En Ciego de Ávila solo cabe ascender

La Empresa azucarera avileña se mira por dentro para atajar grietas por donde se fugan la eficiencia y los resultados

Por más que productores cañeros, personal que interviene en el proceso de fabricación de azúcar y directivos a todas las instancias, obraron para cumplir el plan de producción (reajustado después) en la última contienda en Ciego de Ávila volvió a quedar al sur de lo deseado: 83 por ciento el crudo, 99,2 el refino.

Alrededor de esa verdad —y sin sombra de justificaciones— giró el análisis que realizaron quienes tienen participación o responsabilidad directa en el asunto.

Si bien los estimados cañeros se comportaron al 108,4 por ciento, siete unidades productoras cerraron por debajo de lo previsto, entre otras causas por la poca profesionalidad a la hora de calcular, el enyerbamiento en plantaciones, daño animal y cosechas atrasadas por incumplimiento en el corte, sin obviar algo que reiteró Raúl Pérez Carmenate, Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular: espacios despoblados o con poca caña, sobre todo en algunas zonas al norte del territorio.

“Y eso, en opinión de Eduardo Larrosa Vázquez, director de la Empresa Azucarera Ciego de Ávila, sucede porque no siempre, ni todos, vamos al terreno y tocamos la caña con la mano.”

SoldadorTiempo que se pierde en los preparativos, pesa al final de la contiendaClaro quedó —y en ello fue enfático Humberto Alonso Palmero, miembro del Buró Provincial del Partido— que “podemos culpar por los resultados insuficientes a todo lo que queramos, pero el problema fundamental, determinante, está ahí, en la caña, sin la cual no hay zafra ni azúcar.”

Para Víctor Rodríguez Ogando, especialista de riego, “hemos dejado de atender la caña en el momento óptimo, nos hemos escudado en el clima, no resembramos bien, no aprovechamos de manera eficiente la maquinaria, ni el combustible que, por cierto, se nos va a seguir apretando” y, como añadió el propio Humberto, “continúa en fuga por falta de control”.

No todo, desde luego, mantiene igual matiz. Si Alfredo González, Chano, de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Ignacio Agramonte, demolió un área bajo riego que promediaba 50 toneladas por hectárea (rendimiento que no pocos desearían tener) es porque él y su tropa, están convencidos de que esa tecnología está concebida para lograr mucho más.

Igual sucede con La UBPC Pablo, en territorio de Primero de Enero, que, tras haber tocado fondo y casi sin maquinaria, se ha sobrepuesto al daño animal y a insuficiencias humanas, para remontar un paso referencial en la siembra.

Acciones y actitudes así necesita Ciego de Ávila para que no continúe decreciendo su rendimiento agrícola, para demoler menos áreas, registrar menos pérdidas en lo plantado.

De otro modo, tortuoso será el camino hacia las 150 000 toneladas que pudiera inscribir la venidera zafra, distante, por cierto, de momentos en que las estadísticas consignaban más de 200 000.

Loma de azúcarLo idóneo es lograr más azúcar moliendo menos cañaPor ello, a la par de todo lo que asegure más caña, mayor corte y mejor tiro, se le concedió justo lugar a la eficiencia de una industria que, amén de los estragos causados por el huracán Irma en plena etapa preparatoria, pudo haber transcurrido sin tantas molidas bajas e inestables, por cientos desfavorables de materias extrañas o valores por debajo de lo planificado en el Rendimiento Potencial Cañero, entre otras problemas.

Como denominador común para el agro, la industria y el resto de los eslabones, volvió a aflorar algo tan viejo como la propia caña: el imperativo de atender bien al trabajador. No solo al de las unidades estatales.

El ejemplo está en productores individuales cuya gramínea, por la razón que sea, quedó sin cortar; sin que la responsabilidad fuese de ellos. Algunos sustentan su actividad, básica o únicamente, en ingresos personales y hoy tienen una dramática situación financiera.

Como fue dicho, urge analizar, caso a caso, para, en línea con el país, hallar una alternativa que evite la desmotivación, el descontento y el éxodo, con consecuencias lesivas para el sector cañero y azucarero, como advirtieron Hanoi Sánchez Medina Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y Orlando Pérez Pedreira, Delegado de la Agricultura.

Está Ciego de Ávila obligado a ganar terreno para librar de otro hoyo su plan de producción de azúcar. No por un asunto formal, sino porque Cuba necesita el aporte de una provincia cuyo por ciento, en el monto nacional, también ha registrado descenso. Y el movimiento no puede ser otro que para ascender.