Desvío de combustible: se busca un antónimo (+Infografía)

No aparece la solución a un añejo problema en Ciego de Ávila

Después de inadmisible no hay muchos más conceptos en la Gramática Española que sirvan para calificar y atajar el desvío de combustible en Cuba. Hace mucho tiempo que pasamos de largo por la “estación” de lo increíble, lo improcedente y lo inaceptable; y, sin embargo, henos aquí, todavía buscando sinónimos.

Lo de no admitir el desfalco a las arcas del Estado y los ríos ya no tan subterráneos del mercado ilegal de gasolina y diésel es un reclamo que tomó cuerpo en la visita de trabajo de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a la provincia de Sancti Spíritus, en enero pasado, pero que también había centrado los análisis del Consejo de Ministros en septiembre de 2018 y, antes de esa fecha, en el accionar de la Contraloría General de la República.

La cadena de impagos y el enfrentamiento al robo de combustible es el tema que analiza #AHORA en Sancti Spíritus el...

Posted by Angelica Paredes Lopez on Thursday, January 17, 2019

"El país gasta anualmente más de 3 000 millones de dólares en la compra de combustible y es inadmisible que se lo roben", dijo el mandatario cubano al comprobar que ni en el territorio espirituano ni en el resto de las provincias se vende como promedio un litro de diésel diario por cada medio de transporte particular. Noticias de ese sinsentido las habíamos publicado a finales de 2017, cuando un reportaje sobre el tema sacó a la luz algunas variables que lo complejizan sobremanera. En ese momento, apenas se vendían 122 litros al día en Ciego de Ávila.

• Lea el reportaje Lo que se sabe no se pregunta, que un año después tiene total vigencia

Mal que nos pese, el panorama hoy no es mucho mejor. Según Fernando Delgado Cardoso, especialista de Combustible en la Sucursal CIMEX de Ciego de Ávila, entidad encargada de comercializar los carburantes, la cifra sigue siendo absurda (por increíble y, otra vez, inadmisible): poco más de 200 litros al día, lo que equivale a 0,89 litros diarios por cada medio de transporte privado (contabilizados 1 497, de ellos 230 dedicados al traslado de pasajeros).

Al cierre de febrero último, la provincia había comercializado 12 148 litros de diésel, 1 515 menos que en igual período del año anterior. Delgado Cardoso, sin embargo, habla de una ligerísima mejoría y explica el contrasentido. “En 2018, los inversionistas de la Bioeléctrica que se construye en Ciro Redondo compraron unos 8 000 litros de diésel en efectivo en las pistas del territorio, eso elevó las ventas totales”. Y aunque aquí, en materia de comercialización, todo cuenta, ese dato termina por disminuir aún más el impacto de los porteadores y propietarios de vehículos en el saldo global.

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Si no fuera tan serio daba risa. Esta es la más clara evidencia de que un año y unos meses después de que Invasor se acercara al problema el cuartico está casi igualito. Las clavijas del control siguen estando flojas y los tanques particulares llenos.

Pero si no leyéramos en esos números tales interpretaciones, bastaría entonces con los datos que, desde la sede avileña de la Oficina Nacional de Uso Racional de la Energía (ONURE), aporta el MSc. Iván Powell Sardison, su director. De acuerdo con el especialista, en 2018, al menos 22 671 litros de diésel salieron de las bombas a las entidades sin que, a día de hoy, se pueda justificar su utilización, lo cual, por si fuera poco, generó una afectación económica de casi 17 900 pesos convertibles.

Y decimos al menos, pues las 1 512 inspecciones realizadas por la ONURE en Ciego de Ávila alcanzan solo a una ínfima parte del sector estatal aquí. Esos controles son, no obstante, un botón de muestra inestimable: 57 de esas acciones resultaron deficientes.

• Este, ya lo dijimos, es un problema viejo y ni siquiera el decrecimiento en la cantidad de combustible sin justificar, en relación con el año 2017, es aliciente.

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En la reunión del Consejo de Ministros referenciada antes, el máximo órgano de gobierno en la Isla aprobó un paquete de medidas con el fin de enfrentar la sustracción de combustible, que van desde el decomiso de los medios de transporte empleados en las infracciones hasta la personalización de las tarjetas magnéticas.

Desconocemos si ya se ha implementado alguna de estas medidas. Lo que sí es público es la decisión de reducir al 50 por ciento, a partir de febrero último, las asignaciones de combustible de 77 empresas y organismos habaneros inspeccionadas por la XIII Comprobación Nacional al Control Interno, “hasta que resuelvan el problema del uso racional del valioso recurso”, declaraciones de Gladys Bejerano Portela, contralora general de la República.

Algo similar deberíamos implementar por acá con quienes no logran justificar el combustible que no se “quema” en la actividad específica de organismos y entidades, a ver si de una vez se logran conjurar los antónimos del desvío de combustible y la corrupción. Hay que empezar aunque sea por la gramática.