Domingo, 18 de noviembre de 2018 12:48 AM

Sobre sus hombros su propio corazón, Rita Montaner (+Video)

Hoy cuando en la mañana me desperté, veía las noticias culturales, y el homenaje que se le brinda a Rita Montaner, me quedo con la taza de café en la mano, y pienso: ¡cuánto de Rita tenemos hoy los jóvenes cubanos!

De trayecto hacia mi trabajo, así de casuaildad, en la guagua en que venía, había una señora leyendo La isla de los amores infinitos (Grijalbo, 2006), de la escritora cubana Daína Chaviano. Allí intenté conversar con ella, la inmensa cola de pasillo no me lo permitió. Y supe que no era casualidad, tenía que buscar más documentación.

Por esas rutinas de caminos, ya próximo a mi destino, un señor viejo, vendía maní, y lo hacía con afable entusiasmo.

“Cantaste y el mundo contigo cantó,
reíste y el mundo contigo rió,
¡No vayas a llorar, Rita Montaner!”
César Portillo de la Luz

Y es que no solo en la literatura se hace referencia, ni en el tan popular pregón; hay mucho de esa mulata entre los cubanos; hay mucho de cubanía en su sangre que no podremos desechar.

Hay mucha juventud en su lírica, en el sabor que hoy transita por las calles. Hoy, a 60 años de su muerte, la recordamos, pero no con llanto, ni con miseria; sino con la grandilocuencia de los artistas, de los ordinarios, del naturalismo y de esa realidad que aclama en las plazas. Rita Montaner, aún está en los portales, y en la inspiración de todos cuantos evocamos su nombre.

“Ha muerto niña Rita, y gime mamá Inés
A la una y media de la madrugada
Murió Rita La Única… No ha de cantar jamás.”
Indio Naborí

Y su canto, cual fragancia, luz de media noche, voz a luz del día. Se replica en los estandartes de la cultura, la nuestra, la de muchos. Aquellos que siguen su cubanidad, lo femenino de su “tumbaó”, la amalgama perfecta entre lo popular y lo académico. Porque sus horas de piano no fueron en vano, porque aunque tenía gran futuro en el instrumento, decían algunos, prefirió el canto.Para decir mucho, para que se le reconociera tal vez, para seguir en la memoria de una nación, en el imaginario social y en las prácticas culturales. Hoy también los jóvenes ofrendamos en nuestra memoria, y en nuestras almas por la Única.

En la madrugada del 17 de abril de 1958, falleció Rita Montaner, víctima del cáncer. Al día siguiente el pueblo la acompañó al Cementerio Colón, y el locutor Germán Pinelli dijo al despedir el duelo: “El pueblo de Cuba trae sobre sus hombros su propio corazón”.

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