Lunes, 22 de julio de 2019 6:34 PM

Ángel, nieto de “El Águila de la Trocha”

Jamás pude pensar que el entrevistado moriría pocos días después de un admirable diálogo, pero quiso el destino, como dicen por ahí, que este periodista fuera de los pocos en conocer su parentesco con “El Águila de la Trocha”, y el último en escucharle hablar al respecto.

Él no fanfarroneaba con eso, más bien, supo ennoblecer un apellido que encierra historia avileña, trascendencia, lucha independentista y gran arraigo popular.

Las canas, el caminar con dificultad, el temblarle la voz, no impidieron al combatiente Ángel Reyes Portal, con 94 años, recordar varios de los cuentos de guerra que le narraba su papá Antonio, que no eran invenciones, mucho menos los protagonizaba un ser mítico.

Sucede que el majagüense Ángel es nieto del Coronel Simón Reyes Hernández, una de las figuras más representativas de la historia de Ciego de Ávila, conocido y reconocido por sus operaciones en los alrededores de la Trocha de Júcaro a Morón, por propiciar el paso de la columna invasora por ese enclave militar, siempre al lado de Máximo Gómez y Antonio Maceo.

—¿Qué conoce usted de los sentimientos independentistas de Simón Reyes?

—Según tengo entendido, y no por mi papá, precisamente, es que el abuelo materno de Simón, Nicolás Hernández era su nombre, fue asesinado en la finca Santa Rita, allá por el municipio de Morón.

Nicolás amolaba un machete en el patio de su casa, cuando se presentó una comisión militar española, lo acusaron de conspiración y lo mataron delante de su esposa e hijos.

Aquello causó mucho dolor en la familia e impresionó al niño Simón, por lo que, puedo asegurar, que eso contribuyó, enormemente, a la formación de sus sentimientos independentistas.

Tampoco él fue fácil, fíjese que con solo 10 años de vida arrancó para la manigua detrás de su tío, el Coronel Nicolás Hernández Moreno, más conocido por el Tocayo, cuando se inició la Guerra de los Diez Años contra el colonialismo hispano. No fue posible convencerlo de que se quedara al lado de su madre.

—¿Qué le decía Antonio de su padre Simón Reyes?

—Papá heredó muchas cosas buenas de Simón, como la educación y disciplina, en pocas palabras, ellos poseían los mismos sentimientos y pensamientos.
Él admiraba a su progenitor, hablaba mucho de la estirpe rebelde y justiciera de Simón; así como también de su astucia, agilidad combativa, destreza y maniobrabilidad en el terreno, lo cual demostró en las más de 30 ocasiones en que cruzó la Trocha. Era tremenda la facilidad con que burlaba esa barrera militar.

—¿Alguna historia de “El Águila de la Trocha” bien grabada en Ángel Reyes?

—Mi papá contaba que cuando Simón llegó por primera vez a un campamento mambí, con unos 16 años, no lo querían aceptar por la edad, sin embargo, decidieron dejarlo para que fuera aprendiendo a manejar el machete a través de un palo.

"El abuelo empezó entonces a maniobrar con ese palo, hacía los mismos ejercicios que los demás de la tropa, pero un día, solo en el campamento, se aburrió de aquella práctica y salió a dar una vuelta por el monte. Simón iba por un trillo y se tropezó con dos soldados españoles, se trató de esconder pero lo sorprendieron, entonces tuvo que fajarse y los eliminó a palo limpio. Luego del combate, llevó los fusiles de los peninsulares para el campamento, lo cual valió para que le dieran un lugar como cualquier otro soldado mambí. De esos fusiles le dieron uno, y así fue como ingresó a las tropas, demostrando sus habilidades".

—¿Es Ángel el merecido nieto de un hombre de la talla de Simón Reyes?

—¡Bueno!, a él le tocó enfrentarse a los palos para crecerse dentro del campamento, pero a mí me tocó comer papeles.

—¿Cómo…?

—Sí, lo mismo que escuchó.

—Una vez mi tía Aurora Portal me dio a entregar dos hojas de papel que exponían las acciones a realizar por parte un grupo de ocho personas que apoyaba a la Revolución desde acá, desde el municipio de Majagua, pero fui sorprendido por la policía batistiana y tuve que tragármelos para no destrozar los planes.

"Si no me los comía, la policía batistiana me “hacía leña” en aquellos calabozos. Ejemplos no faltan".

—Interesa saber del legado de Simón Reyes en familiares como usted.

—Ahora pregunto yo: ¿qué aprender de un abuelo de ese tamaño?, ¿qué aprender de mi padre Antonio Reyes Hernández y mi madre Luz Portal Manzano, el primero, sembrador de caña, carbonero; la segunda, ama de casa?

—De “El Águila de la Trocha”, como se le conoce orgullosamente al abuelo, heredé el amor a la patria; en él encontramos todos sus descendientes, desde pequeños, las ideas por la libertad de Cuba.

"Puedo decirle, con toda modestia, que soy combatiente de Girón, de la clandestinidad, de la lucha contra bandidos, que puse cadenas en la calle, vendí bonos del Movimiento 26 de julio, incendié máquinas, entre otras acciones, que tienen mucho que ver con la sangre que me enlaza a ese gran independentista que fue mi abuelo Simón Reyes Hernández, así con todas sus letras.

"¡Yo me guío todavía por la línea trazada por mi padre y mi abuelo!"

—La muerte de ese gran luchador cubano causó gran tribulación en la región y todo el país.

— Por los primeros años del siglo pasado es acusado de ocultar mambises de la tropa de él en su finca Las Casitas, cercana al poblado de Majagua, donde se dedicó a las labores del campo y creó una nueva familia.

Simón se impuso a la calumnia con aires de hombría y fue cuando los oficiales, al servicio del entonces Presidente de la República, Mario García Menocal, lo asesinaron en su propiedad, el 16 de noviembre de 1913; sin embargo, no lograron matar la rebeldía de toda una región y todo un pueblo.

A 105 años de su desaparición física, “El Águila de la Trocha” aún atraviesa ese otrora enclave militar como Simón Reyes por su casa, cabalga por los potreros de la finca Las Casitas, machete en alto, con su perpetuo ejemplo de patriotismo, impar sentido de la justicia y el deber, como paradigma de la historia avileña, de la patria toda.

Los recuerdos de Simón vivieron en Ángel a través de hermosas cortesías salidas del corazón de su padre Antonio, en tanto, los tres hicieron más larga y útil la presencia de estos Reyes avileños, al paso de los años.


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