Miércoles, 21 de noviembre de 2018 12:46 AM

Columnas del patriotismo avileño

Fue un 8 de noviembre de 1868, los avileños, encabezados por Marcial de Jesús Gómez Cardoso, joven de 28 años, al grito de ¡Viva Cuba libre!, se lanzaron a la manigua redentora, suceso que marcó la incorporación de Ciego de Ávila y, con ello, de la región central del país —de la que formaba parte en lo político-administrativo— al proceso de forja de la nación, con las guerras independentistas, y a la Revolución.

El alzamiento de aproximadamente una veintena de hombres, entre ellos José y Felipe, hermanos de Marcial, tuvo por escenario la hacienda Piedras, en territorio del actual municipio de Ciro Redondo, de ahí el nombre con el que pasó a la historia.

A menos de un mes de los hechos acaecidos en Demajagua, y, a solo cuatro días del levantamiento camagüeyano en Las Clavellinas, el acontecimiento hace pensar en la posible relación de los independentistas avileños con los camagüeyanos, si se tiene en cuenta que los Gómez Cardoso tenían vínculos familiares con vecinos de Puerto Príncipe, entre ellos de apellido Agramonte.

El jefe del alzamiento era de familia acomodada, y de gran prestigio en toda la comarca, mantenía relaciones con importantes figuras de la sociedad avileña y con autoridades coloniales de la capitanía pedánea de Ciego de Ávila, entonces subordinada a Morón, y aquella a la jurisdicción de Sancti Spíritus. La casa familiar estaba ubicada en un céntrico lugar, muy próximo a la Plaza de la localidad, en la actual calle Independencia, donde hoy existe una tarja que identifica el lugar, pues el inmueble original fue incendiado por los colonialistas.

Logró tal secreto el proceso conspirativo, que las autoridades españolas le confiaron a Marcial una misión especial: formar una partida de jinetes de su confianza para custodiar hasta Morón al administrador de correos de Ciego de Ávila, portador de valiosa documentación, la que luego, por vía marítima, sería trasladada de la Ciudad del Gallo a la villa de Puerto Príncipe.

Muy temprano en la mañana de aquel domingo, partió el grupo de jinetes encabezado por Marcial con el referido administrador. Poco antes del mediodía, se pronunciaban en armas contra la metrópoli española.

Ese mismo día, en la zona de Morón, se lanzaron al campo insurrecto los hermanos Nicolás y Jesús Hernández Moreno, y el niño de apenas 10 años, familiar de los mismos, Simón Reyes Hernández.

Estos referidos alzamientos trascendieron las fronteras de la isla de Cuba, tal como lo demuestra un manifiesto del siguiente mes, firmado en Nassau, Bahamas, por independentistas cubanos, entre ellos Antonio Zambrana, Rafael Morales y Julio Sanguily.

Los hermanos Gómez Cardoso son los principales exponentes del mambisado avileño. El General José Gómez, y los coroneles Nicolás y Simón, El Águila de la Trocha, reciben el reconocimiento popular como Patriotas Insignes de los municipios de Ciego de Ávila, Morón y Chambas, respectivamente.

Con hombres así, como columnas de patriotismo, que por su valentía y fidelidad se llegarían a ganar la confianza del Generalísimo Máximo Gómez Báez, fue que se inició el camino de la lucha revolucionaria en estas tierras.


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