Domingo, 19 de agosto de 2018 3:18 AM

Autopsia de Tigres de Ciego de Ávila en béisbol cubano

Aunque respeto todas las profesiones, existe una que rechazo. Decididamente, no nací para estudiar Medicina y mucho menos la especialidad de forense. Y heme aquí ahora, en pos de escribir algo así como una autopsia que explique el porqué de la no inclusión del equipo Ciego de Ávila en la fase final de la LVII Serie Nacional de Béisbol en Cuba.

Lo primero: considero un error creer que Los Tigres no se incluyeron por el pobre desenvolvimiento en los dos últimos choques ante Artemisa. Esos tres encuentros se hubieran evitado con una labor tan solo aceptable en la etapa clasificatoria.

Si de argumentos visibles se trata, es suficiente recordar que, luego de la parada de la lid a causa del huracán Irma, los discípulos de Roger Machado perdieron 13 de los 21 juegos restantes para completar el calendario. Fue otro conjunto en ese segmento de la competencia.

Lo anterior implica la necesidad de una disección en el análisis y omitir los primeros 24 choques en que el balance fue de 16 éxitos y ocho fracasos, con lo que la escuadra se ubicaba en el segundo puesto en la tabla de posiciones.

Le bastaba a los avileños con cumplir una actuación, incluso, discreta (11 triunfos y 10 derrotas) para desplazar a Pinar del Río del cuarto escaño. A pesar de ello vino, entonces, la debacle.

Pero... ¿qué pasó? Son muchos los “poquitos” que casi siempre se conjugan para caer en “picada” de una manera que bien pudiera calificarse de increíble.

En cuanto al pitcheo, Liomil González estuvo por debajo de la labor que el pasado año lo llevó al equipo nacional, mientras que Yander Guevara, como era de esperar, no fue el mismo luego del alejamiento de más de un año de la lomita, aunque, también, es cierto que lanzó partidos en que no fue ayudado ni a la defensa ni a la ofensiva por sus compañeros.

Entre Vladimir García, Dachel Duquesne y José Diego Martínez se obtuvieron 14 de los 24 triunfos, pero fue bastante pobre el pitcheo de segunda línea. Arioski Hernández alcanzó buenos momentos y, asimismo, sumó tres sonrisas y un punto por juego salvado.

Dos bateadores de categoría como Osvaldo Vázquez y Yorbis Borroto tuvieron, a no dudarlo, una de sus peores campañas. En el caso del torpedero avileño era poco menos que imposible el mantener su forma deportiva durante casi todo el año, después de intervenir en el torneo canadiense.

No obstante, si me pidieran referir cuál de los puntos flojos es el más preocupante para posteriores campañas, no tardaría en responder que la debilidad en los brazos de sus jardineros.

No pocas anotaciones de los contrarios —o el avance a una base posterior— fueron consecuencia de este mal, necesario de erradicar para venideras contiendas y que pudiera tener solución con una correcta estrategia de la comisión provincial.

Y claro que no falta la responsabilidad de la dirección del equipo en el traspié. Es verdad que el manager no batea ni lanza, mas tampoco lo hace cuando merece los triunfos y no deja de aplaudirse.

No acostumbro a evaluar las decisiones tácticas de los directores, pues no pocas veces lo lógico es lo erróneo, por eso, más que repasar qué se hizo mal en este u otro partido, creo que se impone ir a los detalles estratégicos para sacar ganancias de la derrota.

Ya una vez, tras no clasificar en la serie 53, Los Tigres lograron coronarse en las dos siguientes ediciones y en la 56 discutieron el título. Ojalá la historia se repita. Depende, eso sí, de cómo asuma la familia beisbolera la caída.

Algo debo aclarar antes del punto final: tuve la oportunidad de estar con el equipo en no pocos momentos clave de la temporada y puedo dar fe de la entrega de sus peloteros y del deseo de volver a estar entre los primeros. Quisieron, pero no pudieron.

Cada aficionado —o especialista— puede tener sus apreciaciones de las razones para no obtener el boleto. Eso sí, resulta injusto que para justificar criterios se mencionen apatías o indisciplinas de las que no se tienen pruebas.

Pero si de algo le sirve a peloteros, entrenadores y directivos de la provincia, aquí les dejo un consejo: Ser derrotado es a menudo una condición temporal, abandonarse es lo que hace que sea permanente.


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