Domingo, 22 de abril de 2018 11:51 PM

9 de Abril: rebeldía y decisión en Ciego de Ávila

En la región avileña no faltaron quienes respondieron ¡Sí! al llamamiento de sumarse a la Huelga General Revolucionaria del 9 de abril de 1958, aprobado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en aras de la unidad, aunque el líder guerrillero se oponía a la realización de acciones precipitadas sin el necesario apoyo armado en las ciudades.

Para coordinar los preparativos y organización de la huelga, cuyo objetivo era acelerar el derrocamiento de la tiranía, la Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR–26–7) designó al joven santiaguero Manuel de Jesús Céspedes Fernández, quien fungiría como jefe de Acción y Sabotaje, en la Tierra de la Piña.

Efectivos del MR–26–7 y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo (DR–13–M) serían los principales protagonistas, apoyados por miembros del Partido Socialista Popular (PSP) y de su ala juvenil. Contarían, además, con trabajadores y el pueblo.

El acopio de armas y el aprendizaje de su funcionamiento, las prácticas de tiro, la selección de quienes participarían en las acciones, y conformarían los grupos de apoyo, de los lugares de concentración de las fuerzas, y la elección de los principales objetivos, fueron las tareas inmediatas.

La historia recoge como el hecho más importante, en el Camagüey de entonces, el asalto y paralización de la planta eléctrica localizada en el poblado de Vicente, a cargo de un grupo del MR–26–7, liderado por Raúl Martínez Alfonso.

Desigualmente armados, enfrentan a la guarnición que protegía el enclave, cuatro en total. Fallece de un balazo el cabo Román y resultan heridos Julián Pérez Conte y Pedro Alquízar, dos de los complotados, y uno de los guardias rurales.

Como consecuencia del ataque, logran afectar varios equipos y cortar un cable a tierra de uno de los generadores, la estación quedó fuera de servicio durante dos días. Luego, Raúl y sus compañeros se dirigen hacia la Carretera Central, detienen ómnibus, autos y rastras, lanzan consignas contra el régimen. Una avioneta de la tiranía los detecta y da el aviso. Tropas bien armadas se dirigen hacia donde estaban los revolucionarios: el antiguo Hogar Infantil, luego internado escolar Mártires del 9 de Abril. Se produce el nefasto encuentro. Agotadas las balas se rinden y los esbirros, encabezados por los tenientes Pinillo y Viamontes, ultiman a Raúl Martínez Alfonso, Esteban López Hayné, José Ascanio Pérez y Eugenio Conte Ramos.

Las acciones rebasaron el marco de la ciudad avileña. También las hubo en Morón, Gaspar, Baraguá, Jagüeyal, Quince y Medio, Stewart (hoy Venezuela), Júcaro, Guayacanes, Majagua, Punta Alegre, Chambas, Violeta (ahora Primero de Enero) y Pina (en la actualidad Ciro Redondo). En esos lugares fuerzas del MR–26–7) y del DR–13–M realizaron múltiples actividades: paralización de la zafra, quema de caña, descarrile de locomotoras, corte de cables telefónicos, cierre de comercios, riego de grampas en las carreteras, izamiento de banderas del 26…

De los combatientes del Directorio, dos días después fue herido, apresado y torturado Cloroberto Echemendía Ulloa, quien falleció en el transcurso de esa jornada.

La huelga no dio los frutos esperados, pero dejó aleccionadoras enseñanzas, ratificó que había un pueblo dispuesto a combatir y devino motor que aceleró el triunfo de la Revolución.


Comentarios  

# Celso Orlando Hernández Capote 19-04-2018 09:54
Interesante artículo que recuerda nuestra historia. Quisiera agregar que en Ciego de Ávila, el 9 de Abril, también ocurrieron otros eventos descritos en el libro: Frente Camagüey recién editado en 2da edición (página 79)
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