Sábado, 15 de diciembre de 2018 9:00 PM

Teatro Principal, un lugar avileño para tejer historias

Hoy, a sus 91 años, el Teatro Principal de Ciego de Ávila sigue tejiendo historias, siempre con el toque de misterio y fantasía que le dio origen.

Lo cierto es que todavía no se sabe el verdadero motivo de la construcción del Coliseo Mayor avileño en una de las esquinas más concurridas de la capital provincial, donde se muestra erguido y majestuoso.

Una de las versiones cuenta que, en 1922, doña Ángela Hernández, una acaudalada de la localidad, quiso presenciar la actuación de la artista mexicana Esperanza Iris en el teatro Iriondo, único por aquel entonces, pero no pudo, pues todas las capacidades estaban vendidas. Disgustada por la imposibilidad, expresó que construiría uno más grande para cuando quisiera ver alguna actuación que valiera la pena.

Otra de las historias es la de Bellita Acosta, antigua taquillera del Principal, que narró que Doña Ángela mantenía excelentes relaciones con Vicente Iriondo, pues cada uno brindaba funciones en días alternos, menos los domingos, en que ambos corrían los telones.

Cualquiera que haya sido el móvil para levantar ese edificio permitió a la población contar con dos instituciones que convirtieron a la ciudad en cita obligada de reconocidos artistas y agrupaciones nacionales e internacionales.

Las labores constructivas comenzaron en 1924, dirigidas por el arquitecto Francisco Rodríguez Ubal, quien ejecutó el modelo ecléctico tomado de varios folletos traídos desde Italia por el hijo de doña Ángela.

Para los elementos esculturales, contrataron a dos artistas de ese país, quienes trabajaron los mármoles y tubos de bronce de las barandas de los palcos para darle la forma deseada.

El toque distintivo se lo dio la gran puerta labrada y marqueteada en madera por un famoso ebanista de la localidad. La inauguración del Principal ocurrió el dos de marzo de 1927, con la compañía de opereta hispano-francesa llamada Velazco, en la cual actuó la artista Constantina de Jarques Santiago, conocida como Tina de Jarques, una de las vedettes más populares en las primeras décadas del siglo XX.

Entre los artistas que desfilaron por este centro cultural, antes de 1959, se encuentran Jorge Negrete, Esther Borja, Ernesto Lecuona, Libertad Lamarque, Enrique Arredondo (el popular Bernabé) y Ramón Espígul (el negrito del teatro Vernáculo).

Las tablas de ese inmueble acogieron importantes eventos teatrales, musicales, danzarios, y conciertos con figuras de la talla de Rosita Fornés, Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba, Alfredito Rodríguez, Carlos Ruiz de la Tejera, Osvaldo Doimeadiós, Mario Aguirre y Lizt Alfonso, entre otros.

También es, desde hace mucho tiempo, el lugar preferido de los jóvenes avileños para realizar sus actos de graduaciones universitarias cada curso escolar.

El teatro Principal de Ciego de Ávila es, a no dudarlo, el escenario de los más importantes acontecimientos de la vida sociocultural de la ciudad; por más de nueve décadas ha sido testigo no solo de su historia, sino también de las que protagonizan sus visitantes.


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