Viernes, 19 de abril de 2019 2:25 PM

Avileño presente en la defensa de abril y de Angola

Aunque nunca precisó de su especialidad militar de artillero

Al avileño Claudio Alonso Guerrero le ha tocado vivir, quizás, la vida de cualquier cubano común, nacido antes de 1959; de niño con poco tiempo para ir la escuela.

Mas, en la otra parte de la existencia, que alcanza ya las seis décadas, ¿qué coterráneo no se ha involucrado en tareas habituales, que después hasta llegaron a rozar lo extraordinario, o, al menos, no ha estado cercano a estas?

Andar en el que sus pasos lo llevaron en más de una ocasión al escenario del enfrentamiento (al enemigo) y, también, de la muerte heroica. Tan es de trascendente la fecha del 15 de abril, tanto se exalta la vivencia del joven Claudio, testigo presencial de uno de los gestos con más carga de emoción en la historia patria.

Pocas veces se le escucha hablar al ya anciano, en su humilde deambular por su entorno en Ciego de Ávila, de aquellas epopeyas vividas en primera persona. Ahora que han transcurrido 58 años, así secuencia los recuerdos sobre el azaroso día.

—Primero que, para suerte de muchos, el suceso ocurrió un sábado, cuando el grueso de los compañeros de la escuela estaban de pase. Iban a ser las 6:00 de la mañana, que de haber sido entre semana, a esa hora, estaríamos todos levantados y, seguramente, formados en el horario del matutino en área de la pista (de aviación). Habríamos caídos otros.

“Solo habíamos quedado de servicio las dotaciones de dos baterías (antiáreas). Yo estaba a esa hora de guardia en el dormitorio y me extrañó mucho la presencia de los aviones, porque antes de cada aterrizaje sonaban las sirenas, por si alguien se hallaba sobre la pista. Y las sirenas no sonaron.

“Me sorprendí con el estruendo del bombardeo. En medio de aquel infierno, di la voz de alarma. Un rocket traspasó la pared del albergue, pasó por encima de la litera y sacudió, también, la mampostería interior, donde se hallaban otros compañeros, incluido García (Eduardo García Delgado), el instructor político de la escuela. ¿Quién no se conmueve ante el gesto de García?”

El joven García Delgado, una vez herido y antes de morir, escribió con su sangre sobre la madera de una puerta el nombre de FIDEL. Permanecerá en la historia.

—¿Lograron ustedes llegar y empuñar las antiáreas?

—Nos tomaron por sorpresa y el cobarde ataque duró solo minutos. A los integrantes de las baterías que estábamos de servicio no nos dio tiempo; a quienes les correspondió responder al enemigo, y lo hicieron con firmeza, fue a los muchachos de las cuatro bocas (ametralladora antiaérea), que eran de La Habana.”

Claudio Alonso había sido escogido, con la efervescencia de la naciente Revolución, entre los milicianos de la antigua provincia de Camagüey, para pasar una escuela de artillería radicada en el otrora campamento de Columbia, rebautizado como Ciudad Libertad, en La Habana, centro que dirigía el capitán del Ejército Rebelde Antonio Núñez Jiménez. Escenario de los relatados sucesos del 15 de abril, preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón.

—Superado el bombardeo y en espera de un ataque de mayor envergadura, ¿qué misión se le asignó a la escuela?

—Nos designaron a la defensa de la provincia de Pinar del Río. La dirección del país presumía que la invasión podría realizarse por el extremo occidental. Nos mantuvimos en alarma de combate, lo cual significaba, también, un ejercicio “en caliente”.

Claudio y esposaCon Alejandra Valentina lleva 57 años de casado y cuatro hijosPasados los sucesos y el programa del curso, nos graduamos. Después me casé (con Alejandra Valentina Herrera) y regresé a la vida civil en Ciego de Ávila y a mi puesto de chofer de un carro de distribución de combustible.

—¿Y la utilidad del conocimiento adquirido en la especialidad de artillería?

—Siempre me mantuve como soldado reservista de la Milicia y, de vez en cuando, nos ejercitábamos. Hasta que un día, casi a los finales de 1975, me citaron y me propusieron ir en misión a la República de Angola, que veía amenazada su independencia. Fui de los primeros cubanos en llegar, durante el mes de noviembre. Pensé que sería el momento.

“Pero cuando la cosa se puso tensa, y, quizás, por mi experiencia laboral, me pidieron que manejara un camión de provisión de proyectiles a las famosas BM, de 40 cañones, que prácticamente decidieron en la protección de Luanda ante el agresor.

“A veces, me detengo a pensar en aquellos días duros de la batalla. De tanta carrera bajo el constante estruendo, y en que hasta los colegas de arma me apodaron el Fangio (excampeón mundial de automovilismo) de las carreteras y caminos”. Estuvo en Angola ocho meses cuando los combates alcanzaron clímax inicial.

De vuelta a la realidad de su hogar, y a sus casi 88 años de vida, en el número 17 de la calle Chicho Torres, entre Marcial Gómez y Abraham Delgado, en Ciego de Ávila, a Claudio Alonso nadie le discute que ha tenido la vida de un cubano común; pero que, también, le ha tocado estar dentro de la candela.


Comentarios  

# Ernesto René Salcedo R 15-04-2019 15:50
Hector .
Un tema tan sensible para la historia y el hoy de nosotros los cubanos .
Lo conozco , pèro no sabía la histria de este ilustre y sencillo hombre de pueblo , ya que he pasado infinitas veces por su hogar .
No se debe olvidar la historia , porque el presente carece de vida .
Buen trabajo .
Prof Ernesto René Salcedo R
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