Sábado, 15 de diciembre de 2018 8:34 PM

A pesar de las carencias se recupera la ganadería en Chambas

El decrecimiento de la ganadería en Chambas, luego del paso del huracán Irma, todavía es una realidad que golpea al noroccidental municipio avileño, aunque, contra la mayoría de los pronósticos, la producción de leche ha aumentado.

Fidel Camejo Toledo, director de Técnica y Desarrollo en la Empresa Agropecuaria de ese terruño, es uno de los asombrados al ver que hoy la cantidad de animales supera la cifra de 37 500, sin embargo la suma pudiera ser mayor, de no haberse perdido el millar que devastó Irma.

Recuerda Camejo que las muertes ocasionadas por el meteoro fueron, en su mayoría, debidas a los vientos, que destruyeron las casas de vaquerías donde estaba evacuado parte del ganado más joven.

Con la adversidad a cuestas, los agropecuarios emprendieron la recuperación, de la cual todavía se sienten lejos. Sin embargo, existe un dato que sorprende: antes del paso de Irma, el promedio diario de entrega de leche al Estado era de 14 000 litros, volumen considerado alto; en cambio, ahora el número asciende a 17 400 litros destinados a la industria.

El directivo le atribuye el progreso al incremento de los pastos, y a la mayor disponibilidad de agua, tanto por la vía natural como por la instalación de ocho turbinas que trabajan con energía solar.

A ello se suma la siembra de 1 072 hectáreas de alimento animal, con énfasis en el kingrass, la caña y otros pastos mejorados a partir de semillas híbridas importadas de Centroamérica, las cuales se esparcieron por 46 hectáreas.

Los agropecuarios saben que todavía ese resultado no satisface. En opinión del director de técnica y desarrollo, “quedan áreas por sembrar, tierras por preparar, aunque las maquinarias no alcanzan. Hace poco recibimos cinco tractores nuevos, con todos sus implementos, lo cual es una ayuda, pero todavía no es suficiente”.

Si bien el pasado año la sequía resultó intensa, desde que el huracán hizo acto de presencia, hasta la fecha, las lluvias han sido protagonistas: benefician por una parte, aunque en otros aspectos impide el trabajo, como sucede con la preparación de tierra.

Justo ahí ha surgido otro dilema: cada vez que el tiempo lo permite emplean la maquinaria para plantar semillas cuyos frutos se destinarán al autoabastecimiento del municipio en renglones como yuca, boniato, plátano y maíz.

De hecho, esas siembras sí están por encima de lo concebido, pues a mediados de septiembre contaban con 1 231,4 hectáreas, que superan con creces a las 953,2 planificadas.

Como en muchas partes del país, el potencial genético ha sido relegado a un segundo plano, razón por la cual este mes iniciaron un curso para formar inseminadores, en quienes se confía para que rescaten y apliquen esas técnicas en la entidad agropecuaria con el propósito de incrementar la masa vacuna a partir de patrones de mayor calidad.


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