Jueves, 20 de septiembre de 2018 1:18 AM

La persistencia de los salideros (+Audio)

Mientras no llegue una inversión millonaria que acabe con las añejas redes en Ciego de Ávila, los salideros seguirán formando parte del entorno: charcos en las calles y, a veces, casi ríos. Pero mucho cambiaría ese paisaje si de esos “manantiales artificiales” no brotaran, también, la irresponsabilidad, las indisciplinas, los parches a cortísimo plazo, la falta de coordinación… La presión “fuera de tubería” sería menor, en una provincia donde se reportan más de 1 000 salideros cada mes.

Caricatura sobre salideros agua No se ve, pero cuando se enciende la estación de bombeo y el agua comienza a desplazarse por la tubería, el aire que la habitaba comienza a desplazarse también, en sentido contrario, hasta que, en el forcejeo, termina perdiendo casi siempre el caño, que revienta, de tanta presión. Eso es lo que se ve: el salidero.

Y según las autoridades de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado en Ciego de Ávila, así podría explicarse la causa principal. No pueden ser rotundos, porque desconocerían que, cerca del 60 por ciento de las acometidas —las redes que enlazan el conducto principal a las casas—, no solo son viejas, sino también de cobre, y que el cloro que se le añade al agua desencadena reacciones que agujerean aún más lo deplorable. Por tanto, todos los argumentos se filtran por las vetustas tuberías.

Como “un colador” las describe María de la Caridad Liriano Álvarez, directora de ingeniería en esa entidad provincial, quien reconoce que, dentro del territorio, la situación más compleja la tiene el municipio cabecera. Los partes mensuales que allí se computan demuestran que, de enero a julio de este 2018, los salideros reportados cada mes en ese municipio nunca fueron menos de 200, lo que representa alrededor del 20 por ciento de lo inscrito por la provincia cada mes.

Sin embargo, visto desde el absurdo, tales filtraciones pudieran ser consideradas “beneficiosas” porque liberan presión; no es la primera vez que escuchamos decir a los responsables que “cuando sellas los huecos, aumenta la presión de agua y vuelve a explotar por donde mismo, o por otro lugar”. Lo asegura Diosdado La Pera Martínez, especialista de mantenimiento en la Unidad Empresarial de Base (UEB) del municipio avileño, después de 40 años de persistencia; por parte suya… y de los salideros.

TablaSalideros por municipios, primer semestre de 2018

“Te puedo decir de memoria las zonas caóticas, calles a las que hay que ir una y otra vez, prácticamente todos los meses: Fernando Calleja, desde A hasta el final. Calle D, desde Maceo hasta el reparto del Jiquí. Arnaldo Ramírez, desde Isabela hasta Serafín Sánchez. Onelio Hernández, desde Bembeta a Pedro Menéndez. Marcial Gómez, desde Serafín Sánchez a la Guajira…”

—También se dice que las reparaciones no siempre son las mejores. Se cuestiona la calidad.

—Mira, hay algunos salideros, de mucho antes, cogidos con ligas, ese invento cubano, y por ahí no se ha ido. Y tienes otros en los que pones lo que llevan, porque hoy tenemos los recursos, pones el racor, los enlaces, las abrazaderas, las mangueras que vienen pa eso… y se van. Es tanta la presión, que revientan.

—Y si se regula presión, las válvulas…, tiene que haber una manera de que la avalancha no la rompa.

—¿Sí?, si bombeas con poca fuerza, a muchos puntos de la ciudad no le llega el agua —concluye Diosdado, sin que puedas ripostarle esa vez.

La disyuntiva se empoza, entonces, entre el “no tener agua” y “tener agua (con salideros)”; una situación que luce tan turbia como los charcos que desembocan calle abajo.

Hombres trabajan en salideros de aguaAlejandro GarcíaParece el trabajo de nunca acabar: tapan unos y salen otros

A mediano plazo, solo una inversión que le permitiera mayor volumen de entrada al tanque elevado del sur de la ciudad, podría equilibrar presiones. Hoy, para que el ciclo sea en días alternos, se le extrae a ese tanque más agua de la que le entra, lo que obliga a paralizar el bombeo en determinado momento y, luego, volver a arrancar; con los consiguientes “picos de presión”.

