Contra el vacío que abrió Irma en Ciego de Ávila

Quienes constataron el pálido rostro que la actual Empresa Integral Agropecuaria Ciego de Ávila mostraba al cierre del año 2016, con pérdidas por más de 48 millones de pesos; el colapso de 262 estaciones de bombeo durante 36 meses de sequía y luego el impacto del huracán Irma, sencillamente no creerá lo que muestran las imágenes que acompañan a este trabajo, en medio de un giro, que ya reporta utilidades por más de 600 000.00 pesos.

¿De qué modo lo lograron? ¿Qué estrategia se aplica? ¿Dónde están las producciones?

“Aquella situación era insostenible. Para que tengas una idea: cuando los trabajadores agrícolas de Bolivia pasaron a formar parte de esta empresa llevaban siete quincenas sin cobrar salario. Había que buscar producción, resultados, alimento. Sin respaldo productivo, imposible pagar un centavo”, afirma Ariel Nieves Concepción, director.

“La diversificación nos salvó. No podíamos depender de cultivos varios, sino de renglones como la carne porcina, leche, carbón y hasta caña, como alternativa en medio de la sequía. Por cierto, somos la única empresa de nuestra Organización Superior de Dirección Empresarial, con ese renglón, presente en más de 300 hectáreas, 259 de las cuales aportan a centrales azucareros.”

Con tierra en los municipios de Venezuela, Ciego de Ávila, Bolivia, Majagua, y más de 1 000 trabajadores, en general, la entidad es la mayor productora en Cuba del tomate que está llegando a placitas, agromercados e instalaciones de la industria conservera, destino al que deben remitir unas 16 000 toneladas este año.

EL BONIATO SE REBELA

Ni los choferes que trajeron del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales, aquellas variedades de boniato (INIVIT 2005, 354 y B-50) imaginaron la rebelión que tendría, con rendimientos hoy de hasta 20 toneladas por hectárea, el doble que antes. De compradores de esa semilla se han convertido en suministradores de ella para otros territorios: caso similar al de la llamada papa nacional, cuya cosecha marcha muy bien, con garantía para la siembra del área que deberá plantar la provincia en la próxima campaña.

Y, aunque los núcleos familiares demandan más, procedente de allí ha seguido llegando ese tubérculo, complementado por resultados de la llamada estrategia de ciclo corto, que concreta calabaza, maíz, remolacha, frijol y otros cultivos.

No por casualidad Eloy Azcanio Martín, de la Unidad Empresarial de Base Agrícola El Mambí coincide con Ariel en que, “comparado con años anteriores, estamos mucho mejor, el saldo se nota cada vez más y los obreros están motivados”.

En efecto. A pocos metros Yoelkis Goulet y cinco estibadores más parecen montacargas humanas, echando sacos de papa encima del camión que avanza surco adentro; en otro campo, a dos obreros solo se les ve cabeza y hombros mientras guataquean malanga, y, un poco más allá, “clavado” a su máquina de riego, Israel Lara Mustelier vuelve a echarle un vistazo al panorama.

Todos saben que, del empeño y cuidado que pongan dependerán los ingresos directos al bolsillo… y a la olla de miles de familias que necesitan llenar, de una vez, el vacío que abrió Irma.

Papas al camión Además de consumo, aquí se garantiza semilla para toda la siembra de papa nacional en la provincia

Cultivo de malangaSegunda empresa de Cuba con más malanga sembrada: por encima de 300 hectáreas hoy

Recogida de frijolesRecogida de frijol, con apoyo de estudiantes en la zona de Vicente