Hotel Rueda: Historia de un renacimiento

Renace el hotel Rueda, joya arquitectónica e institución emblemática de lo mejor de la hotelería avileña desde su fundación en 1920.

Alegría, admiración, agradecimiento y orgullo identitario se respira en la Ciudad de los Portales entre sus pobladores, sin distinción de edad, al observar el hotel Rueda. Atrás quedaron las angustias de tres décadas, cuando casi lo vimos desaparecer; pero, como el Ave Fénix, renació y, en honor a la verdad, con un esplendor maravilloso.

El Rueda fue el más importante hotel en la actual cabecera provincial, desde su fundación, en 1920, hasta la inauguración del Santiago Habana, en 1957. Ya desde sus tiempos fundacionales, la prensa avileña lo calificó como "orgullo de cuantos aman y anhelan la prosperidad de la ciudad".

Su valor inicial ascendió a los 61 000 pesos moneda oficial y, en su fundación, contó con 72 habitaciones, 36 en el segundo y tercer piso, respectivamente.

Debe su nombre al apellido de sus fundadores, los hermanos españoles Emeterio y Elías Rueda Fernández, de notable experiencia en los giros comercial y hotelero, los que, en 1931, lo vendieron a la Antonio Fernández Sociedad en Comandita de Antonio Fernández y Melquiades Lamelas González, propietarios de una red hotelera en el país.

Catorce años después fue adquirido por la compañía Mezquita, Hermano y Compañía, de los hermanos españoles Eugenio y Pablo Mezquita Moral, y de su familiar Victoriano Rivas Mezquita, con los cuales la fama del hotel, en el que todos trabajaron y dos de ellos vivieron —Eugenio y Pablo, este último con su esposa Ángela González y sus dos hijos, Pablo y Mercedes—, alcanzó su cima.

El confort de sus instalaciones, la exquisitez del servicio, la excelencia de su ubicación en la principal calle comercial de la ciudad, a muy poca distancia de los principales establecimientos comerciales, bancarios e instituciones culturales; así como la proximidad a excelentes vías de comunicación, como el Ferrocarril Central, la Carretera Central y el Ferrocarril de Júcaro a Morón, lo hicieron el preferido de gran parte de los visitantes de la ciudad.

Numerosas personalidades del ámbito cultural, tanto nacionales como internacionales, que venían a actuar en los teatros Principal e Iriondo, y en festividades en la ciudad, como carnavales y verbenas, se alojaron en el hotel, enriqueciendo su memoria histórica. Entre las principales estuvieron: Alicia Alonso, Rosita Fornés, Ernesto Lecuona, Bola de Nieve, Celina González, Esther Borja, Elena Burke, Gustavo Sánchez Galarraga, Benjamín Orbón, Farah María, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, José Mojica, Jorge Negrete, Wilfredo Mendi, María de los Ángeles Santana, Kino Morán, y los dúos de Tejedor y Luis y Mirta y Raúl. Además alojó destacadas agrupaciones artísticas como la Aragón, los Van Van, la Riverside y el Conjunto Casino.

En tiempos de la República mediatizada, el hotel fue el preferido por personalidades de otros sectores como José Martí Zayas Bazán, el hijo de nuestro Apóstol; y los acaudalados Benito Remedios Langaney, mayor productor de piña de Cuba y tristemente célebre representante de la Cámara; y Miguel Ángel Falla Álvarez, integrante de la oligarquía azucarera cubana.

Otras personalidades, cuya presencia allí se recuerda, es la de los médicos José Antonio Olazábal y José Grave Peralta; y, tras el triunfo de la Revolución, la de dos destacados colaboradores del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz: el capitán del Ejército Rebelde Antonio Núñez Jiménez, quien recibió la condición de Cuarto Descubridor de Cuba; y el comandante del Ejército Rebelde Manuel Enrique Fajardo Sotomayor, Manolo, uno de los primeros en incorporarse en la Sierra Maestra al Ejército Rebelde, e impulsor, por decisión de Fidel, de la ganadería en la Isla de Turiguanó.

Un reto queda al renacido hotel Rueda: alcanzar la cima de la excelencia que alguna vez lo acompañó, para lo que resultará imprescindible su vinculación con lo más genuino de la cultura avileña.