Jueves, 24 de mayo de 2018 2:05 AM

Desarrollo local en Ciego de Ávila: la deuda

Los ingresos de la contribución territorial al desarrollo local en Ciego de Ávila habían sumado, al cierre de julio, más de 14 millones de pesos y hasta esa misma fecha lo ejecutado sobrepasaba los siete millones. Sin embargo, aun cuando las cifras denoten un sobrecumplimiento de lo que se planificó recaudar por cada uno de los 10 municipios avileños (a través de las empresas allí enclavadas), es en su destino donde hoy se concentran las deudas.

Si bien el propio nombre del impuesto hace referencia al “desarrollo local” y el procedimiento para el uso de ese monto aclara que debe emplearse “para el aprovechamiento más eficiente y sustentable de los recursos endógenos existentes, mediante el fomento de las capacidades de emprendimiento empresarial local y la creación de un entorno innovador”, un informe de la Dirección Provincial de Finanzas y Precios, donde se detalla el uso que se la ha dado a esos millones, evidencia que, salvo un solo ejemplo en el municipio de Chambas (unos 146. 000.00 pesos se han destinado este año a continuar fomentando y desarrollando el proyecto que se encuentra en Buchillones), el resto ha ido a parar a reparaciones y mantenimientos de inmuebles, así como a embellecimiento y servicios en áreas públicas.

“No es que no haya tenido un uso útil o no sea necesario e importante hacer lo que se ha hecho, pero, realmente, ese aporte no fue creado con esos fines. La idea es que con él se creen nuevas fuentes de empleo, se crezca, pueda desarrollarse la vida allí, se fomente un proyecto a largo plazo, se generen mayores ingresos para que el municipio, de paso, retenga mayores sumas y pueda seguir invirtiendo en su prosperidad... Eso no se ha hecho, todavía no se ha pensado de esa manera”, aclara Ricardo Dapía Batista, director de Finanzas y Precios.

Con 10 años en esas funciones Dapía sabe que si los organismos hubieran incluido en su plan del año la reparación y mantenimiento de las obras que ahora se han beneficiado, ese dinero podría haber tenido otro fin. “Hoy la principal limitación es que no se planifica la economía, de hecho, el plan del presupuesto para 2018 ya fue enviado a La Habana para su aprobación y ningún municipio demandó recursos para ejecutarlos con el financiamiento del uno por ciento (como se le denomina a ese aporte a la contribución territorial) que deben aportar las empresas.”

Ante esa realidad, limitante para las posibles ideas que surjan en cada territorio, se añade otra no menos preocupante: hasta la fecha no se ha presentado ningún proyecto de desarrollo local, lo que indica que, de alguna manera, continuará empleándose el dinero allí donde haga falta (y donde perfectamente el Presupuesto del Estado podía resolver o atenuar el problema) y no donde este impuesto le haga honor a su nombre.


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