Miércoles, 19 de septiembre de 2018 10:38 PM

Una “criatura” en los escenarios de Ciego de Ávila (+Post)

"La Criatura de Isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva. Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube (...)"
Fragmento del poema Criatura de Isla
Dulce María Loynaz

Un ambiente onírico, los actores en abierta interacción con el público y una escenografía simple constituyeron el punto de arrancada de la puesta en escena de Criatura de Isla, por la compañía Teatro Primero, en el Principal.

La obra, escrita por el matancero Ulises Rodríguez Febles, mereció el Premio Nacional de Dramaturgia Virgilio Piñera y resulta un acercamiento a la cotidianidad desde representaciones diversas.

El argumento gira en torno a una criatura que German (Luis Giraldo Alfonso Hera) trae a casa de Pepe (Giraldo Alfonso Pérez) y Sonia (Henny Ferrer Díaz). No se sabe de dónde proviene y ni siquiera la bióloga María (Hannys Gómez) logra descubrir su género.

A partir de aquí aumenta el clímax porque es capaz de transformar los caracteres de cada individuo. La criatura, más que animal, resulta una metáfora a través de la cual discurren las obsesiones, los deseos, los defectos y las añoranzas de cada personaje, en tanto, todos quieren poseerla para su provecho.

El texto recontextualiza la isla lejana e indefinida en la Cuba de hoy, por lo que afloran matices críticos a intervalos en los diálogos.

La música pasa de cálida a tensa, simula ruidos ambientes, acordes de violín y asume un rol protagónico en la transmisión de sensaciones. También, el acertado manejo de las luces acompaña la evolución de la curva dramática.

Los objetos sobre el escenario, aunque pocos, aportan mesura y funcionalidad al conjunto. Así, la alfombra de la casa se convierte en mar, la puerta en reja y la jaula en personificación de la criatura, que nunca irrumpe en el escenario y le toca a cada quien reconstruir su imagen.

Lo cómico y lo trágico discurren durante una hora y 20 minutos, donde la densidad del texto se apuntala con la organicidad de los actores, que tienen sobres sus hombros la responsabilidad de atrapar a los espectadores. Solo a Pepe se le siente débil en algunos parlamentos y sin el dominio sicológico de sus personajes. Por su parte, Sonia y María enfrentan el mayor peso de la dramaturgia con desenvolvimiento y dominio de la gestualidad.

Criatura de Isla es profunda, sincera y alude a los sentimientos, ideas que se refuerzan cuando el texto anuncia a miles de criaturas que vuelan libres en la Isla y el telón se cierra mientras, público y actores, se despiden con un abrazo colectivo.

Posted by Ailén Castilla on Thursday, December 14, 2017
 


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