Rebasa Ciego de Ávila las 100 000 toneladas de azúcar

Haber despuntado este martes 24 de abril con 100 000 toneladas de azúcar centrifugadas genera la satisfacción de un momento así, pero acentúa el propósito de producir unas 31 000 más: desafío que nadie imagine cómodo para agrícolas e industriales de Ciego de Ávila durante las jornadas que le restan a una zafra como esta en la que, junto al fogueo laboral de los colectivos, puede entrar en escena un discordante actor: la lluvia.

Por eso, y porque a partir de ahora se torna determinante aprovechar hasta el último plantón de la gramínea, la empresa azucarera del territorio ha indicado sacarle al día más tiempo real de trabajo en cada pelotón de corte, sobre la base de una arrancada más temprana, aprovechar cada minuto y terminar un poco más tarde.

Ese llamado, a exprimirle el zumo a los relojes, es válido para quienes deberán mantener a todo tren el proceso tecnológico en cuatro ingenios cuya eficiencia industrial aún se comporta por encima de lo programado y por debajo de lo permisible nacionalmente en tiempo perdido.

Pero no puede haber descuidos ni excesos de confianza. Que el central Primero de Enero  se aproxime al cumplimiento de su compromiso productivo (tentativamente para inicios de mayo) no significa bajar la guardia y cantar victorias.

Ese acontecimiento marcaría pauta en los conceptos de una estrategia que concibe el oportuno desplazamiento y concentración de acciones hacia el Enrique Varona, segundo central que debe cumplir su plan, de manera que se pueda centrar el interés para rematar la contienda en el Ciro Redondo y el Ecuador.

El hecho de estimar todavía caña suficiente para coronar la aspiración que no pudo lograr la provincia el pasado año, tampoco conlleva a posturas de tranquilidad. El bajo rendimiento de las plantaciones en pie atenta contra la eficiencia de las combinadas y deteriora el índice de consumo de combustible en ellas, además de repercutir negativamente sobre la industria.

Por ello Ciego de Ávila acaba de poner machetes, limas y guantes en manos de casi 500 hombres que, agrupados en cuatro brigadas (una por cada central), tendrán la misión de cortar caña y “arroparla” (ubicarla) en el surco aledaño, por donde hará su labor la combinada, a fin de elevar eficiencia y resultados de la máquina.

Según consideraciones de la empresa, unas 2 000 hectáreas podrían ser beneficiadas por esa experiencia, aplicada en la zafra anterior, en práctica, otra vez, desde hace algunas semanas, por hombres y mujeres de las mismas unidades productoras y provechosa si se tiene en cuenta que podría dar al traste con unas 5 000 toneladas de azúcar.

Por eso, al realizar los abanderamientos, Félix Duarte Ortega, miembro del Comité Central  y primer secretario del Partido en la provincia, reconoció la actitud de quienes se han incorporado desde diversos sectores o sindicatos, llamó a ofrecerles una atención esmerada e integral, y dijo que debe prevalecer una organización tal que las combinadas entren en acción, sin pérdida de tiempo, a las áreas donde se ha picado y arropado caña para que la gramínea llegue a la industria con la mayor calidad posible.

Camión descargando cañaLo que no se haga ahora, puede ser lamentado después

AbanderamientoEsta fuerza se mantendrá activa hasta el final de la contienda

Loma de azucarEl reto ahora es asegurar las 31 000 toneladas que aún faltan