Monumento en Cassinga

La epopeya de Cuba en África y particularmente en Angola no ha sido totalmente abordada. Rescatar la historia como émula del tiempo no solo dignifica sino que reclama.

A pesar de que su misión era otra, a 250 km aproximadamente de la frontera; el 4 de mayo de 1978, jóvenes internacionalistas cubanos salieron a pecho descubierto para impedir que se masacrara a la población civil namibia, que se refugiaba en Cassinga, a 16 Km de Tchamutete, lugar de Angola donde se encontraba ubicado el Grupo táctico cubano No. 2.

La Sudáfrica del ego de la invencibilidad herido, lanzaba un asalto aerotransportado simultáneo contra centros de refugiados que habían sido creados en el interior del territorio angolano, gracias a la solidaridad del presidente de ese país, Dr. António Agostinho Neto.

Una lluvia de bombas y cientos de paracaidistas enlutarían Cassinga. Tras el desembarco desde naves del tipo Hércules C-130, luego de las bombas, protagonizaron la matanza; aniquilaron a más de 600 refugiados y dejaron alrededor de 300 heridos, entre niños, mujeres y ancianos.

A pesar del coraje de los antiaéreos avileños, que enfrentaron la sofisticada aviación enemiga, fue imposible impedir la pérdida de ocho valiosos combatientes, y un saldo de más de treinta heridos de las baterías de 14.5 mm, más conocidas por “cuatro bocas”.

Superan la cifra de 130, los avileños que participaron en dicha acción. Cada 4 de mayo se reúnen los que todavía pueden trasladarse hacia al panteón de los mártires, donde reposan los cuerpos de sus compañeros. Rinden tributo en corta peregrinación, con flores en las manos y la sana ambición de que nuestros niños y jóvenes conozcan del arsenal de valores que agitaba la sangre de cada uno de ellos.

Cerca de las diez de la mañana de cada homenaje, son honrados por sus compañeros eternos: Eusebio González Hernández (5-3-1955), Ricardo Rey González Figueredo (25-10-1953), Pedro Valdivia Paz (17-9-1947), José Roger Méndez Román (26-11-1953), Jorge Alberto Rodríguez Legón (23-4-1944), Roberto Ambrosio Zamora Machado (7-12-1948), Francisco Seguí Rodríguez (3-12-1954) y Antolín García Morgado (13-11-1949).

Durante años los compatriotas que conocimos de esta historia, hemos compartido el dolor de las 16 familias cubanas que perdieron un hijo, un padre, un esposo, y el de las 86 que abrazaron ahogando el llanto, a un herido para siempre. Cuba se une al tributo que desde Namibia y Angola erige monumento en Cassinga.

* Profesora e investigadora de la Universidad de Ciencias Médicas de Ciego de Ávila