Del ocio al surco no se llega tan fácil, pero se llega

Algunos guajiros en Ciego de Ávila se enredan en “malas hierbas” que impiden sacarle a la tierra todo el provecho.

Casi tan espinosas como las ramas del marabú, les resultan a los guajiros de Ciego de Ávila algunos inconvenientes que se les atraviesan entre el camino de la ociosidad al surco. No obstante, a casi 10 años de implementado el Decreto Ley-259 con el que se iniciara la entrega masiva de tierras en usufructo, alrededor de 13 000 tenedores se empeñan en sobrepasarlos.

La cifra de los que han quedado en el camino es infinitamente inferior.

“Solo 974 contratos han sido rescindidos en estos casi seis años, desde que se aprobara el Decreto Ley- 300, con nuevos beneficios”, declara Giraldo Pérez Pérez, director de Suelos y Control de las Tierras, en la delegación provincial del Ministerio de la Agricultura (MINAG), quien informa que, todavía, alrededor del 24 por ciento del área cultivable, permanece ociosa.

Las opiniones de varios implicados, con los pies en la tierra, manifiestan que la mayoría de los productores “siguen empeñados en la tierra porque la tierra da, lo que se pasa mucho trabajo, pero mucho”, considera Abel Jesús Palencia Domínguez, jefe de producción de la Cooperativa de Crédito y Servicios, Rescate de Sanguily, de Morón.

Entre las limitaciones naturales que a ello tributan aparece la categoría de los suelos, pues según Silvio López Sardiñas, especialista en Cartografía y evaluación de los suelos, en la Delegación del MINAG, cerca del 76 por ciento de las tierras de la provincia son consideradas de poca o muy poca productividad. Sin embargo, a ello se suman otros factores no tan “naturales” que marchitan la añorada soberanía alimentaria.

Invasor visitó el terreno de dos municipios y “escarbó” algunas historias que así lo evidencian y, en breve, serán contadas.