Pareciera que el agua está condenada a fluir con sus salideros y nosotros debiéramos alegrarnos por lo uno, y lamentarnos por lo otro: ¿serán indisolubles?

A largo plazo, la solución sería una millonaria inversión para “destapar” las añejas redes y cambiar buena parte de la tubería, aunque, según el propio delegado de Recursos Hidráulicos en la provincia, “eso todavía se está gestionando y debe ser con financiamiento externo, es muy costoso”.

Mientras llegue ese futuro, al menos las tres brigadas avileñas, que en su conjunto no suman 20 hombres, deberán cerrar dichas averías en una carrera que ni se acerca a su meta, pues la lista de salideros pendientes, cada mes, casi ronda la mitad de los reportados.

GráficoSegún datos de la Empresa Provincial de Acueductos y Alcantarillado, los salideros resueltos y pendientes han mostrado una tendencia casi estable en el primer semestre de 2017 y del 2018

Encima, si fuéramos a escudriñar la información dispersa y antigua de la UEB municipal, coincidiríamos en que hay direcciones de salideros que persisten a lo largo de los meses… ¿y los años? Ya Diosdado lo había asegurado.

PRESIONES MÁS SÓLIDAS

Pero no todas las presiones las provoca el agua. La segunda causa de los salideros es tan sólida que cuesta “digerirse”: la falta de rocoso seco impide que, una vez arreglado el salidero, el hueco se tape de manera correcta. Y aunque Rubén Ramos Reina, director de la UEB Acueducto y Alcantarillado, del municipio Ciego de Ávila, asegura que nunca se dejan abiertos, sí reconoce que el problema no es solo para quien “cae en el bache”, sino para ellos, que deberán volver a arreglarlo.

“El rocoso seco alrededor de la manguera, la fija e impide que el movimiento dañe el trabajo. Es que, si no le rellenas bien y la calzas para que no se mueva luego, el peso del carro la flexiona y puede partirse. Cuando tú ves el piso medio hundido, es por eso, y ahí seguro viene la rotura otra vez”, dice Rubén, por experiencia, y remata: “No tenemos transporte para buscar el recurso, no tenemos carro de volteo, y se vuelve un problema el asunto, la coordinación”.

Hombre y mujer conversanMaría de la Caridad Liriano y Rubén Ramos, dialogan sobre las reparaciones que se ejecutan en la calle Marcial Gómez, una de las más “agujereadas” de la ciudad

El directivo habla de 10 metros cúbicos de rocoso cada mes, no de toneladas. Al año serían unos 120 metros cúbicos, “pa que sobre” y, por lo sencillo del asunto, es que no pueden entenderse las dificultades. ¿O será que, además del gasto de recursos, tiempo, trabajo… y agua, nadie ha entendido que un accidente (con fallecidos) es, a veces, el timonazo por esquivar un bache; que el bache fue por un mal trabajo; que el mal trabajo, por el rocoso; que el rocoso, por el transporte; que el transporte, por la no gestión o la desidia de alguien…? Y en la cadena de eventualidades no aparece el responsable, ni la solución en su primer o último eslabón.

Si bien Rubén explica que sus gestiones no han fructificado, no todos los desarreglos podemos achacárselos al rocoso, pues, el propio directivo, reconoce que ha faltado entendimiento (coordinación) con quienes arreglan las calles, para intervenir antes de que el asfalto selle las fisuras de las redes. No obstante, “en ocasiones, vamos, cogemos el salidero, se repara la vía, y después tenemos que volver porque la presión acabó con lo que hicimos“, se lamenta Diosdado.

Hay otro modo, también, de acabar con lo que hicieron o con lo que no hicieron: instalar las acometidas. Y en cuantía, según consideraciones de María de la Caridad, esa es la tercera causa que origina las “filtraciones”; gente que no tiene muy claro lo que debe hacer, pero sí sabe que a su casa no llega el agua y, al conectarse a la red principal, dañan la tubería, o lo hacen sin los recursos adecuados.

Todas las explicaciones fluyen, sin embargo, por las maltrechas redes. Por ahí se cuelan, desde las aguas negras que comprometen la calidad del líquido, hasta las justificaciones para empañar lo mal hecho, o las razones para entender la persistencia de los salideros.

