“Todo sacrificio tiene reconocimientos”

Siempre sucio y deslizándose cual felino en segunda base, con un guante que, por momentos, parecía fuese un imán; también ambidiestro, oportunísimo y bizarro en el cajón de bateo; un chocador de bola como pocos, de esos que desconcertaba a los pitchers pues con pasmosa facilidad lo mismo tocaba la bola que salía con un extrabases. Así permanece el recuerdo del número 42 del equipo avileño en los terrenos y en el sentir beisbolero de la afición de la isla.

Mario Jorge Vega, Mayito, como todos le llaman, es hoy coach del equipo de Ciego de Ávila y cuenta como antesala de esta entrevista que sus padres fueron los más grandes puntales en su carrera deportiva, la que inició a los nueve años, pues, desde niño le gustaba la pelota y tenía como antecedentes en la familia un tío y un abuelo.

Desde su época en la categoría juvenil, llamaba la atención de los directivos de los “Tigres”, hasta que se le dio la oportunidad. Al respecto rememora: “inicié con el equipo en una subserie contra Santiago de Cuba y, por supuesto, sentí mucha presión, pero al final ganamos”. A lo que agrega: “desde entonces fue y es un orgullo para mí vestir la camisa de Ciego”.

Como segunda base posee el mejor average defensivo (984) en Series Nacionales y, desde el 2010, un récord de 101 partidos, con 550 lances y 721 innings sin cometer errores; guarismos que reflejan calidad, agilidad y seguridad, factores que siempre acompañaron su desempeño en el terreno.

“En las categorías inferiores era short stop, por mis características, pero luego pasé a cubrir la segunda base, posición a la que siempre me incliné aunque nunca imaginé alcanzar tales resultados”, explica. Cuando le pregunto si tuvo algún referente beisbolero, especialmente jugando segunda base, me responde sin dudarlo ni un momento: “esos fueron Padilla y Anglada, aunque cuando comencé en este mundo había muy buenos segundas bases en el país, pero ellos siempre marcaron mi camino”.

Al bate era flemático y acertado; promedió 301 en toda su carrera, pero comenta: “el pitcher zurdo Faustino Corrales era el lanzador al que más difícil se me hacía batearle”. Se pierde por los caminos de la memoria y sonríe con cierto halo de picardía.

“Todo sacrificio tiene reconocimientos”, dice. Y es que Mayito siente gran satisfacción por haberse convertido en el primer avileño en llegar a los 1 500 jits en Series Nacionales, a lo que agrega: “fue un honor para mí llegar a esa cifra”.

En su época activa como deportista y, a pesar de ser uno de los mejores beisbolistas del país, como lo demostró en la 50 Serie con excelentes números tanto a la defensiva como a la ofensiva, fueron nulas las posibilidades para Vega de integrar el equipo Cuba. “Eso no depende de nosotros, depende de una Comisión Nacional y de personas que hacen dicha selección. Simplemente siempre jugué para la escuadra avileña, para mi pueblo y lo más deseado por mí fue tener el respeto y la admiración, y lo logré”.

Mayito Vega Afable dentro y fuera de los terrenos, Mayito ganó el cariño de la afición local y nacionalEl año 2012 lo recuerda como el más importante en su vida, pues los Tigres se agenciaron el título de la Serie Nacional y luego, representando a Cuba pero con la chamarreta del equipo avileño, ganan un torneo internacional en Canadá: el Challenger. “Eso para mí, como para otros atletas que integraban el equipo en ese momento, como Yorelvis Charles, Isaac Martínez, Lisdey Díaz y Roger Machado, que nos dirigió, fue un logro tremendo y marcó una pauta importantísima para esta generación beisbolera”.

— Tras su retiro como deportista decidió que no era el momento correcto para alejarse de los terrenos y decide incursionar como coach ¿Qué importancia le concede a esta labor en un juego?

“En todos los equipos el protagonismo lo tienen los atletas al igual que el director del plantel, que al final es el máximo responsable en un partido, pero nosotros jugamos un rol indispensable en el trabajo de los peloteros al igual que todo el colectivo técnico.”

Si bien como jugador, injustamente o no, se le hizo esquivo el “team” Cuba, cubriendo esta nueva función mereció asistir al IV Clásico Mundial de Béisbol. “Ese es el mayor evento del béisbol a nivel mundial y fue un orgullo que Carlos Martí me escogiera como el coach de primera base para la selección que representaría al país en ese torneo. Fue una gran alegría”.

— Ciego se convirtió en el equipo más estable de la Isla en las últimas temporadas, pero en la más reciente perdieron el paso, en su opinión ¿a qué se debió?

“Nosotros llevábamos muchos años en la cúspide de la pelota cubana, el equipo tenía mucha estabilidad en cuanto a resultados en las Series Nacionales. Este año nos tocó caer en el bache, no supimos ganarle a Artemisa que fue el comodín, pero para la próxima campaña nos vamos a preparar con todo, para ver si logramos estar entre los cuatro primeros de la pelota cubana”.

— El pasatiempo nacional no pasa por sus mejores momentos, ¿qué opinas acerca de la debacle que está sufriendo el béisbol cubano en la actualidad?

“Para nadie es un secreto que muchos de los atletas con perspectivas reales que tenemos en el béisbol se van para el exterior. Otra razón es que se debe trabajar más con el sub 23 y en las categorías inferiores para que la Serie Nacional recupere el brillo que ha perdido y para seguir dando orgullo a la afición que lo merece.”