Domingo, 27 de mayo de 2018 3:54 AM

Veinte años no caben en una cuchara

2018, punto de giro importante para el que constituye, sin dudas, uno de los grupos de orfebres artistas más importantes de Cuba, cuando Pauyet arribe a sus 20 años de vida artística en Ciego de Ávila

Auto hecho con cubiertosJosé Aurelio PazCucharas y tenedores dan vida a réplicas de autos antiguos con la minuciosidad propia del buen orfebreCuando el soplete desata la furia contenida del fuego sobre el metal, cucharas y tenedores cobran nueva vida como quien regresa a la forja originaria para nutrirse de historias que luego serán contadas.

Así mismo miles de piezas de alpaca adquieren alma propia desde un taller de orfebrería en Ciego de Ávila, donde sufren la metamorfosis, desde el talento, para adquirir nuevas formas. Pauyet, un nombre ya familiar dentro de la artesanía más allá de una marca comercial y un entorno geográfico, y su creador, Víctor Rafael Blanco, vienen a ratificar la expresión de Albert Einstein cuando dijo que el azar no existe, porque Dios no juega a los dados.

De manera que no es la casualidad la que ha tejido tantos años de tesón con que una magia oculta transforma la piel de simples objetos útiles en arte, sino la persistencia en mostrar, y demostrar, lo que denominara Gastón Bachelard como La poética del espacio, en que una pieza cualquiera puede adquirir un aliento prodigioso de lo que a simple vista no se ve.

Argumentos tales colocan al año 2018 como punto de giro importante para el que constituye, sin dudas, uno de los grupos de orfebres artistas más importantes de Cuba, cuando Pauyet arribe a sus 20 años de vida artística en octubre, lo cual será pretexto para una celebración, en grande, dentro de la vida cultural de la provincia, asunto por el cual le dedicamos espacio en esta página de la última edición anual de Invasor.

El flaco, creador de PauyetJosé Aurelio PazEl artista El Flaco de Pauyet, como le conoce todo el mundo, mientras terminaba una versión de la Bandera Cubana, hecha con cucharas y tenedores, expuesta luego en un salón en Villa Clara que versaba sobre la insignia nacional

El Flaco para unos, Blanco para otros, Víctor es enemigo visceral de las entrevistas y las cámaras de televisión, sustituyendo en su vida las falsas poses artísticas por un sentido práctico que, a mi juicio, ha sido el motor impulsor de su obra tratando siempre de llegar al objetivo que se propone por el camino más corto.

Empírico por naturaleza, vino a este mundo con una gracia personal para el diseño, lo mismo de una pieza que de un espacio, de modo que ha sido él quien ha concebido ese espíritu visual de sus dos galerías, una ubicada en la capital provincial y otra en la ciudad de Morón, a las cuales acuden, diariamente, numerosos grupos de turistas, quienes, en principio, piensan que han llegado a simples anaqueles expositivos de artesanía y al instante mismo de pisarlas se percatan de que el encanto de las piezas hablan un lenguaje más profundo, así como la posibilidad de poder observar a los creadores laborando in situ.

Si a punto de estos 20 años se le ocurriera a alguien contabilizar la cantidad de cucharas y tenedores que han pasado por las manos de ese colectivo, las personas vestidas con sus joyas de orfebrería o las que poseen una mínima pieza de sus colecciones en casa, no lograría llegar a una cifra redonda del despliegue creativo contenido en dos décadas. Solo unos 15 premios, reconocimientos y distinciones, y más de 50 participaciones en exposiciones personales y colectivas, tanto en Cuba como en otros países, podrían ser una aproximación a los resultados artísticos de Pauyet.

Aunque aún no existe previsión de cómo será la celebración por estos 20 años, el Fondo Cubano de Bienes Culturales en el territorio pronostica una jornada de homenaje a aquellos que han puesto bien en alto la orfebrería artística avileña, desde un estilo muy propio al lograr colocar, sobre la mesa de la cubanía, auténtico brillo de una cubertería que asume roles de joyas, autos, plantas o animales.

Bandera cubanaJosé Aurelio PazDetalle de la Bandera CubanaEl recurrente personaje de El Quijote, en su muestrario más exquisito, resulta distintivo; un colibrí libando sobre una flor en pleno vuelo ha devenido símbolo de la Distinción Ornofay, entre tantos otros prototipos creados para reconocer a personas y entidades en eventos nacionales e internacionales, y no hay artista distinguido, que pase por el territorio, el cual no reciba, como reconocimiento a su trayectoria, una escultura con la impronta de este grupo.

Países como Brasil, Argentina, Portugal, España, Canadá, Italia, Rusia y Estados Unidos, han servido de vitrina, en diversos momentos de la vida de Pauyet, para despertar el asombro ante lo hermoso y lo elegante, cuando “el bastón con mano de plata”, que da nombre desde un vocablo de la religión yoruba a este proyecto, sigue asido a la mano de Obatalá, quien, según la tradición africana, es el dueño de los metales blancos, de los pensamientos y las ideas por buscar siempre el equilibrio y la armonía en el individuo, entre su mundo interno y el circundante.

Cabe, entonces, tras 20 años de labor ininterrumpida y de hallazgos de este grupo creativo, aplicar, como primeras palabras de homenaje a toda esta celebración de 2018, aquello que dijera el poeta y filósofo estadounidense Henry David Thoreau, ya conseguido por ellos: “El amor no debe ser solo una llama, sino una luz.”


Comentarios  

# barbaro martinez 01-01-2018 17:09
queria tener una pieza de PAUYET,varias veces GOLOSIE una pero para nosotros los cubanos esta carita, me dicide a comprarla y le pedi una REBAJITA, y rapido me dijo te la dejo al la MITAD del precio.
flaco muchas gracias
fue lo unico que vi este ano en FIART de ciegoen el 2017.
felicidades desde ahora

brmh
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