Ray Fernández: un hereje de la canción (+Video,Post)

Encargado del concierto de apertura en el Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, Trovándote 2018, Invasor dialogó sobre trova y otras experiencias.

Cuando dejó la cocina del restaurante El Patio, en La Habana, y el acompañamiento en los intermedios al grupo anfitrión del lugar no fue por su propia voluntad, sino porque más de 20 pollos se quemaron en la parrilla y lo expulsaron, todavía era Raymundo Fernández Moya, graduado de chef.

Su nuevo teatro de operaciones fue el Malecón donde comenzó a gastarse la garganta por unos cuantos centavos. Ahí conoció a Eduardo Sosa, Bladimir Zamora y el resto del colectivo de la revista el Caimán Barbudo, quienes lo instaron a integrarse a las filas de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Eventos, festivales y concursos conformaron su currículo y lo “obligaron” al trabajo profesional, mientras modelaba su nombre hasta quedarse solo con Ray. Lucha tu yuca taíno sería un sabroso estribillo que se pegaba y su primer disco grabado en estudio, Paciencia.

Ray es un tipo desenfadado, incapaz de creer en reglas o cánones, que canta más de lo que le sucede a la gente que a él mismo y que se burla de todo, pero lo dice todo muy en serio.

Con pasmosa tranquilidad ha musicalizado poemas de Lezama Lima, Gastón Baquero, Eugenio Florit; busca motivos en los inconvenientes, las esperanzas, las carencias y las premuras de nuestra realidad, y sus letras aluden a obreros, gerentes, matarifes y vendedores de libros, en una suerte de crónica del día a día.

Nunca se ha sentido censurado, aun cuando reconoce que somos muy pacatos y sensibleros con la manera de enfocar las críticas o los fenómenos. Quizás por eso ha delimitado cuáles son las canciones válidas bajo las licencias del concierto y el cabaret, y las de la televisión o la radio.

Está acostumbrado a ser profundamente aplaudido y escandalosamente abucheado y confiesa que es de los abucheos de donde sale más edificado, e incluso, los comprende porque cuando se hacen canciones con un criterio jocoso o un matiz crítico lo común es herir o causar desasosiego.

No se define como un trovador, sino como un repentista, a cuenta y riesgo de saber que este hilvanar de palabras puede gustar o no. También como un clown o un bufón, sin considerarlo peyorativo debido a que ahí radica su esencia: el choteo a ultranza, sin ánimos de ser sacrílego.

Sin embargo, revela, en juego de palabras, la existencia de poesía en todo, con la salvedad de que lo lindo en lo bello es más fácil de apreciar que la belleza de lo feo. La cuestión está en poetizar y sobrellevar esta búsqueda, a pesar de los yerros.

Ray parodia, bebe un trago, improvisa, se quita la gorra, se frota la cabeza, brinca, corea junto al público, habla en diferentes idiomas, rectifica lo que no debió decir… todo sobre el escenario.

Va de los Pasteles Verdes a Los Bukis para confirmarlas como sus influencias más “cheas”, pasa por el rock, el son, el tango, la trova tradicional, y algunos de sus contemporáneos como Roly Berrío y Diego Gutiérrez.

A veces pone a la musa de castigo hasta lograr una nueva melodía. A intervalos muestra composiciones pésimas y enseguida las transforma, pues el público resulta coautor de cada una de sus letras y dice confiado que “el hecho de ser suyas le permite cambiarlas en cualquier momento.”

Aun con la pereza de la rutina y la agenda llena decidió anclar en Ciego de Ávila por una noche, para dar apertura al Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, Trovándote 2018, y para, de algún modo, confrontar y evaluar.

Posted by Alberto Fernández Pena on Thursday, March 22, 2018

Comulga con la trova de ahora y reconoce que siempre existirán canciones malas y otras muy buenas, atrapadas en el muro del Malecón o en los bares por pertenecer a “bardos de arrabal”. También, discursos cómodos y laudatorios, y otros más incómodos y atrevidos.

Ya tiene tres hijos y una nieta, su esposa es Neonatóloga y sigue aferrado a su guitarra para deconstruir, desde sus cuerdas, las “herejías” de este país al que ama sin miramientos. Su próximo disco con la casa productora EGREM todavía no tiene fecha definida, pero sí título: Agárrate de la brocha que nos llevamos la escalera.