Álvaro Reynoso y la Santa caña de Azúcar

Este 4 de noviembre no puede ser un día como otro cualquiera, sobre todo para los hombres y mujeres que, tanto en los surcos como en las plantas industriales, rinden productivo homenaje a esas dos importantes fechas.

Ese día, hace ya 189 años, nace Álvaro Reynoso Valdés, quien pronto se convertiría en un ilustre sabio que realizó vitales aportes para su patria y el mundo científico allende el mar, especialmente en la agronomía.

En Europa fue catalogado como un genio. París lo vio graduarse en Ciencias Fisico-Químicas y en Medicina. De su intelecto surgió la idea que hizo realidad una máquina movida a vapor para extraer guarapo, que fue premiada con Medalla de Plata en la Exposición Universal realizada en 1878, en la capital gala.

Su obra cumbre: Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar, la hizo pública en plena juventud y madurez intelectual, cuyo texto mantiene plena vigencia en sus postulados, no solo en Cuba, sino en otros países cosecheros de la gramínea.

Álvaro Reynoso ValdésArchivo A Don Álvaro se le reconoce como uno de los primeros en defender algo que, en la hora actual, se conoce como diversificación agroindustrial; también estuvo entre quienes, bien temprano, se preocuparon por el cuidado del medio ambiente.

La otra efeméride relevante está muy relacionada con el sabio, pues en su honor, el 4 de noviembre, fecha de su nacimiento, fue establecido el Día Nacional de la Caña de Azúcar, estatuido mediante el Decreto Ley 3987, publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, el 5 de enero de 1956. Vale señalar que a la propuesta se le asocia el reconocimiento a la caña.

Así y todo, no fue mucho lo que se hizo entonces para dignificar tanto a Reynoso como a la noble y exigente gramínea, presente en este Caimán antillano desde hace más de cuatro centurias.

Con el triunfo de la Revolución, se difundió en Cuba la otra del científico cubano; pero, solo con contadísimas excepciones, la caña permanecía en el olvido.

Uno de los primeros agasajos públicos a la planta tuvo lugar en territorio avileño, en el teatro San Carlos, de Morón, el 29 de noviembre del 2006, en ocasión del otorgamiento, a Ciego de Ávila, de la sede del VII Evento Nacional de Patrimonio Histórico Azucarero.

Y es que aquí, en la tierra de los hermanos Gómez Cardoso y del líder sindical Enrique Varona, se identifica la gramínea como Santa Caña de Azúcar, denominación creada por el ingeniero químico y Maestro de Azúcar Miguel Lima Villar, entonces al frente de la Oficina de Comunicación Institucional de la Empresa Azucarera Ciego de Ávila, y quien falleciera hace ya un año.

Motivos sobran para celebrar con alegría. Breves altos en las faenas cotidianas para recordar la fecha y reafirmar los principales empeños que devienen retos de los afiliados al sindicato de Jesús Menéndez: avanzar en la siembra de caña para asegurar el crecimiento que demandarán las venideras zafras; e impulsar la reparación de los centrales, combinadas, tractores, camiones y otros medios, con el fin de cumplir el plan de producción de azúcar en la zafra que se avecina.