Viernes, 24 de mayo de 2019 1:14 AM

Agramonte, el diamante con alma de beso

Ignacio AgramonteArchivo "¿Y aquel del Camagüey, aquel diamante con alma de beso? Ama a su Amalia locamente, pero no la invita a levantar casa sino cuando vuelve de sus triunfos de estudiante en La Habana (…) Y a los pocos días de llegar al Camagüey, la Audiencia lo visita, pasmada de tanta autoridad y moderación en abogado tan joven, y por las calles dicen: ‘! Ese ¡‘, y se siente la presencia de una majestad (…)

(…) “Por su modestia parecía orgulloso: la frente, en que el cabello negro encajaba como en un casco, era de seda, blanca y tersa, como para que la besase la gloria: oía más que hablaba, aunque tenía la única elocuencia estimable, que es la que arranca de la limpieza del corazón; se sonrojaba cuando le ponderaban su mérito (…)”

Con tal admiración, ímpetu y respeto escribió José Julián Martí Pérez sobre Ignacio Eduardo Agramonte Loynaz, el insigne patriota del Camagüey, uno de los mayores adalides de la guerra de 1868 en Cuba.

Agramonte nació en la otrora ciudad de Puerto Príncipe (hoy Camagüey) el 23 de diciembre de 1841, hijo de don Ignacio Agramonte y Sánchez y de doña Filomena Loynaz y Caballero.

Desde temprana edad ansió la libertad de Cuba. Se convirtió en un experto espadachín, dominó el uso del fusil y mostró sus condiciones como avezado jinete.

No vaciló en dejar atrás la comodidad del hogar, junto al amor de su vida, Amalia Simoni Argilagos, y la posición alcanzada por sus estudios, para luchar por la independencia de su patria.

La ausencia de estudios militares no impidió que Agramonte creara la caballería del Camagüey, conformada por soldados que daban hasta la vida por él y al frente de la cual protagonizó épicas hazañas, como el rescate del brigadier Julio Sanguily.

Por sus valores y notorio servicio a la patria, tanto en el campo de batalla como en el de la vida, mereció el grado de Mayor General del Ejército Libertador.

Cuando cayó en combate aquel aciago 11 de mayo de 1873 en los potreros de Jimaguayú, Agramonte, a pesar de contar tan solo con 31 años, era uno de los principales protagonistas de la Guerra de los Diez Años y había inscrito su nombre entre los grandes patriotas de Cuba.


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar