Sábado, 20 de julio de 2019 1:52 PM

Ignacio Agramonte, impronta de un 8 de junio

Ignacio AgramonteRodolfo Blanco Cue “(…) Y a los pocos días de llegar al Camagüey, la Audiencia lo visita, pasmada de tanta autoridad y moderación en abogado tan joven, y por las calles dicen: ‘¡Ese!’, y se siente la presencia de una majestad (…)”

Así habló, con entusiasmo, respeto y admiración, José Julián Martí Pérez de Ignacio Eduardo Agramonte Loynaz.

El Héroe Nacional cubano también expresó, acerca del legendario patriota: “¿Y aquel del Camagüey, aquel diamante con alma de beso? Ama a su Amalia locamente, pero no la invita a levantar casa sino cuando vuelve de sus triunfos de estudiante en La Habana (…)”

Agramonte Loynaz impresionó no solo al Maestro. Su hidalguía y valentía en los combates por la libertad de Cuba, mereció la admiración tanto de los soldados que combatían bajo su mando como la de sus adversarios.

Hasta nuestros días han llegado sus heroicas hazañas, como la del rescate del brigadier Julio Sanguily, y la hermosa historia de amor que protagonizó con su esposa Amalia Simoni Argilagos. También cuentan que lo caracterizaba una conducta íntegra y una vasta educación.

El Mayor, como también era conocido, estudió en la Universidad de La Habana. En esa alta casa de estudios defendió el 8 de junio su tesis de grado para recibirse como Licenciado en Derecho Civil y Canónigo.

Por ello, cada año, el 8 de junio se celebra en Cuba el Día del Trabajador Jurídico, en recordación a la fecha en que el joven estudiante disertó con carácter y sabiduría para graduarse como abogado.


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