Hombres reparan salideros“No siempre contamos con los equipos pesados para sellar los salideros. Ojalá y los tuviéramos siempre, así sí avanzaríamos”, dice, resuelto, Yaimer Padilla, jefe de la brigada que esta semana persistía en su faena, en la calle D, del reparto Ortiz


Comentarios  

# merc 30-08-2018 13:38
la culpa no es de nadie com dice BUena fe lA Maldita culpa de quién es , del pueblo que sufre , de los que no tieen agua o de lso directios que esatn acomodados y acostumbrados en ver lo mal hecho
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# Leidy 30-08-2018 13:52
En la calle A, entre las calles 5ta y 7ma, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado hizo un trabajo excelente en enero de 2017, con nuevas sanitarias y acometidas de agua, sin embargo, a estas fechas, finales de agosto de 2018, todavía no ha ido la empresa a la que le corresponde a asfaltar la calle. No es solo lo molesto y peligroso de los baches y el fango para los vecinos y visitantes de este tramo de calle (a pie, en moto, en bicicleta, en bicitaxi, en carro, etc) sino que, además, y eso es lo que más me duele, la inversión que debe haberle costado muchísimo dinero al Estado se va a destruir por culpa de la falta del asfalto, lo que hace que los vehículos pesados vayan hundiendo el terreno sin asfaltar, debajo del cual están las tuberías...
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# Katia 04-09-2018 10:14
Leydy, esperemos que hayan calzado (ellos le llaman relinchar con rocoso) bien esas tuberías con rocoso seco, de manera que no se hundan, aunque no tengan asfalto: si hicieron eso, y las pusieron a la profundidad indicada, puede que la inversión de acueducto no corra peligro; y que se trate solo de un problema de viabilidad, que no es menos molesto.
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# Carlos manuel Fernández oliva 30-08-2018 16:30
Bueno y será tan cara la inversión... si los tubos se fabrican en la.misma provincia??
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# Katia 04-09-2018 09:40
Carlos, según me explicaron en Acueducto, los tubos son producidos en Holguín y en La Habana. Los de Ciego Plast que se han usado en unir el Norte y el Sur, al parecer, tienen un diámetro que no es el indicado para las redes internas de la ciudad. No sé si con las nuevas inversiones de esa industria comenzarán a fabricarlos de ese diámetro. Y lo otro: que se produzcan aquí no significa que resolvamos todos los problemas de aquí. A estas alturas ya debiéramos saber que las producciones se " balancean" y los planes se hacen en función de darle un poco a todos; incluso a veces quien produce no es quien " se queda" con la mayor parte. Piense en la papa, por ejemplo, y me dará la razón.
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# UnKnown 31-08-2018 10:08
Buenos días a todos.

Periodista, el tema central abordado en este y otros artículos suyos (agua), no sé si ha sido por iniciativa propia o por sugerencia de alguien, pero pienso resultan muy apropiados.
El impacto del agua y su manejo (correcto o incorrecto) influye en varias aristas y todas son importantes: medio ambiente, salud pública, sociedad y hasta economía.
Resulta irónico que las cosas más valiosas de esta vida, se nos otorgan casi de gratis y lo que uno espera es que se empleen responsablemente. Es cuestionable ver cómo se desperdicia el agua miserablemente, por la razón que sea.
Desconozco la organización del trabajo existente para acometer estas tareas, pero considero que Acueductos y alcantarillados, viales y hasta tránsito, tienen que ser casi uno solo a la hora de actuar en pos de solucionar un tema tan delicado.
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# yadier 03-09-2018 07:54
Entonces no se puede culpar del derroche del agua a la parte residencial. Me pregunto porque en Santiago, Sancti Spíritus y demás sin se han hecho inversiones en nuevos acueductos, será porque Ciego sigue siendo el patito feo o que otra cosa. Esperemos porque se soluciones este grave problema.
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# Katia 04-09-2018 10:24
Imagino que no sea un problema de patito feo, sino de prioridades, de cantidad de personas beneficiadas.... Santiago tiene lomas y muchos más habitantes, allí la situación es más crítica que acá. Pero desconozco en qué año y qué cantidad de dinero nos haría falta para una inversión de gran envergadura aquí. Queda pendiente para otro trabajo
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