Miércoles, 17 de octubre de 2018 9:30 PM

La insurrecta desconocida

Durante la Guerra del 95, organizada por el Héroe Nacional José Martí, la represión contra la población civil, que se vio envuelta en el conflicto, no se hizo esperar, agravada entonces por la genocida reconcentración de los habitantes del campo hacia las poblaciones decretada por el general Valeriano Weyler y Nicolau en 1896.

El hambre y la enfermedad se enseñorearon en poblaciones como Ciego de Ávila, Chambas, Punta Alegre y Morón, donde se vivía en condiciones de hacinamiento, con cientos de personas sin hogar ni comida, carentes de medicinas, y padeciendo de disentería o fiebres palúdicas. Sin embargo, nada amilanó a la mujer que cooperó con la causa independentista, al punto de que siete de ellas fueron encarceladas, acusadas de ser confidentes de las fuerzas mambisas.

Joaquina Echemendía EchemendíaArchivo Una, de entre los varios ejemplos que pueden significarse, lo es la patriota moronense Joaquina Echemendía Echemendía, esposa del coronel del Ejército Libertador Nicolás Hernández Moreno, El Tocayo, a quien acompañó en la manigua redentora durante las tres guerras por la independencia.

Amelio Hernández Machado, nieto del Tocayo, narró al autor de estas líneas que era una mujer estoica, de férrea voluntad, y patriota a toda prueba. Huérfana a los tres años, tuvo la fatalidad de que un trueno matara a su madre; después su padre se casó de nuevo y tuvo que ayudar a criar a sus pequeños hermanos.

Joaquina y El Tocayo se casaron en 1874, en plena manigua. Lo acompañó en sus campañas; fue prisionera de los españoles y logró escapar junto a tres de sus hermanos y dos de sus pequeños hijos; sin embargo, en el monte los atacó el cólera morbo asiático y se le fueron muriendo los hijos, que tenían poca diferencia de edad.

De acuerdo con el testimonio de Amelio, tuvo el valor de cavar las tumbas con una improvisada coa, envolvía a los cadáveres en yagua y les daba sepultura. Los demás hijos, entre ellos Nicolasito, quien peleó en el 95 a las órdenes de Simón Reyes y terminó con el grado de teniente, y Gregorio, que fue sargento, nacieron en el período de la tregua que hubo después del Pacto del Zanjón.

Cuando el coronel se levantó en armas, el 19 de mayo de 1895, abandonó sus bienes y se llevó a la familia para la manigua; entonces, Joaquina tenía un pequeño hospitalito en la casa, sita en el campamento que tenía el Tocayo en la zona de Veracruz, y el viejo le traía a los enfermos para que ella los curara, porque tenía muchos conocimientos de medicina verde.

También narraba Amelio que era muy patriota, “una vieja muy fuerte, que me decía estos versos: ‘Cuba quedó con ganas/ de gobernarse ella sola/ antes Cuba era Española/ y hoy es Cuba americana’".

Joaquina Echemendía Echemendía falleció en fecha imprecisa y, según testimonio de su nieto, sobrevivió por más de una década al Tocayo, cuya desaparición física ocurrió el 26 de marzo de 1929.


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