresale por su arrojo en la del 9 de Abril de 1958. Se incorporó como combatiente del Ejército Rebelde a la Columna Invasora Ocho Ciro Redondo, dirigida por el Comandante Ernesto Guevara. Por su actuar, gana la confianza del Che, quien lo asciende al grado de Primer Teniente. El joven avileño lo acompaña en la marcha hacia La Habana y la toma de La Cabaña.

I
Desde joven abrazó
la causa con heroísmo,
despojado de egoísmo
por ella se consagró.
En el Escambray se alzó
con su origen campesino.
Junto al Che, en ese camino,
soñaba con la victoria,
hoy es parte de la historia
de la patria de Sandino.

II
Él, internacionalista
primer mártir avileño,
vio coronado su sueño
cuando en la tropa se alista.
Por esa noble conquista
prendió fuego en espiral.
Consciente con su ideal,
en un lapso de infortunio,
el veinticuatro de junio
caía en el Chaparral.


Comentarios  

# yoseby 25-06-2019 09:13
Muy correcto por parte de este periódico no dejar caer en el olvido los héroes cubanos y en especial, los de esta tierra.
?Para cuando un artículo sobre Roberto León?
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