Camilo nos preguntó si entendíamos la Revolución

Con infinita satisfacción, cuenta Edunia Pérez Jiménez que tuvo la posibilidad de ver, dos veces, a Ernesto Guevara en Matanzas, una en la calle de Medio y otra en la Escuela José Martí; pero, igualmente, con perceptible cariño, afirma la cubana, de 80 años de vida, que, también, saludó a Camilo Cienfuegos.

La mirada de Camilo era transparente, lo recuerdo natural y compartidor, lo conocí cuando vino en el recorrido que hizo con la Caballería Campesina, asevera Pérez Jiménez, quien se confirma todavía impresionada por el paradigmático revolucionario en cuya memoria, cada octubre, echan los cubanos flores al mar.

Desde los montes de Juan Francisco, hoy en la provincia de Sancti Spíritus, otrora zona de Las Villas, el Comandante Cienfuegos partió el 15 de julio de 1959 rumbo a La Habana, al frente de la Caballería Campesina que participó en el acto central nacional por el VI aniversario del 26 de Julio.

Para ver a quienes marchaban, subimos por el callejón de Quintanales un grupo grande de unas 100 personas, los esperamos y Camilo, muy afable, paró el caballo, se viró cruzando el pie y empezó a hablar con nosotros, recuerda la residente en la calle de Manzano, de la urbe de ríos y puentes.

Nos preguntó si entendíamos la Revolución, comenta Pérez Jiménez emocionada, con la mirada fija en un sitio diferente al rostro de quien la entrevista, como si reparara, otra vez, en la profundidad e importancia de aquella, aparentemente, simple y casual interpelación.

El Museo de Bomberos de Matanzas conserva instantáneas con fecha del 25 de julio de 1959, que muestran al llamado Señor de la Vanguardia sobre un corcel, de tránsito por céntricas calzadas de la urbe de ríos y puentes, actualmente conocidas como General Betancourt y Tirry, en ocasión de la gran marcha en homenaje al VI aniversario del asalto al Cuartel Moncada.

Edunia no conoce las fotografías que perpetúan el paso de la Caballería Campesina por Matanzas, seguramente disfrutaría verlas, para visualizar imágenes de un valioso suceso que tuvo la dicha de vivir, para recordar, otra vez, como la gente aplaudía y gritaba: ¡Camilo!, ¡Camilo!, ¡tú eres único!